Patriotas

En estos días que tanto se habla de patriotismo, y en los que tanta gente cargamos (algunos moderadamente, otros no) contra los independentistas de Cataluña, me viene con frecuencia a la mente aquella frase de “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti,…”.

Aunque por medios equivocados (bajo mi punto de vista) los independentistas tratan de construir un objetivo (que no por erróneo, también en mi opinión) es algo que sienten y por lo que están dispuestos a luchar y a trabajar.

Cuando alguien dice que si España esto, que si España lo otro, le suelo preguntar…¿qué haces tú por tu país? ¿qué estás haciendo para que tu patria, España, o Europa ya puestos, crezcan y prosperen?

A parte de algún “salgo a consumir a los bares que eso crea empleo”, o “pago impuestos” no consigo ninguna respuesta.

Defender a tu país es algo más que poner una banderita en el whassap, votar cada 4 años, ir a una manifestación cada 8, reenviar chistes sobre Junqueras o poner en twitter lo enfadado que estás y que por eso no vas a comprar más cava, productos chinos o lo que esté de moda boicotear.

Defender tu país es ser el mejor ciudadano que uno pueda ser. Ser un buen vecino, construir comunidad. Respetar y difundir nuestro patrimonio cultural, histórico, artístico, culinario y natural. Participar en fortalecer las instituciones existentes y en crear nuevas que ayuden a los demás. Ser solidario. Educar a los niños (y mayores) para que sean cívicos, trabajadores, librepensadores y felices. Proteger el patrimonio de todos que es nuestro medio ambiente, nuestra mayor riqueza.

Ser un buen ciudadano es trabajar duro para que nuestras empresas sean competitivas, crear medio de prensa digitales para compartir opiniones no mayoritarias, colaborar con ONG´s, crear una biblioteca, acudir a un pleno de ayuntamiento a defender una ley que crees justa, participar de la vida política y ciudadana.

Plantando un árbol para que dé sombra a nuestros nietos, y ahorrando agua, reciclando, no abandonando a un perro, o adoptándolo. Recogiendo sus excrementos.

Ahorrando para darle un provenir a tus hijos, inventando algo, escribiendo, defendiendo las lenguas de España…

Cada uno de nosotros podemos hacer mucho por nuestro país, y de esta forma, por nosotros mismos. El problema es que en España siempre ha habido mucho patriotas que no se preguntan lo que pueden hacer por su país, sino qué le pueden quitar a su país para tenerlo ellos.

Hasta que no cambiemos esta forma de pensar se nos podrá llenar la boca con la palabra España, pero no serán más que eso, palabras vacías ocultas tras una bandera.

 

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La cobardía de Podemos

Cuando surgió Podemos en el panorama político Español…cuanto hace ya…¿cuatro o cinco años? pensaba que era algo bueno, pues cambiaría el panorama de representación ciudadana en los mecanismos del poder. Y eso, tengas las ideas políticas que tengas, siempre es bueno. (Lo mismo pensé que pasaría con Ciudadanos en menor medida y con la renovación del PSOE eventualmente).

No ha sido así. Lo siento, pero Podemos no ha logrado casi nada.

Agitar un poco el panorama político, y llegar a gobernar en algunos ayuntamientos en los que la verdad no se ven avances espectaculares, no me parece un curriculum suficiente como para tirar cohetes.

Será porque esperaba que su llegada moviese más el verdadero verdadero estatus quo que es la economía, pero a la vista de los años sus propuestas son más de lo mismo, incluso algo del siglo pasado, y veo que no han entendido nada.

Estamos a las puertas de la mayor creación de riqueza de la Historia, y todos los partidos políticos, incluido Podemos, sólo tienen propuestas sobre cómo repartir la riqueza existente.

Repartir lo existente no hace más rica a España, concentrar la riqueza, tampoco. Al final, las políticas se compensan solas, y una política en un sentido termina por crear una cotrareación en sentido contrario, por lo que a cada avance le sigue un retroceso. Lo van a descubrir Maduro, Trump, Theresa May, Puigdemont, y todos nuestros políticos.

Lo único que permite romper el estancamiento, y es lo que esperaba de Podemos, es una apuesta decidida por la innovación, la educación, el trabajo y la formación.

Empoderar al ciudadano no es hacerle acudir a manifestaciones, ni implantar la homeopatía en las universidades, sino darle la educación, el acceso y los medios necesarios para que cada uno de esos ciudadanos se convierta en un actor socioeconómico por si mismo.

Esperaba que Podemos hubiese hecho una apuesta fuerte por empoderar a los ciudadanos, por darle a quienes tienen ganas de trabajar y crear riqueza los medios para que puedan hacerlo. Y eso se hace a través de mecanismos sociales como el prosumismo y la economía colaborativa,  y tecnológicos como la impresión 3D, internet, la inteligencia artificial, etc.

Dotar de esos medios a cada ciudadano, darles la posibilidad de construir sus sueños, y ayudarles con la educación y la motivación necesaria para crear nuevos mecanismos de riqueza que mejoren la Sociedad, eso sí que es un sueño social por el que merecía la pena luchar.

