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Multiplicar la riqueza, generar abundancia

Al hilo de la relectura del libro “Makers” que estoy llevando a cabo, me surgen muchas preguntas acerca de la idea de generar riqueza.

Es cierto que numerosos movimientos y personas están creando su propia riqueza. A lo largo de estos años he conocido a gente que ha creado empresas eléctricas, inventores, escritoras de novela erótica, diseñadores de juegos, bloggers, artistas…y todos ellos lo han hecho mientras mantenían sus trabajos “normales”.

Yo mismo escribí y edité juegos y libros, y mantengo éste y otros blogs.

Y eso sólo en mi entorno cercano. Porque si extendemos la mirada a todo el mundo la cosa se multiplica hasta el infinito.

Pero toda esta inmensa riqueza,
que ahora gracias a las nuevas tecnologías puede llegar a mucha más gente que antes, es sólo un pequeño parche en los problemas del mundo.

El medio ambiente, la sequía, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático, por ejemplo, necesitan un empujón para ser solucionados, y eso es algo que a día de hoy no es posible hacer desee las posiciones individuales de una persona o desde un pequeño grupo.

Lo mismo pasa con el hambre, la escasez de agua mundial, la pobreza, las enfermedades.

En el libro “Abundancia” de Peter Diamandis, se habla de cómo todos los problemas se resolverán mediante varios movimientos y fenómenos:

• Las nuevas tecnologías
• La filantropía
• la incorporación de miles de millones de personas al sistema de creación de riqueza moderno.

Pero personalmente tengo dudas de que esto sea suficiente. Por ejemplo, ni las dos personas más ricas del mundo juntas, Gates y Buffet tienen garantías de éxito a corto plazo en curar una “simple” enfermedad. Han tenido que invertir enormes sumas de dinero, en numerosas iniciativas y durante mucho tiempo para siquiera vislumbrar la vacuna o la cura definitiva de la malaria.

Por supuesto que tanto ellos, como los inventores y creadores individuales, como las startups, como las nuevas tecnologías, están haciendo muchas cosas. Pero no es suficiente.

Los gobiernos parecen haber dado la espalda a la mejora del bienestar y se dedican a juegos políticos verdaderamente intrascendentes. Las empresas, ésas a las que se les llena la boca de innovación están en su mayoría ancladas en la vieja forma de hacer las cosas.

Se necesita mucho más.

Se necesita que todos los agentes sociales y económicos trabajen juntos para mejorar las cosas. Se necesita que se fomente la creación de riqueza. Se necesita más filantropía, más solidaridad y mejores sistemas de protección.

Necesitamos hacer todo esto y lo necesitamos hacer a una escala exponencial, no incremental. No servirá de nada incrementar la ayuda al desarrollo, o a la investigación, un 10%. Ni si quiera un 100%.

Y así con todo. Instalación de energías renovables, lucha contra el cambio climático, contra la pobreza…

Necesitamos, multiplicar nuestros esfuerzos por diez o más para empezar a ver cambiar las cosas y mejorar nuestra sociedad.

Y eso es lo que más nos va a costar lograr.

Construcción de equipos clase Leviatán

Equipos de primera clase, equipos de nivel premium, equipos de categoría mundial, hay muchas formas de llamar a los equipos capaces de revolucionar un producto, un mercado o un sector.

A mí me gusta utilizar una una nomenclatura mucho más prosaica, yo los llamo, Equipos Clase Leviatán, en honor a las gigantescas bestias y máquinas que aterrorizaban y moldeaban el mundo en las leyendas antiguas y en los cuentos de ciencia ficción.

Los equipos clase Leviatán son grupos de personas, no siempre empleados de la misma empresa, con un objetivo común. Motivados, capacitados y altamente enfocados, son capaces de crear un iPhone (Apple), un vehículo eléctrico de la nada (Tesla), poner un cohete en la Estación Espacial Internacional (SpaceX), construir el edificio más alto del mundo, o cruzar el Pacífico en Globo…da igual la tarea, son capaces de hacer lo que la inmensa mayoría de la gente considera imposible.

Y ése es precisamente el tipo de equipos que toda compañía debe aspirar a formar y del que todos los trabajadores, que aspiren a dejar una huella en el Universo, deberían querer formar parte.

