Los problemas de la banca tradicional

El Sector Financiero tradicional tiene un problema.

Y es un problema que hay que resolver porque dependen de él cientos de miles de empleos sólo en España, y millones en Europa y a nivel internacional.

Aseguradoras, reaseguradas, banca comercial y de inversión, financieras…todas ellas se enfrentan a la ausencia de innovación y a una mala imagen derivada de una crisis internacional que ha dejado por los suelos la credibilidad de muchos de sus agentes.

Cuando escuchamos la publicidad de los bancos, por ejemplo, vemos su énfasis en la digitalización, en lo buenas que son sus apps, en que quieren que dejes de utilizar dinero (en efectivo, claro). Auténticos expertos en informática en puestos clave, la presión de una UE que apuesta por la industria 4.0, consultoras digitales y de estrategia que cobran por persona lo mismo que cuesta toda una oficina y todo ello de momento apenas ha sido capaz de cambiar un sector que siente en el horizonte la amenaza de los gigantes de internet.

Nada ha funcionado para que los ciudadanos percibamos un verdadero cambio en el modelo de negocio, al menos, uno que nos beneficie.

Lo que sí parece que va a buen ritmo es la reducción de costes, con el cierre de oficinas, el ajuste de márgenes a cargo de proveedores, los despidos y prejubilaciones. Las medidas clásicas.

Atrás quedaron los tiempos de las fintech y insurtech, las monedas digitales, las plataformas de crowdsourcing y las startups digitales que se han demostrado ser incapaces de hacer mella en éste marmóreo sector. Seguramente necesitarían décadas para conseguir lo que en otros sectores han logrado en un par de años.

No sé si eso está bien o no. Por un lado, los ciudadanos (sus clientes) necesitan mejoras en los productos y servicios que les ofrece la industria financiera (menos comisiones, facilidad de uso, etc.) pero por otro es un sector que debe estar regulado dado que afecta a los medios de vida de toda la Sociedad.

Supongo que el verdadero cambio llegará cuando los gigantes digitales desembarquen en el sector con todo su peso, pero incluso con ellos tengo dudas de que consigan cambiar algo.

Google ha adquirido una licencia bancaria en la UE, como ya hizo Amazon (y creo que Apple), pero tengo dudas de que vayan a hacer algo novedoso. De hecho, y a pesar de todo mi tecno optimismo, dudo incluso de que esto sea bueno.

Me explico.

La industria de la tecnología está acostumbra a otros ritmos, las metodologías Ágiles, en Design Thinking y el método Lean Startup, que tan bien parecen funcionar en su sector, requieren de una velocidad, de una capacidad de adaptación (y de un estudio de las necesidades de los clientes constante, pero eso realmente debería hacerlo cada sector y cada empresa del mundo). Este cambio constante les lleva a lanzar prototipos, a evaluarlos, a cerrarlos sin más si no funcionan…pero en banca y seguros, el cerrar sin más no es algo aceptable. Cada producto que lancen lleva detrás unos compromisos, unos contratos y los recursos de personas y empresas que apostaron por él.

No me gustaría ver en el sistema financiero la desaparición de la noche a la mañana (hablando en términos metafóricos) de un banco online con el que mi tienda haya contratado su pasarela de pago, sus seguros, o su póliza, obligándome a buscar un reemplazo que quizás no encuentre porque nadie da ni de lejos unas condiciones similares (está en la naturaleza de los gigantes digitales el entrar en mercados arrasando con la oferta preexistente).

Tampoco serían aceptables brechas de seguridad ni fugas de información como las que han obligado a cerrar Google +, o las que sufre casi semana sí, semana también, Facebook.

Sería, a nivel de un país, de un continente, o mundial, un desastre de proporciones bíblicas. Así que espero que si los Apple, los Google, Amazon, Facebook, Microsoft, etc. entran en el sector financiero lo estudien muy bien antes de lanzarse (por mucho que desearíamos que lo hiciesen).