Eso es lo que deberían haber hecho las fuerzas políticas nuevas y renovadas. Darle la voz, de verdad, al ciudadano. Darle la voz en lo que importa, que es cómo diseñar y fabricar su propio futuro, su destino.

Quizás sea que los españoles no estemos preparados para ello, pero yo quiero creer que es más que nuestros políticos no son capaces de conseguir imaginar un futuro así.

Por eso esa supuesta revolución que venía ha sido un fracaso, nada ha cambiado, excepto la sensación de que las cosas podían cambiar, lo que ha servido sólo para dar más oxígeno al sistema tradicional. Es paradójico que la llegada de los nuevos partidos haya contribuido a perpetuar el sistema y a inmovilizarlo, en lugar de hacer que cambie todo nuestro sistema productivo y nuestros mecanismos sociales.

Creo que es necesario que ese cambio surja de otro lugar, dado que ellos no parecen capaces ni de vislumbrar la existencia de alternativas.

 

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Cataluña y el odio a España

He permanecido bastante ajeno en las redes a lo que ha sucedido desde hace una semana en Cataluña. Excepto un par de comentarios en las redes sociales, he tratado de mantenerme alejado de todo este desaguisado.

Sin embargo, uno no puede permanecer siempre alejado de la realidad, aunque lo intente, y hoy me gustaría describiros cómo me siento. Cómo me siento yo, y cómo creo que se sienten muchos otros españoles.

La palabra es dolidos.

Nos sentimos insultados por Cataluña. Se nos ha acusado, nos han acusado, de robarles, maltratarles, oprimirles…los insultos nos han llegado al corazón, pues no los profieren nuestros enemigos, sino quienes creíamos nuestros hermanos.

Ahora, despertamos dolidos y vemos que esos hermanos en realidad llevan años acumulando odio hacia nosotros. Descubrimos atónitos que en lugar de luchar juntos por el progreso prefieren imponer una idea de separación que no sólo nos dañará a todos, sino que va contra la idea de crear una Unión Europea creciente en prosperidad y tamaño.

Supongo que es lo que toca.

Cataluña hará lo que desee, y el resto de España y Europa actuarán en consecuencia. Todos sufriremos, por supuesto, Cataluña mucho más, pero ese debate ya da igual. El daño está hecho, la confianza está rota, los españoles nos sentimos muy dolidos, y aunque algunos podemos entender que otros sientan un amor a su tierra que les lleve a querer ir por su cuenta, no podemos entender cómo es posible que ese amor a su tierra se transforme en odio hacia quienes llevamos toda la vida luchando por un mundo mejor.

No, no me lo tomo como algo personal. Pero no puedo evitar pensar que el mismo derecho que ampara a Cataluña a expresar su rechazo a España me ampara a mí para decir que me siento insultado, ofendido y dolido.

Gracias por los insultos. Haced lo que tengáis que hacer, y los demás, haremos lo que creamos oportuno hacer.

 

Internet de la mente

Internet sólo está dando sus primeros pasos, puede parecer un mundo amplio e infinito, pero en realidad es muy pequeño si lo comparamos con lo que está por venir.

Hasta ahora hemos visto un internet del conocimiento, de la comunicación y de las relaciones sociales. Y eso ha cambiado el mundo.

Pero en breve veremos la llegada del Internet de las Cosas, donde cientos de miles de millones de dispositivos volcarán los datos que recopilen en la red, así como las plantillas de innumerables objetos para ser impresos, diseñados y compartidos en el mundo físico. También está relativamente cerca un internet de la Inteligencia, donde lo que se deposite en los servidores para su uso y disfrute es la inteligencia de algoritmos cada vez más inteligentes. Y un poco más allá en el tiempo veremos la llegada del Internet de la Energía donde las renovables alimenten los hogares a través de una red inteligente que distribuya la electricidad para compensar la oferta y la demanda.

Materia, energía, inteligencia y datos ilimitados.

Y esto, también será sólo el principio.

Porque lo que llegará después es infinitamente más increíble.

Cuando el ser humano logre conectar su mente a Internet, y ya hay iniciativas como Neurallink trabajando en ello, veremos una explosión del contenido y las posibilidades de internet.

Imaginad que creamos bibliotecas de experiencias, pensamientos y recuerdos para que cualquiera (o quien tenga acceso) pueda disfrutar de ellos. Imaginaos lo que será experimentar no los clásicos cursos de artes marciales o idiomas que hemos visto en las películas, sino las experiencias de luchadores de sumo, de estrellas del cine, o incluso recuerdos diseñados exprofeso para nosotros, o tomados de los innumerables mundos de la realidad virtual.

La potencia de cálculo y almacenamiento de Internet permitirán almacenar no una sino miles de copias de nuestra mente (con las dudas sobre la identidad que esto despierta, claro) y cada una de ellas podrá ser moldeada por las experiencias y recuerdos que les incorporemos. También podremos introducirnos en mundos de realidad virtual para experimentar mil vidas, o fusionarlas entre ellas o con las de otras personas para crear personalidades completamente nuevas y maravillosas.