Sabéis que no soy muy partidario de los equipos grandes, mi teoría es que por encima de cinco personas la cosa se empieza a tornar ingobernable y complicada. También valoro mucho el trabajo individual y creativo que hace una persona sola motivada y capaz. No soy partidario de pensar que meter a un montón de gente con post its en  una habitación vaya a hacer algo mejor que lo que pueden hacer cada uno trabajando por su cuenta en lo que es mejor (sé que no es una idea muy popular, pero pensad que, o bien estoy chapado a la antigua, o vivo unos años en el futuro de todos vosotros y sé que esta moda pasará).

Para que un equipo sea realmente productivo deben darse una serie de circunstancias que ya muchos expertos en productividad han redactado ya mil veces (motivación, objetivos claros, definición de tareas, etc.).

Pero hay algo de lo que no se ha hablado lo suficiente, y es de cómo crear equipos excepcionales capaces de revolucionar un producto, un sector, una industria o el mundo entero.

Los puntos que yo creo que son fundamentales para crear un equipo clase Leviatán son:

  • Capacidades extraordinarias. Debes tener gente que no sólo domine las herramientas, técnicas y procesos, sino que además tengan la curiosidad necesaria para abrirse a nuevos campos que puedan ser aplicables al problema.
  • Motivación: deben estar plenamente motivados para alcanzar una meta imposible, y esa meta debe estar alineada con sus objetivos individuales, con las tareas y funciones que deben realizar.
  • Sin limitaciones: los equipos de primera no se limitan a hacer muy bien la tarea que se les asigna, sino que van a pisar el terreno de sus compañeros, a enriquecerles y a experimentar nuevas soluciones en nuevas áreas. Debes favorecer que rompan los límites.
  • Bien pagados: paga con cacahuetes, y quizás logres que los monos aprendan a pulsar botones. Si no entiendes esto, olvídate de gestionar cualquier equipo.
  • Objetivo: y quizás el más importante. Casi cualquier persona con el objetivo adecuado (lo que influye, por supuesto, en la motivación) puede ser un trabajador de primera clase. Establece un objetivo que ilusione, que merezca la pena, y la gente se dejará la piel. Por supuesto esto no garantiza que un equipo sea único, se necesitan los demás puntos, pero sí que esa persona sea capaz de grandes cosas.
  • Medios: dale los medios técnicos, económicos y materiales para conseguir sus objetivos, pero tampoco permitas el despilfarro.
  • Métricas: mucha gente recomienda métricas para crear trabajos excepcionales, yo tengo del todo claro que esto sea así siempre, aunque sí la mayoría de las veces.
  • Dirección: ese equipo funcionará como una sola mente, sin jerarquías y a plenos rendimiento…pero eso no quiere decir que no sea necesario un líder. Un líder debe motivar, encauzar, evitar desviaciones, establecer calendarios, presionar cuando haga falta para obtener más del equipo, etc.

¿Se os ocurre alguna cosa más para formar un equipo clase Leviatán?

 

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Geopolítica Tecnológica

Debido al cambio acelerado de la tecnología los conceptos que han regido el mundo hasta ahora están cambiando. Todos. Y desde luego el marco de desarrollo de la Geopolítica no está libre de este cambio de paradigma.

De la Geopolítica de las naciones y los bloques políticos pasamos a una geopolítica de las empresas, y antes siquiera de que nos diésemos cuenta de lo que estaba pasando la cosa está cambiando de nuevo y asistimos a un nuevo nivel, la Geopolítica de la Tecnología.

Las tecnologías de la información, las biotecnologías, la inteligencia artificial, la robótica, las energías renovables están creando un nuevo marco de interactuación de los agentes sociales y económicos, y lo están haciendo de una forma desconocida hasta el momento.

Allí donde antes imperaban decisiones políticas o económicas, ahora las decisiones, interactuaciones e inversiones están profundamente influenciadas por las necesidades tecnológicas. Dónde instalar una nueva sede, qué empresas comprar, dónde trabajar, hacia dónde debe dirigirse mi país, mi educación o mi empresa, cómo hablo con mis amigos, cómo encuentro pareja, trabajo o una causa con la que colaborar.

Cada una de estas cosas y todas las demás están siendo tocadas, influídas y transformadas por la tecnología. Y pasa a todos los niveles, el personal, el empresarial, el nacional y el internacional, y esto está haciendo un mundo cada vez más extraño para quienes se encuentren anclados en el pasado y no sea capaces de evolucionar o adaptarse.

Cosas como el empleo para toda la vida, o directamente el empleo como lo conocemos, las relaciones sexuales y sentimentales, la definición de propiedad privada, el conocimiento, la propia verdad…todo está cambiando a una velocidad sin precedentes en la historia. Ni siquiera las revoluciones más dramáticas (la Revolución de Octubre, la Francesa o cualquier otra) crearán un impacto tan grande en nuestra evolución como Sociedad.