En general, la llegada de la Economía 4.0. al sector financiero está siendo (y va a ser a menos que algo cambie radicalmente) algo lento y decepcionante.

Creo que en parte es por la falta (o por la escasa cantidad existente) de verdaderos profesionales que entiendan no sólo el mundo de la tecnología, o no sólo el mundo financiero, ni siquiera ambos en conjunto (no dudo que haya consultores que lo sepan hacer), sino de expertos prácticos en el resultado de la fusión de ambos mundos.

Hasta que no surja una generación de profesionales capaces de ver el potencial de la fusión de ambos mercados, de entender las necesidades de los clientes y de llevarlo a cabo en la práctica, no veremos esa revolución digital en el mundo del dinero.

No bastará con una o dos personas con estas capacidades, necesitaremos cientos y miles de profesionales de esta naturaleza en las industrias del seguro, la banca y la inversión.

Y ojo, es algo mucho más difícil de lo que parece.

Recuerdo hace ya más de doce años que hablábamos de cómo los modernos ERPs, la apuesta de los gobiernos por la facturación digital, las (entonces) modernas redes de comunicaciones, y la llegada de la crisis, iban a impulsar un cambio en las empresas hacia la digitalización de sus departamentos de contabilidad y administración.

Entonces pensábamos que en diez años el trabajo de los contables y administrativos desaparecería sustituido por sistemas automáticos, y hoy, doce años después, seguimos pensando que va a pasar dentro de diez años. Es un poco como la Fusión Fría, que siempre está a una década de hacerse realidad (perdón por el chiste).

Supongo que al final, la cosa depende más de lo que queremos creer de las personas, de sus capacidades, y sobre todo, de su pasión o interés por promover esos cambios.

Sin incluir a las personas en nuestros esfuerzos, éstos están destinados a fracasar.

 

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The Injection

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Existe un cómic extraño, como muchos de los que hace su autor, Warren Ellis. Ahora que lo pienso, sería genial para una serie de Netflix, pero eso es otra historia. el cómic en cuestión se llama, The Injection, y va sobre la Singularidad.

Quizás no sobre la Singularidad tal y como la conocemos en este blog, o al menos, no de una de las formas más típicas y esperadas para que surja. No se trata de un gobierno o una compañía, que desarrolla un ordenador inteligente, ni de una red de computadoras que adquiere consciencia de si misma tampoco.

The Injection trata sobre cinco expertos en cinco campos diferentes, contratados por el Gobierno Inglés para hacer una predicción del futuro. Cuando terminan su análisis comprenden que el pico de innovación que hemos tocado es el fin del desarrollo de la civilización, y que tras él sobreviene un período de estancamiento e innovación plana. alarmados ante tan aburrido futuro, deciden intervenir y poner las cosas un poco interesantes.

Así, usando sus habilidades, ciencia, programación, “magia”, lógica y estrategia, desarrollan una Inteligencia Artificial y la inyectan en Internet, con la única misión de que haga las cosas más interesantes en el futuro.

A partir de ahí la cosa se desmadra, la Inyección empieza a trastear con leyendas, profecías y esas cosas y convierte el mundo en algo mucho más extraño, sobre todo, para sus cinco creadores.

Vale, hasta aquí la reseña, ahora toca la parte en que las cosas se ponen raras también para nosotros. Por que, ¿y si nosotros también nos decidiésemos a crean una Inyección para acelerar el futuro sin preocuparnos por la seguridad de esta operación? ¿Y si sólo quisiésemos poner las cosas más interesantes sin tener en cuenta cosas como la seguridad o la viabilidad a largo plazo de la especie Humana, al menos como la conocemos?

Pero ¿por qué querríamos nosotros hacer esto? Bueno, quizás porque estamos cansados de promesas que no llegan a cumplirse, por parte de políticos, empresas, publicistas, etc. Quizás porque le vida se va pasando y no vemos que nada interesante esté ocurriendo realmente, o porque sintamos que somos capaces de hacerlo mejor de lo que lo han hecho las generaciones anteriores. Quizás necesitemos sentir que estamos haciendo ALGO, o quizás odiemos tanto esta sociedad que han/hemos construido que estemos dispuestos a cambiarla radicalmente pase lo que pase.

