Autor: Francisco

Preocupación por una nueva burbuja inmobiliaria

Pues sí, rememoro viejos tiempos en este blog pues asisto con preocupación a los que puede ser el comienzo de una nueva burbuja inmobiliaria.

Sinceramente, espero que todos hayamos aprendido la lección y sepamos dónde empieza y dónde termina un crecimiento sano, productivo, que cree valor y riqueza real, y dónde la cosa se empieza a descontrolar.

Si volvemos a caer en viejos errores que nos alejan de la verdadera creación de riqueza y nos llevan a caer en la especulación, bueno, no creo que la Sociedad (ni las instituciones públicas o privadas) estén preparados para sobrevivir a otra debacle similar.

Podría ser la gota que colma el vaso de unas democracias cansadas y un capitalismo exhausto, que lleve a nuestras unidades productivas a la neceosis, y a las organizaciones especulativas a una metástasis que destruya todo nuestro sistema económico y de valores.

Me permito recordad que fue la falta de inversión en economía productiva y el exceso de dinero fluyendo a la especulativa lo que nos ha llevado a diez años de crisis social y económica.

Occidente está en juego.

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Los dos libros que estoy leyendo en la actualidad

En este día del Libro, en el que en mis otros blogs ando recordando libros del pasado, quiero dejar en este un pequeño homenaje al mayor invento de la Humanidad desde el fuego y hasta que se desarrolle la Inteligencia artificial, los libros.

Y quiero hacerlo simplemente mostrando los dos libros sobre la Singularidad, el Transhumanismo y la revolución tecnológica, que estoy leyendo estos días.

Hablo de La Muerte de la Muerte, y de Lo Inevitable.

La Singularidad Tecnológica está muy de moda, yo diría que está en la fase de grandes expectativas antes de caer en la etapa de desilusión en la que caen temporalmente casi todas las tecnologías.

Sea como sea aprovechemos este boom para leer, escribir y aprender sobre lo que será la mayor revolución de la Historia de la Humanidad.

 

Nos quedamos sin trabajo

No soy tan optimista/pesimista como muchos expertos en Inteligencia Artificial y muchos no tan expertos que se han subido al carro a última hora, respecto a que las máquinas nos van a quitar el trabajo.

Llevo demasiado tiempo siguiendo esto de la singularidad y estudiando los ciclos de la tecnología como para fiarme de lo que digan aquellos que se dejan llevar por la fase de “pico” de digitalización, y sé que a esta sobreestimación de las capacidades de una tecnología le sigue una fase de desilusión cuando esas expectativas no se cumplen a largo plazo, para luego efectivamente explotar a medio plazo.

Vamos, que tendemos a sobreestimar lo que una tecnología hará a corto plazo y a subestimarla a corto plazo.

Por eso no creo que se vayan a perder tantos trabajos como algunos piensan (incluyendo expertos de firmas como McKenzie, PwC, del Foro de Davos, etc.).

Sin embargo, vamos a suponer que sí que va a suceder a corto plazo, y que en unos años, o una década, muchos de nosotros empezamos a perder nuestros trabajos, que no encontramos un nuevo empleo pues estos se reducen de forma drástica, y prestaciones como el desempleo se nos agotan.

La pesadilla de muchos de nosotros.

¿Qué hacemos cuando nos quedan muchos años de potencial laboral por delante, el mercado no demanda nuestras habilidades ni capacidades y encima se nos han agotado las prestaciones y ayudas?

La primera y obvia salida es montar algo por nuestra cuenta, hacernos autónomos, y tratar de emprender…pero es de esperar también que los trabajos de freelance y autónomos se vean afectados por la robotización, la digitalización y la IA, así que yo no tendría esta esperanza si este escenario se cumple.

Así que, sabiendo que esta posibilidad está en el horizonte ¿qué podemos hacer para evitar vernos acorralados por el progreso, y apartados? ¿que medidas puedo tomar ahora para garantizar mi supervivencia y la de mi familia o al menos, no tener un panorama tan negro?

Yo distingo tres tipos de acciones que podemos pelear ahora mismo, y no, ninguna de ellas es intentar oponernos al progreso o al desarrollo tecnológico. Esto sólo serviría para empeorar las cosas, porque haría que otros países tomasen la delantera e incapacitaría al nuestro (o a los nuestros) para competir en la economía, y proteger a sus propios ciudadanos.