Cada vez nos vamos acelerando hacia mayores ritmos de cambio, y estamos llegando a un punto, quizás estemos sólo a una década de ello, que cada día viviremos cambios que superarán cada una de estas revoluciones. Y lo mejor, o lo peor, de todo, es que ni siquiera eso es la Singularidad Tecnológica. Por definición ésta se logrará cuando no seamos capaces de entender los cambios y éstos pasen más rápido de lo que podamos seguirlos.

Por supuesto, existe la posibilidad de que todo esto sea un bluf, un espejismo como tantos otros que han surgido y desaparecido en nuestra historia. Una burbuja, si lo preferís, de tecnología y expectativas de cambio.

Pero yo no apostaría por ello.

Y las razones que me llevan a decir esto están basadas en varios puntos:

  • Datos reales. Cada día se producen multitud de noticias sobre mejoras tecnológicas. Por supuesto podría parecer que el ritmo de cambio (para curas de enfermedades, nuevas tecnologías, energías renovables, etc.) no se produce realmente a la velocidad que esperaríamos, pero si lo miramos bien, veremos que éste ritmo es el más rápido en toda la historia de la Humanidad.
  • Inversión: jamás en la historia, ni siquiera durante las burbujas de las puntocom, se había invertido tanto dinero y en tantas tecnologías diferentes cada vez. Y la cosa no ha hecho más que empezar. Quienes no sigan los pasos de, por ejemplo, el gigante japonés de las comunicaciones Softbank que ha creado un fondo de inversión para dominar las tecnologías de la Singularidad (de unos cien mil millones de dólares), bueno, quien no trate de seguir su ritmo, no sólo se quedará atrás, sino que además desaparecerá del mapa.
  • Esto último se aplica lo mismo a empresas, fondos de inversión o países.
  • Además, la adopción de nuevas tecnologías se está acelerando, y cada vez se tarda menos en alcanzar una pasa crítica de usuarios. Sí, hay fases en las que la tecnología no parece despegar, forma parte de los ciclos normales de desarrollo, pero al final, las tecnologías útiles estallan y cambian el mundo.
  • Recordatorio: esto se están produciendo a todos los niveles (social, organizacional, empresarial, personal, nacional) y en tantas tecnologías (nanotecnología, biotecnología, robótica, exploración espacial, energía, inteligencia artificial, etc.) que jamás en la Historia se habían producido tantos avances en tantos sitios, ciencias y tecnologías a la vez.

Así que si unimos la cantidad de innovaciones que se están produciendo, su rápida adopción y una inversión creciente en nuevas tecnologías, creo que podemos afirmar que nos encontramos realmente ante algo nuevo bajo el Sol.

A esto yo lo llamaría una nueva geopolítica de la tecnología, y creará conflictos por cosas como la inteligencia (Guerras Grises), el conocimiento, la biomasa o el acceso al espacio.

Si estoy en lo cierto, o no, lo comprobaremos en un par de décadas, aunque mucho antes podremos atisbar cómo se irá desarrollando el Futuro.

 

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La dificultad de hacer crecer una start up

El otro día acudí como observador a una reunión de una startup y pude ver de primera mano las dificultades a las que se enfrentaban estos jóvenes emprendedores a la hora de afrontar su proyecto.

Las cosas vistas desde lejos parecen sencillas, ves un problema, lo aíslas y tratas de solucionarlo, parece fácil, pero en Europa, y más en España, las cosas son mucho más complicadas que al otro lado del Atlántico (o del Pacífico).

Allí tienen Wall Street y Silicon Valley, además de un mercado unificado con un idioma que une a cientos de millones de consumidores locales, y a miles de millones de potenciales consumidores mundiales. Aquí, tenemos un desmadre de idiomas, leyes y formas de ser, y nuestros “Silicon Valley” son de risa.

Allí tienen inversores de capital riesgo, business angels y mentores, empleados públicos deseosos de que se lancen iniciativas tecnológicas, y sistemas de creación de empresas ágiles. Aquí, justo lo contrario…normativas que impiden la entrada de nuevos jugadores, escasez de capital riesgo, empleados menos motivados por objetivos, menos cultura de emprendimiento.

Sí, las cosas están cambiando en Europa, pero ver a jóvenes emprendedores intentar sacar su proyecto adelante frente a las realidades de un mercado duro e hipercompetitivo me dejó un sabor agridulce.