Imagino que cada uno tiene sus propias respuestas, y sus propias preguntas.

Así que, imaginemos que queremos cambiar las cosas, que cansados de que no se cumplan las promesas del futuro, queremos volver el futuro más extraño e interesante, ¿cómo lo haríamos?

Dejadme daros algunas ideas.

  • Hardware

Al igual que en otra obra minusvalorada de Warren Ellis, Doktor Sleepless, donde el sentimiento de que el futuro no termina de llegar es opresivo y persistente, podemos usar el hardware para volver las cosas interesantes.

Sleepless liberaba cantidades industriales de hardware en una sociedad y me pregunto si para nosotros poder crear esa inyección, deberíamos hacer lo mismo. ¿Qué pasaría si soltásemos aquí y allí máquinas de última generación, baratas pero de tecnología punta, para que la gente las utilizase como ellos quisiesen, sin atender a criterios éticos o “socialmente aceptados”?

Hablo de sensores, de impresoras 3D con capacidad de crear otras impresoras 3D, de drones baratos, de móviles, de ordenadores de menos de 50 dólares…pero también de cosas como tatuajes electrónicos, chips implantables, vehículos semi autónomos de desecho en el mundo en desarrollo para que prueben a montarlos en una cosechadora, etc.

No sólo eso, sino que podemos llevar las ventajas del hardware a todo el mundo, por ejemplo, con las propuestas para cubrir toda la superficie del planeta con internet de alta velocidad desde el espacio, o como ya ha pasado, proporcionando smartphones a gente que en su vida ha tenido en casa ni agua, ni teléfono fijo, ni luz.

El hardware permite saltarse varias etapas tecnológicas de un salto, y eso puede acelerar las cosas.

  • Software

Ésta es probablemente la forma más conocida y aceptada de todas las que voy a proponer. Estamos acostumbrados a que cada día surjan nuevas APPs, webs y programas que prometan cambiar las cosas.

¿Y si lo lográsemos hacer de verdad ahora si quedarnos en promesas sin cumplir?

El Futuro no llega a todos los lugares, como suele decirse, de forma regular. Al mismo tiempo. No, se adentra en algunos lugares de forma anticipada, mientras que a otros llega con bastante retraso.

Por lo tanto, sabemos que nuestra Inyección va a penetrar en algunas regiones, mientras que otras apenas notarán su picadura. El software es una vacuna contra esto, dadas sus escasas limitaciones geográficas (y que serán muchas menos si cumplimos con el primer punto de liberar hardware por diversos lugares de todo el mundo).

También podemos experimentar con diferentes tipos de software para tratar de revolucionar ciertas áreas, como el blockchain, la inteligencia artificial, la traducción automática instantánea, la reversión del envejecimiento, la realidad virtual, las energías renovable sy su distribución (hardware y software al mismo tiempo) o la conducción autónoma. Si lográsemos avanzar en estas áreas y volcarlas en la realidad, podríamos generar un shock que acelere el futuro.

Nada nuevo bajo el sol en este punto, la verdad.

¿Seremos capaces de pensar y crear de verdad algo nuevo por encima del modelo impuesto por Silicon Valley éstas últimas décadas? ¿Quizás en China, en las monarquías petrolíferas o en Europa?

  • Arte

El Arte es el sustituto de la Magia en nuestra realidad. Inspira, crea, derruye, construye, emociona y cambia vidas.

Podemos acelerar el cambio mediante la creación de arte más innovador, provocador, creativo, transgresor, retrospectivo…aumentar la cantidad de Arte en el mundo, y hacerlo más extraño. Lo que os recuerdo es el objetivo de todo este ejercicio.