El progreso tecnológico debe seguir, y debemos asegurarnos de que nuestros países y regiones siguen el ritmo, o nos quedaremos atrás sin posibilidad de reaccionar a los cambios que vendrán.

Así autoemplearnos no es una opción, ni detener el progreso, pero podemos hacer tres cosas:

  • Conseguir la Renta Básica Universal:

Debemos conseguir que nuestra Sociedad, que la economía y la política, vayan adquiriendo la conciencia y los recursos necesarios para implementar la Renta Básica Universal  (RBU).

Es decir, debemos lograr tasas de productividad crecientes que generen riqueza, que bajen los precios, así como establecer los mecanismos para recolectar hacia el sector público parte de esa riqueza y usarla para sentar las bases de la Renta Básica Universal.

Igualmente, debemos fortalecer las instituciones públicas para que cubran las necesidades básicas de una forma más eficiente y universal (educación, sanidad, pensiones, bibliotecas, seguridad…).

Esta lucha será tanto económica como política y algo es algo que pueda lograr una persona sola, aunque se necesita la contribución de todos, sino de todo un país.

  • La economía del regalo

La segunda acción que puedes hacer es potenciar lo que se llama economía agálmica, prosumismo o economía del regalo.

Crear ahora los mecanismos de creación libre de riqueza que te ayuden a tener ingresos en especie cuando llegue el momento.

Es decir, comienza a construir herramientas que te generen ingresos, monetarios o no, ahora o en el futuro, crear redes de networking que te apoyen en el futuro, y fomentar la riqueza libre en la sociedad en todas sus formas.

De esa forma, cuando lo necesites, podrás acceder a todos esos recursos que tú y mucha otra gente habremos creado para todos. Aquí incluyo todas las herramientas clásicas de prosumismo, desde blogs, webs, planos para impresión 3D, software libre, huertos urbanos, paneles solares, grupos vecinales de teatro, clubes de lectura, grupos ecologistas, etc.

Usa las redes sociales, los mecanismos vecinales tradicionales, las ONG´s, las nuevas tecnologías, energías renovables (ojo con la legislación), y tu capacidad creativa y de trabajo para generar riqueza hoy, que puedas utilizar mañana.

  • Minimalismo

Y por supuesto, comprarte (o bajarte uno gratuito) de los muchos libros de minimalismo que hay en le mercado, y que propugnan el decrecimiento del consumo, y así prepararte para obtener una vida más plena consumiendo menos.

La vida no es consumir, sino hacer, y vivir, y si empiezas ahora a te será mucho más fácil adaptarte a los tiempos duros, que si te ves obligado a ello.

Puedes usar lo que ahorres en algún tipo de inversión para el futuro (por ejemplo, comprar una impresora 3D que te ayude a producir tus propios bienes, como explicábamos en el apartado anterior, o un terrenito en el pueblo para mantener un huerto, lo que creas que puede ayudarte a capear los malos tiempos).

Bueno, son sólo unas ideas rápidas, nada más, pero espero haberme explicado bien, se trata de prepararse desde hoy mismo para no depender del dinero futuro, ni como sociedad, ni como individuos, ni como familias, por si todo lo demás falla.

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Imagen de: IPMark.com

La carrera contra la máquina

Permitidme tomar el título del libro de Erik Brynjolfsson para encabezar este artículo, pero creo que es muy acertado para expresar lo que quiero decir.

Cada vez más, los ciudadanos vemos cómo la riqueza se va acumulando en menos manos, concentración de la riqueza lo llaman. Dedicamos tanto tiempo a las redes sociales, a internet y a comprar online que hemos creado titanes industriales en quienes viven de vendernos la conexión, los aparatos, las búsquedas y los productos que necesitamos para esta vida digital.

Pero no sólo es eso.

Los bancos y las empresas (eléctricas, petroleras, telefónicas, de retail, de seguros) han aprovechado la crisis para imponer salarios bajos, precios abusivos y los gobiernos para recortar derechos sociales lo que nos obliga a gastar más dinero en productos farmacéuticos, educación y planes de pensiones privados.

La transferencia de riqueza de las clases medias y bajas hacia unos pocos se ha convertido en una tendencia aparentemente imparable, que se ha acelerado con la llegada de la crisis.