Creo que estos chicos van a salir adelante, y aunque no lo tendrán fácil, espero que podamos cambiar las cosas para que, entre todos, hagamos un ecosistema más favorable a quienes quieren cambiar el mundo mediante la innovación. Y para ello todos debemos aportar nuestro granito de arena. Desde los Gobiernos, a los empresarios asentados y a nosotros mismos.

Una cosa sí aprendí ese día, ese nuevo mundo que está surgiendo es muy frágil, a pesar de todo su potencial y promesa, y necesita mi ayuda.

A favor de las donaciones

Confieso que soy mala gente…estoy a favor de que los millonarios donen parte de su fortuna para fines sociales.

La donación de Amancio Ortega a la Sanidad Pública ha encendido un debate artificial y sin sentido, el de la bondad de estas donaciones.

Cierto es que en España no tenemos la costumbre filantrópica de otros países, aquí es llevada con una actitud más discreta, una limosna aquí, una suscripción allá, un hazme socio por otro lado…nada que llame la atención tanto como que un multimillonario solucione (o ayude a solucionar) un problema a golpe de talonario, o de implicación.

Al otro lado del Atlántico la cosa es distinta. Desde famosos como Leonardo Di Caprio y su lucha ambiental a iniciativas como el Giving Pledge que puede recaudar más de 700.000 millones de dólares (se acerca al PIB de toda España), su forma de pensar sobre la filantropía es distinta a la nuestra.

Pero no tiene que ser peor.

¿Por qué no aceptar una donación que puede salvar vidas? No es una limosna, ni es algo negativo. Sólo forma parte del compromiso de algunas personas para contribuir.

Es una forma más de cambiar el mundo.

La Fecha de la Singularidad

Últimamente todo el mundo anda revuelto con las fechas de la Singularidad.

Lo que hace diez años sólo era comprendido por unos pocos ya es una teoría extendida por muchos círculos e incluso empieza a ser vislumbrado por el común de los mortales/futuros inmortales.

El propio Elon Musk ha dicho que la IA superará a los seres humanos entre 2030 y 2040. La cuenta atrás para la Singularidad.

Personalmente soy de los pesimistas al respecto. No creo que la IA supere al hombre hasta 2039 ó 2040, y la Singularidad tardará en producirse al menos otros 5 años, lo que nos lleva a la cifra clásica de 2045.

¿Qué podría acelerar la llegada de la Singularidad?

Lo que he dado en llamar Las Guerras Grises. La carrera a todos los niveles por la Inteligencia.

Ai nos embarcamos en una competición entre países, empresas, organizaciones, ciudades e individuos en pos de la inteligencia podríamos ver un florecimiento mayor de la IA y adelantar unos años la llegada de la Singularidad.

Un ejemplo es el fondo de inversión para la Singularidad de Softbank, que ha recaudado casi cien mil millones de dólares para ello.

En cualquier caso, yo soy pesimista y no creo que lo veamos antes de 2045.

El Cambio Climático ha derrotado a Donald Trump

Es una persona que, dicen, no utiliza ordenadores, lo que a mi juicio dice mucho sobre su capacidad de adaptación y aprendizaje.

Sí, hablamos del Presidente de los Estados Unidos, un país que ha revolucionado el mundo empresarial y nuestras sociedades tantas veces que no podemos ni contarlas, y que ahora ha elegido como presidente a alguien que les va a hacer retroceder décadas.

Probablemente, y parafraseando el famoso lema, el peor enemigo de Donald Trump sea Donald Trump, y su decisión de ser presidente de los USA quizás lo exponga, el tiempo lo dirá, a uno de los mayores ridículos de la Historia.

Personalmente, como ecologista, singularista e internacionalista convencido, creo que se equivoca en muchísimas cosas, pero eso no significa nada.

Quien puede estar equivocado soy yo.

En lo que estoy seguro de que no me equivoco es en decir que la mayor derrota hasta el momento se la ha propinado a Trump el propio cambio climático.

Un evento catastrófico, estudiado y reconocido por cientos de científicos, y que Donald Trump no es capaz ni de comprender.

La dificultad, complejidad de las interacciones, la extensión en el tiempo del cambio climático y de cómo estamos afectando al clima es tal que es muy difícil de entender. Y, evidentemente, Trump ha sido derrotado en la tarea de entenderlo.

No lo entiende, y ya ni quiere intentarlo, y eso le ha llevado a cometer el error de salirse de los acuerdos de Paris, y Es posibles que a aparecer en los libros de Historia como uno de los más ineptos presidentes de la Historia.