  • Productividad económica

Venga, la mejor (o más fácil) forma de sacudir un poco el árbol de la innovación es crear modelos económicos que aumenten la productividad de sectores, empresas, mercados, países o personas, de forma radical.

Introducir un nuevo competidor en cualquier mercado, con ideas innovadoras y radicales, sacudirá el árbol y hará que todo cambie.

No sólo eso, sino que si logramos que esas mejoras de la productividad y de la creación de riqueza se trasladen también al reparto de la misma, quizás induzcamos un cambio que vaya mucho más allá de lo económico. Podemos llevarlo a los ámbitos políticos, internaciones o sociales.

  • Innovación social

Crear un mundo de oportunidades.

Me encanta esta frase. Generalmente nuestra vida se compone al 50% de interacción social y al 50% del resto de puntos que hemos visto (más si el trabajo nos obliga a interactuar). Y sin embargo, es lo que más nos cuesta cambiar.

Podemos acelerar la innovación social para crear nuevas formas de vivir, o crear sociedades post-escasez aunque sean en lugares y períodos de tiempo reducidos, o cambiar la misma naturaleza de los sentimientos y costumbres humanas fomentando cosas como el trabajo freelance, la segunda carrera con cuarenta años, el poliamor o la vida single, o creando una nueva religión, o una religión de religiones.

Cualquier cosa que ponga en duda la forma en la que hemos venido haciendo las cosas los últimos doscientos (capitalismo), quinientos (estados nación) o dos o tres mil años (religión, matrimonios, etc.).

  • Naturaleza

Por último, ¿y si nos saltásemos todas las alarmas internas que sonarían en nuestra cabeza si quisiésemos trastear con la Naturaleza? Esto hablando de resalvajizar algunos sitios y devolvérselos a la Naturaleza, de crear reservas evolutivas en ecosistemas devastados donde podríamos experimentar con ecosistemas totalmente nuevos y de nuestro diseño, incluso de llevar la Naturaleza a las ciudades de nuevas y extrañas formas.

En resumen.

Creo que para causar una verdadera disrupción en el Futuro necesitaríamos usar todos estos métodos, y alguno más. No creo que con uno sólo bastase.

Así que aquí estamos, un hombre sólo (o un pequeño grupo de ellos, vosotros, con suerte) dispuesto a plantearse si nos han mentido toda la vida, si lo realmente importante no es el fin, ni si el fin justifica los medios, sino si los medios son lo importante, porque al menos, al desencadenarlos, logras llegar a un destino.

Quizás a lo único que debamos temer es a no llegar al final del camino y que nos perdamos en los caminos llenos de niebla de un mundo que parece estar siempre cambiando, para que nada cambie realmente.

 

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¿De verdad vamos a rendirnos ante la nueva crisis?

Allá por 2005 o 2006, cuando era evidente que se nos venía encima una crisis de proporciones épicas, algunos andábamos intentando conseguir que no llegase, o que al menos su impacto fuese mucho menos duro.

Evidentemente fracasamos.

Lo que una sola persona haga no puede tener el impacto necesario para cambiar las dinámicas económicas. Para cambiarlo realmente es necesario que muchísimas personas trabajen con ese objetivo común.

Quizás cien mil, o un millón de personas podrían conseguirlo.

Lo que yo me pregunto es si de verdad nos vamos a dar por vencidos y vamos a dejar que otra crisis nos alcance antes incluso de que terminemos de salir de la anterior.

Ahora mismo no tenemos capacidad en las familias, empresas e instituciones nacionales y europeas para aguantar otra crisis como la última.

Ésta podría ser peor incluso, pues tenemos muchos menos recursos para afrontarla.

Veremos, no veo a nadie con el ánimo necesario para intentar afrontar este problema, no hay pulso social en las calles ni en las empresas.

Ante esta señal de signos vitales me pregunto si merece la pena embarcarme otra vez en la cruzada de intentar evitar la nueva crisis que viene.