Pero la cosa no parará aquí. La reducción de costes, los despidos, los salarios bajos…todo esto va a ser sólo el aperitivo de cambios mayores que ya llevo mucho tiempo diciendo que vendría, la inteligencia artificial, la robotización, la impresión 3D y la nanotecnología.

Pronto los seres humanos seremos menos y menos relevantes para los mecanismos de producción de las empresas, haciendo que nuestra mano de obra y nuestro intelecto sea cada vez menos necesitados. Los ricos serán más ricos y los pobres más pobres.

Las ideas para evitar este futuro van desde la implantación de una renta básica universal, que básicamente lo que propone es, aprovechemos este fenómeno para que la gente se dedique a lo que quiere sin morir de hambre, aunque no pueda ganar dinero, a otra gente que propone destruir el progreso e impedir que internet, las redes sociales y los robots sigan prosperando. También están quienes abogan por mejorar al ser humano para conseguir que pueda competir con las máquinas mediante biónica, biotecnología, gerontología y nanotecnología.

Me gustan dos de ellas por lo que implican, pero en ambas la parte mala es que habrá gente que se quede atrás, que no pueda ser mejorada (o pagarse las mejoras) o que no pueda ganar dinero extra y sobreviva con la renta básica universal.

Pero entre estos extremos existe una nueva vía. Algo que nos permitirá a quienes no disponemos de inmensos recursos financieros y tecnológicos,  a quienes no somos ingenieros expertos en aprendizaje profundo ni en diseño de drones, no sólo sobrevivir, sino vivir cada vez mejor.

El prosumismo.

Del prosumismo hemos hablado ya en muchas ocasiones en este blog, pero básicamente consiste en producir tu mismo bienes y servicios para ti y los demás sin cobrar por ello en dinero.

Cuando haces galletas para tus compañeros, escribes un blog en una plataforma como ésta, haces una maqueta, colaboras con un fav lab o en el desarrollo de software libre, creas imágenes o música bajo licencia creative commons, o cuidas de un familiar, o plantas árboles…eso es prosumismo.

Lo bueno es que, con esas mismas herramientas que nos están quitando el trabajo y el dinero, podemos potenciar nuestra propia capacidad de crear y recibir riqueza sin necesidad de acudir a comprar bienes y servicios.

Desde las plataformas colaborativas y de crowdfunding, a las energías renovables, las impresoras 3D, los drones, las redes sociales como tecnología de coordinación, las iniciativas biohacker, DIY y Maker…bueno, las tecnologías y tendencias sociales nos están permitiendo capear la crisis de forma más digna de lo que hubiésemos podido hacer sin ellas.

Es hora de tomar impulso, y usar la potencia de todas estas herramientas para invertir la tendencia. En lugar de dejar que cada vez seamos más pobres, debemos usarlas para que la Sociedad y los ciudadanos seamos cada vez más ricos.

¿Creéis que podemos hacerlo, que podemos conseguir que se invierta la tendencia de concentración de la riqueza?

Bueno, si no lo logramos, tendremos que resignarnos a que o las empresas, o los gobiernos, decidan qué va a ser de nuestro futuro, y tengan a bien darnos las sobras de la riqueza que se han quedado y que hemos creado entre todos.

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Crear las infraestructuras del futuro

Hace ya más de diez años que este blog anda dando la matraca con los cambios tecnológicos y sociales que nos llevarán a la Singularidad Tecnológica. Diez años desde que le pusimos nombre a una pasión todavía más antigua, como era tratar de vislumbrar el futuro de la Humanidad.

En este tiempo no se han despejado para nada los tenores sobre la supervivencia de nuestra especie, y sin embargo, sí que parece que empieza a vislumbrarse ya esa Singularidad tecnológica en el horizonte (permitidme usar esta paradoja que es vislumbrar en el horizonte lo que será el horizonte de sucesos de la Singularidad).

Los avances en inteligencia artificial, biotecnología, telecomunicaciones, criptomonedas, robótica, logística, exploración espacial, la prolongación de la esperanza de vida, la realidad virtual, impresión 3D, energías renovables, prosumismo y todos aquellos de los que venimos hablando estos diez años (casi once) son ya una realidad palpable. Para que os hagáis una idea de cómo ha cambiado el mundo en estos años, este blog nació a la par que el iPhone, cuando los smartphones eran algo que hoy consideraríamos risible, no había ipads, ni apenas ebooks.