Sí, suena fantasioso, pero pensad lo que debió pensar la gente que diseñaba las primeras computadoras hace 50 años cuando alguien les hablaba de redes conectadas donde se podría compartir conocimiento. Y ahora están viviendo en un mundo de Internet.

Así que sí, nuestro internet es sólo el comienzo, agarraos que vienen curvas.

 

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¿Es posible modelizar la economía agálmica?

Quizás la primera pregunta sería si es posible alcanzarla, y después ya nos preocuparemos de cómo se logrará y de cómo funcionará.

La economía agálmica, también llamada del regalo o de la abundancia, es aquella en la que se termina con la escasez de recursos.

Yo la llamo economía infinita. La economía que persigue terminar con la escasez en todos los campos, recursos naturales, energía, conocimiento, acceso, tiempo, salud, relaciones sociales, espacio, productos y servicios.

No se trata sólo de acabar con la pobreza, también de conseguir que todo el mundo sea rico. Que exista tan abundancia de recursos que no sea necesario pagar por nada, bastará sólo con pedirlo.

Puede que para alcanzar la economía agálmica (infinita) sea necesario sólo un pequeño número de descubrimientos o puede que necesitemos llevar la ciencia, la economía y la productividad a nuevos niveles, alcanzando ratios de crecimiento incluso exponenciales.

Nadie lo sabe a ciencia cierta.

Quizás baste con lograr la agricultura hidropónica, desarrollar la energía solar, restaurar el medio ambiente y tener una minería sostenida de los recursos del espacio, o tal vez debamos digitalizar y explorar docenas de ramas científicas, escuelas de ingeniería y modelos de negocio y sociales para que crezcan significativamente.

Personalmente pienso que será necesario esto último para crear una economía de abundancia.

Sea como sea, debemos plantearnos seriamente si es posible alcanzarla y si podemos anticipar modelos de cómo funcionará (y creo que la respuesta a ambas preguntas es sí, por supuesto).

Con el foco en lograr cada vez mayores servicios digitales que requieren pocos recursos para su replicación, en el prosumismo (la creación de riqueza para consumo propio), las energías renovables y la minería de asteroides como forma de alimentar de energía y materia el sistema, la robótica y la inteligencia artificial para crear una base autónoma del estado del bienestar, las ciencias del envejecimiento para alargar la vida, nuevos modelos sociales para facilitar la relación con otras personas y profundizando en numerosas áreas más (nanotecnología, construcción, etc.) podemos llegar a pensar que es posible lograr que una economía capitalista pase a ser una economía agálmica.

Quizás un modelo de esta economía sea la cosa más difícil que hayan hecho hasta el momento los economistas, dada la cantidad de inputs a analizar y que la propia idea de la abundancia va contra lo que siempre ha sido la base de nuestra economía, la escasez. Pero es posible hacerlo.

Libros sobre la economía de la abundancia

Me habéis oído hablar muchas veces sobre un nuevo paradigma económico basado en la abundancia de medios y recursos, frente al viejo que trata de gestionar la escasez de éstos.

Aunque ya he recomendado alguno de forma individual, me gustaría recomendaros un pack de libros para entender de lo que hablamos cuando decimos que se acabará con la pobreza, con la escasez e incluso con la necesidad de dinero.

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El Semi Truck de Tesla

Supongo que muchos en la vieja industria de la automoción respirarían aliviados cuando oyeron que el semitruck de Tesla sólo serviría para viajes regionales.

¿Quién querría un camión que sólo pudiese hacer un viaje regional sin tener que recargar?

Bien, quizás no deberían mostrarse tan indulgentes.

Tesla podría entregar decenas de miles de unidades al año del semi truck si logra poner en funcionamiento su fábrica dreagnought alienígena (si te tomas a broma este vocabulario puede que tus risas pronto se vuelvan amargas, pues no entiendes a lo que algunos están jugando ni cómo te impactará), y éste será un 70% más barato de operar que un camión tradicional. Reducirá drásticamente los costes de envío regionales.

Y respecto a la supuesta falta de autonomía 200-300 millas (un máximo de 500 km con suerte) bueno, si a mí se me ocurren al menos tres formas sencillas de burlar esta limitación (dos que puedo contar…intercambio de baterías o del propio camión en las estaciones de recarga Tesla, y una que no puedo contar porque es una idea de negocio que puede que trate de llevar a cabo), no puedo ni imaginar cuántas encontrarán Elon Musk y su plantilla de genios.

Así que puede que los dos primeros años veamos pocos camiones Tesla entre nosotros, pero a medida que las grandes empresas decidan que esa reducción de costes de un 70% es demasiado golosa como para ignorarla, su estampa se populizará en nuestras carreteras.

Así que sí, parece que el transporte de mercancías también va a lo eléctrico, lo semiautónomo y hacia el futuro, mal que les pese a los que preferirían anclarse en el pasado y arrastrarnos a todos con ellos.

 

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