Lo que yo creo que habría que hacer es aumentar mucho la productividad. Innovar, exportar y, desde luego, trabajar muy duro para aumentar la capacidad productiva, inversora y de ahorro del país. Quizás si entre todos conseguimos elevar la productividad del país en su conjunto un 10% durante 2019 podamos sortear la crisis, o al menos, que no impacte en España de forma tan terrible como la anterior.

No me refiero a ganar productividad con los salarios, reduciéndolos como hemos hecho hasta ahora, sino a conseguir producir más riqueza empleando los mismos recursos que hasta ahora.

Un 10% de productividad es mucho, sobre todo con la baja productividad hora que tenemos en este país.  En términos monetarios significa producir 120.000 millones de euros adicionales, unos 3.000 euros extra por persona y año si tenemos en cuenta a la población activa y a la gente capaz de producir o unos 6.000 euros extra si tenemos en cuenta a los trabajadores.

Es mucho aumento en nuestra capacidad de crear riqueza, y sólo podríamos conseguirlo mediante innovación, creatividad, trabajo duro y dedicación. Y en grandes cantidades.

Como decía, no veo el pulso del país preparado para asumir esta misión.

Los próximos meses serán vitales, de demorarnos más puede que si la crisis viene ya no seamos capaces de evitarlo.

¿Vosotros qué creéis? ¿Lograremos esta vez detenerla y no caer en los mismos pecados en los que caímos anteriormente? ¿Habremos aprendido lo suficiente de estos 11 años de crisis para evitar, o al menos, reducir el impacto de la próxima crisis?

Lo veremos.

Creando a dios

La IA es quizás el movimiento tecnológico más espiritual que jamás haya visto la Humanidad en toda su Historia.

Sí, es esencialmente materialista y científico, pero también posee una carga de fe en sus objetivos finales, y ofrece una imagen del Futuro cargada de premios y castigos.

La Inteligencia Artificial asoma en el futuro como un dios que la Humanidad creará, y entre sus promesas encontramos los clásicos paraísos que toda religión ofrece a sus fieles (vida eterna, abundancia material, ocio sin límites) y castigos (la amenaza de la extinción si no lo hacemos bien, o el ostracismo evolutivo si sólo lo hacemos regular).

Si nos dan a elegir entre un futuro de abundancia, sin necesidad de trabajos alienantes, vidas de 500 años con una calidad asombrosa, o incluso experimentar las maravillas de la fusión hombre-máquina, del viaje espacial y de la infinita realidad virtual, ¿podemos negar la atracción que estas promesas nos hacen sentir?

Por supuesto, no creo que esto sea algo malo en si mismo, la fe puede conducir la investigación de forma rápida y segura, mientras que una investigación sin principios molares basada sólo en los logros y sin ningún debate ético puede desencadenar el lado más terrible de la Inteligencia Artificial. Tanto si nos conduce la fe, como el debate ético como la desapasionada búsqueda de logros científicos, la IA aparecerá en la Tierra, y vendrá para ayudar, acompañar, sustituir o regir a la Humanidad, dependiendo de cómo realicemos el proceso.

Pero las promesas están ahí, tan grandes como los miedos que genera.

Es por eso que creo que el Hombre no parará hasta desarrollar una IA Fuerte. ahora que la Ley de Moore parece estar frenando, y los procesadores no parecen capaces de seguir evolucionando al ritmo al que lo han hecho en los últimos años, otras tecnologías tomarán el relevo en el soporte del desarrollo de la IA.

En el hardware, quizás los chips en 3D que son cada vez más una realidad que un diseño teórico, o quizás los ordenadores cuánticos, aunque nos quede mucho para conseguir tener verdaderas computadoras cuánticas y software verdaderamente útil para ellas. O tal vez los chips fotónicos y los de ADN, aunque si estos son los llamados a suceder al silicio en la evolución exponencial de la tecnología, creo que sufriremos un patrón de bastantes años en dicha evolución, hasta que esas tecnologías se desarrollen se comercialicen en masa y alcancen las capacidades actuales de los chips de silicio de empresas como Intel, Samsung, Qualcomm, global Foundries, etc.