Y aunque todas estas tecnologías todavía no han producido el impacto que deberían (ni siquiera el mundo de las telecomunicaciones, inundado de publicidad y escaso de ideas), su potencial ya empieza a ser percibido.

Cada una de estas tecnologías (y algunas otras) por separado, poseen el potencial de cambiar el mundo en dos o tres décadas hasta dejarlo irreconocible en sus respectivos y amplios ámbitos. Juntas, nos llevarán a un cambio tan acelerado y espectacular que convertirán la década de 2030 (espero) en la era más apasionante de la Historia.

De toda la Historia.

Por supuesto, siempre debo poner la coletilla “si sobrevivimos hasta verlo” tras esta afirmación.

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Pensadlo bien, todas las tecnologías de las que he hablado llevan evolucionando décadas, desde la inteligencia artificial hasta la biotecnología, pasando por las energías renovables y la robótica. Pero sólo ahora empezamos a vislumbrar los cambios que traerán, cuando empezamos a encarar la parte más vertical del crecimiento exponencial en cada una de ellas.

El cómo se construirá la Singularidad dependerá de en qué parte de la curva exponencial se encuentre cada una de ellas y lo rápido que pueda recorrerla para llegar al crecimiento infinito.

En diez años, han llegado los drones, los coches autónomos, el CRISPR, bitcoin, la enería solar más barata que el carbón, robots humanoides, algoritmos de trading de alta frecuencia, inteligencias que nos ganan al Go, a Jeopardi y a Stracraft, cohetes reutilizables, vehículos eléctricos de 500 kilómetros de autonomía, Netflix, Spotify, la popularización de las redes sociales, de las apps, de Amazon y del crowdfunding…¿qué pasará en los próximos diez años? Impresoras 3D, la llegada a Marte, coches autónomos, drones de reparto, cura de las enfermedades raras, el cáncer y el alzheimer…¿y dentro de 20? la velocidad de escape de la muerte,  la popularización de la criónica, la primera IA general prelimitada, el desembarco de la nanotecnología…¿y dentro de 30? explosión de IAs, las primeras ciudades espaciales en Marte, la Luna y la minería de asteroides generalizada.

Más allá de ello, ¿para 2045 o 2047? no me atrevo a decirlo. quizás veamos esferas de Dyson, o la llegada a otros sistemas solares…o algo tan raro que ni podremos entenderlo…ya se verá, de momento, los apasionantes cambios de las próximas dos décadas ya son de por sí suficientes.

Eso me lleva al corolario de este artículo.

Todo esto que hemos mencionado, todas estas tecnologías, estos cambios sociales, estas industrias requerirán la construcción de maravillosas infraestructuras tecnológicas, logísticas, financieras y de conocimiento.

Vamos a ver surgir verdaderos titanes de las Industrias de la Singularidad, gente como Bezos de Amazon, Musk de Tesla y SpaceX, Kurzweil en Google o Jobs de Apple, son sólo los primeros ejemplos de una nueva hornada de empresarios, políticos y pensadores que cimentarán el nacimiento de la Singularidad.

Necesitaremos nuevas formas de financiar industrias completas, logística para crear, preparar y distribuir por el espacio decenas de miles de satélites, llenar desiertos enteros de paneles solares y cablear toda la Tierra para distribuir su “ilimitada” energía, crear granjas marinas de peces, algas y crustáceos del tamaño de países, limpiar cada centímetro cuadrado de nuestros infinitos mares, edificar ciudades de la nada en el mar, en los desiertos y en el espacio. Vamos a tener que levantar industrias extractivas mineras en asteroides en cuyo interior que podría vivir toda la población de la tierra, crear centros de datos para contener en cada segundo más información de la que se ha almacenado hasta ahora en toda nuestra historia anterior.

Vamos a tener que levantar en años infraestructuras de recarga de vehículos eléctricos en todo el mundo, criocementerios para congelar a decenas de millones de muertos y hospitales de última generación para tratar genéticamente a miles de millones de vivos. Granjas de carne para alimentar a esos miles de millones sin sacrificar animales, y nuestra industria alimentaria deberá volverse más humanitaria con los animales, robotizada y al mismo tiempo, sostenible.