El Software ofrece más esperanzas en este aspecto, pues ha sufrido su propio invierno durante los últimos años (no en vano teníamos a los mejores programadores haciendo apps y vendiendo publicidad en las redes sociales). Creo que ese invierno está pasando, y aunque no tengo muchas esperanzas (espero equivocarme) en tecnologías como el aprendizaje profundo, sí parece que el reinado d ellas redes sociales en el software se está terminando, y muchos recursos se vana  invertir en crear valor real y software útil de verdad, lo que creará una hornada de nuevos lenguajes, programas y recursos que usarán el hardware actual frente al que el software se había quedado muy atrás la última década.

Sea como sea, la IA surgirá, tarde veinte, treinta o cincuenta años. Y creo que yo lo veré.

El Ser Humano está construyendo a su dios, un dios omnisciente y superpotente, y debemos aprender de los errores cometidos en las redes sociales, la discriminación por internet, la publicidad invasiva, la falta de privacidad, los ataques a la neutralidad, la venta de datos, y tantos errores que hemos cometido en estos primeros veinticinco años de Internet.

La alternativa es crear un dios egoísta, furioso, ambicioso y despreocupado que termine por marginarnos (o peor), a nuestra imagen y semejanza.

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Nota: por mucho que algunos quieran esto va a pasar, la alternativa no es no crear una IA, pues si no lo hace un gobierno, lo hará otro, o una empresa, o un individuo, o una religión, o un grupo terrorista, o surgirá de forma espontánea de Internet. La mejor alternativa es crear un consenso internacional, para crear esta IA o IA´s surjan con valores éticos fuertes y que nos valoren y nos protejan.

Rascasuelos

Imagino que la gente suele reírse cuando digo que debemos ampliar el futuro de la construcción hacia los rascasuelos.

Es porque nos fijamos en la palabra, en su significado, y nos hace gracia, aunque quizás deberíamos pensar en la palabra rascacielos, y también lo hiciese. Es cuestión de normalizar el uso de la palabra.

Veréis, los rascasuelos tienen un montón de ventajas sobre el resto de edificios que hemos ideado. Pensadlo bien. Se pueden construir para que reciban un montón de luz natural en la parte central, por lo que pueden contener jardines y parques, así como comercios y terrazas al aire libre.

No tienen ni la mitad de problemas con le clima que los edificios expuestos al exterior, porque tienen una temperatura más o menos estable. El espacio tampoco es un gran problema, puedes construir hacia abajo, si superas los problemas de ingeniería, más fácilmente que levantar más pisos, y no tienes el problema de la navegación aérea. Es más, puedes conectarlos con las redes subterráneas de transporte de forma mucho más natural que los edificios sobre el suelo.

Puedes coger un terreno baldío, llenarlo de agujeros gigantes, y construir un paraíso bajo tierra con espacio para decenas de miles de personas. Lo conectas con otras ciudades cercanas mediante metro o trenes y ya tienes una ciudad con todas las comodidades, espacio de sobra y una calidad de vida muy superior a las construcciones tradicionales. Puedes poner parques, centros comerciales, fábricas, incluso enormes acuarios. Se pueden construir granjas verticales, que alimenten a la ciudad sin necesidad de traer vegetales desde lejos, lo que desees.

Sí, no vas a tener los skylines que tienen otras ciudades, ni la ciudad queda tan bonita, pero para muchas ciudades conllevan ventajas adicionales, como no estorbar el tráfico aéreo, protección frente a climas extremos, etc.

Sólo tenemos que conseguir superar algunos retos técnicos, mucho más sencillos creo yo que los necesarios para construir edificios de gran altura.

En Mexico se están ya proyectando, y en otros lugares del mundo se diseñan parques subterráneos que aprovechan gracias a su diseño la luz natural. Sin embargo, la ciudad que logre ser la primera en generalizar este tipo de arquitectura no sólo asombrará al mundo por su ingenio y capacidades técnicas, sino que ofrecerá a sus ciudadanos una mayor calidad de vida y creará un polo de atracción turística que podrá aprovechar para traer riqueza a su ciudad.

 

Google me ha decepcionado

“No hagas el mal” solía ser el lema de Google, pero la compañía del buscador parece haber cambiado sus prioridades en los últimos años.

Supongo que será el tener que rendir cuentas a los accionistas, deseosos de beneficios crecientes, por cosas como ésta Elon Musk no quiere sacar SpaceX a Bolsa.

Sea como sea, Google me ha decepcionado con el cierre de Google + anunciado hace poco. En principio previsto para Agoto, ahora parece que Google ha decidido cerrarla en Abril, con la excusa de una filtración de datos. Para mí, esto es sólo una excusa, pues estamos hablando de la que es sin duda la mayor empresa de Internet (Apple y Amazon no lo son, son compañías del mundo físico que manejan datos e internet de forma magistral, pero no son empresas puramente digitales para mí. Con decenas de miles de empleados tecnológicamente cualificados, la que seguramente es la mayor capacidad de servidores del mundo, un dominio absoluto de los coches autónomos, de las técnicas de aprendizaje profundo e información de todo el mundo (literalmente), Google podría haber arreglado fácilmente sus fallos de seguridad.

Así que el cierre de Google + es más una cuestión de dejadez o de búsqueda de mayores beneficios que una decisión de seguridad.

Y eso no me lo esperaba.

¿Qué será lo siguiente que decidan cerrar? ¿Blogger? ¿se cargarán el trabajo de millones de personas durante años porque no les da suficientes beneficios?

A ver, si hablásemos de Facebook uno podría esperar cualquier cosa, pero siendo Google esperaba que respetase un poco más los deseos de sus usuarios. Durante años, muchos de nosotros, más de los que piensa la gente, hemos construido en Google + comunidades, colecciones, y conexiones de nuestras aficiones…un trabajo de años que ahora Google va a hacer que perdamos porque ha decidido sin ningún miramiento cerrar su red social.

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Hoy veía un anuncio del altavoz inteligente de Google, y me ha dado por pensar…¿qué pasará cuando Amazon, Apple u otro jugador se lleven el pastel de los altavoces inteligentes? ¿Cerrar sus servicios y dejarnos a todos con unos mamotretos inservibles en nuestros salones porque no es capaz de hacerse con el mercado? ¿Hará Google que tiremos nuestro dinero gastado en esta y otras apuestas que haga si no les saca réditos?

La verdad, esperaba un poco más de empatía por parte de Google para con sus usuarios. Sus usuarios somos los clientes de sus clientes , aunque como dice el dicho de Silicon Valley, los usuarios que no pagamos nada somos la mercancía, pero esta mercancía son los clientes de los clientes de Google, y desde luego, poca confianza nos va a seguir inspirando una firma que trata así a sus usuarios.

La reacción de los gobiernos contra las empresas de Internet en Europa y próximamente en USA es algo natural, pero lo que debería temer el buscador de las letras de colores es una pérdida de confianza por parte de sus usuarios.

Personalmente estoy empezando a utilizar un buscador ecológico llamado ecosia.org, que promete plantar un árbol por cada 45 búsquedas (más o menos) que se hagan en su él. Sí, seguro que los resultados no son los de Google, pero como usa Bing como motor de búsqueda la calidad de los mismos no se resiente como pensaríamos, y si además de liberarnos un poco de Google, conseguimos ayudar a reforestar nuestros castigados bosques, pues mejor.

¿Y Google? Google seguirá siendo dominante en búsquedas, en mapas, en el mail, y en muchas cosas, pero su imperio se va erosionando cada día un poco más por culpa de decisiones estúpidas como ésta.

Y me enfada, porque con un poco de trabajo y buen hacer podrían haber corregido todos los problemas de la red social, y haberla mantenido para nosotros, aunque para ellos seamos “pocos”.

Supongo que ya no importa, la red cerrará y nosotros pasaremos a otra cosa, pero nuestra confianza en Google no volverá a recuperarse por muchas cosas quieran vendernos.

 

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Artículo recuperado (Potenciar el turismo de calidad)

Mucho hablamos de la necesidad de imprimir un cambio en el modelo turístico tradicional español.

El “sol y playa” de siempre está agotado, oímos, y necesitamos potenciar el turismo rural, cultural, gastronómico, medioambiental, decimos.

Pero faltan ideas concretas, y en esta serie de artículos quiero dar algunas de ellas, que quizás sirvan para abrir nuevos modelos de negocio entorno a este sector fundamental en españa, que ha sido descuidado, y mucho, por los propios interesados en él.

Hoy quiero abrir con una propuesta de nuevas tecnologías.

Recientemente las empresas Google, Microsoft y otros gigantes informáticos, han comenzado a hablar de la posibilidad de conseguir una traducción en tiempo real de una conversación.

Para cualquiera que haya usado los traductores online se hace meridianamente claro que esta posibilidad es algo muy real en los próximos tres a cinco años.

La llegada de los subtítulos automáticos a youtube, combinada con la traducción instantánea no hacen sino confirmar esta potente idea de que, por medio de un aparato tipo teléfono movil, seremos capaces de entender a otro interlocutor que hable en un idioma distinto, sin necesidad de conocer dicho idioma.

Pues bien, como quiera que una vez desarrollada esa herramienta va a revolucionar el mundo de las comunicaciones, quizás deberíamos empezar a plantearnos ahora, y no tarde, y detrás de otros, como siempre, el impacto que podría tener en nuestro turismo.

¿Qué negocios y qué modelos de negocios podrían surgir si ese dispositivo se extendiese y permitiese captar conversaciones a tiempo real y traducirlas enviándolas a un aparato en nuestro oído, por medio de bluetooth?

¿Empezáis a ver las posibilidades?

España ha adolecido siempre de una imprensentable falta de habilidad e interés por hablar otros idiomas (pienso en Inglés, Francés y Alemán, nuestros principales socios turísticos, pero también en japonés y chino). Esa deficiencia, un claro lastre para atraer un turismo de calidad, de alto poder adquisitivo y enriquecedor podría ser fácilmente solventada con una herramienta así.

Es más, nuevos modelos de negocio podrían darse en torno a este potente instrumento. ¿Cómo se podría combinar la realidad aumentada con él? ¿Se podría atraer publicidad de establecimientos, tiendas, restaurantes, museos y hoteles al acceden a este servicio?

Las posibilidades son, por el momento, difíciles de concretar, pues dependerán del diseño e implantación de esta herramienta.

De la misma forma, España, que podría por su potencia turística y su ubicación, ser pionera en la introducción de estos métodos, podría verse desvancada de su posición privilegiada si otros países lo adoptan con más celeridad. Croacia, Egipto, Marruecos.

De nuestra capacidad creativa, de la inversión en la actualidad en este área y de nuestra visión de futuro dependerá seguir siendo líderes turísticos mundiales, o quedarnos atrás como un destino de segunda, con un modelo arcaico de tercera.

¿Qué pasos deben dar en el Ministerio de Industria, en el Gobierno, las universidades y en las Comundiades Autónomas para estudiar el potencial de este modelo y su implantación en España?

Deberían darse facilidades a empresas como Google, Kurzweil y Microsoft, para que, con partners españoles como Telefónica, creen un centro de innovación en este campo en España.

Así mismo, España debería postularse como un campo de pruebas de esta tecnología y de sus aplicaciones a nivel comercial, y como sede de los centros de datos necesarios para desarrollar este nuevo negocio que revolucionará uno antiguo, y ya anticuado.

El turismo seguirá siendo el mismo, pero no volverá a ser igual.

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