Seguramente tengamos que plantar cientos de miles de millones de árboles, y crear ordenadores que funcionen a temperaturas del cero absoluto.

Se ganarán y se gastarán enormes fortunas, de una magnitud como no se ha visto jamás en este planeta y en nuestra Historia. En tiempo, dinero, voluntad y trabajo.

Y tenemos que crear todo esto y mucho más en pocos años, derribando fronteras, traspasando límites esforzándonos hasta la extenuación, aplicando toda nuestra inteligencia, voluntad, creatividad y pasión.

¿A qué estás esperando?

Vamos, comienza ahora, construye esas infraestructuras, crea el Futuro.

 

 

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Olustración de: https://weburbanist.com

Espacio, la última frontera

Tenemos un problema de espacio en las ciudades.

La gentrificación, la inmigración interna y externa y el turismo masivo en el centro de las ciudades, están llevando al límite los recursos de las ciudades para ser cómodas y “vivibles” para sus habitantes.

Cada día más, los centros de las ciudades se van volviendo inhabitables debido a los altos precios de las casas (tanto de alquiler como para compra) y de los servicios de sus calles, convertidos en restaurantes de moda, tiendas para turistas o para una “élite” privilegiada que puede permitirse pagar esos servicios y vivir allí todo el año.

No sólo eso, sino que ese “centro” gentrificado, ese escaparate máximo para visitantes y adinerados, se va extendiendo cada vez más, a medida que el turismo urbano crece en muchas ciudades.

No me entendáis mal, estoy totalmente a favor del turismo, de plataformas como Airbnb, de los hoteles y tiendas exclusivos y de un estilo de vida más moderno. Siempre que todos nos lo podamos permitir y las ciudades no se conviertan en algo hostil para sus habitantes en favor de sus visitantes.

Y de esto va este artículo, de dos ideas con las que se puede convertir la ciudad en algo más habitable y accesible para todos.

La primera idea, es que se debe utilizar el internet de las cosas y las nuevas plataformas tecnológicas en una herramienta para convertir las ciudades en un entorno más sostenible. Menos coches, más transporte público y de mejor calidad, vehículos autónomos y eléctricos, apps de tráfico, etc. para tratar de descongestionar el corazón y las arterias de nuestras ciudades de ese trombo que es el tráfico privado masivo.

Mejores alertas de contaminación, mejores servicios de limpieza, servicios públicos de nivel premium…todo ello potenciado por una red de sensores al servicio de los ciudadanos.

Y por supuesto, lograr un sistema de reciclaje que recicle al menos el 90% de todos los residuos que las ciudades excretan, plásticos, agua, papel, orgánicos, madera, envases…de nada sirve hacer una ciudad más acogedora si sus alrededores son un cementerio de residuos enterrados y su aire huele a basura quemada ya  tóxicos.

La segunda idea para convertir nuestras ciudades en un entorno amigable para la vida de sus habitante sy de sus visitantes es aumentar el espacio disponible. Mediante la construcción en altura (hacia arriba o hacia abajo) y no extensiva, con las modernas técnicas de construcción y diseños innovadores, podemos ganar enormes cantidades de espacio para tener viviendas más cómodas, más espacio para que convivan turistas y vecinos y, por supuesto, espacios verdes y de comercio cercano.

S en lugar de edificar un bloque de viviendas de cinco plantas y ático más dos de garaje y trastero, se hiciesen viviendas con dos pisos más hacia arriba y uno o dos más hacia abajo, por ejemplo, se ganaría un inmenso espacio para la comodidad de sus habitantes.

Si vamos más allá, hacer pisos de treinta plantas en lugar de pisos de diez casi triplicaría el espacio disponible para los ciudadanos.

Lo mismo que si se crean centros comerciales subterráneos, se aprovechan los túneles del intercambio en el metro para crear comercio cercano y se restauran viejos centros industriales para convertirlos en zonas de lujo ampliando sus viejas estructuras.

Por supuesto, este simple crecimiento en altura no basta para hacer una ciudad más vivible, debe ir todo ello acompañado de una planificación detallada, un diseño cuidado y estándares humanizadores. Al final, ha resultado ser que en nuestras ciudades, el espacio físico ha sido la última frontera que nos queda por superar.

En conjunción con el punto anterior, convertiríamos nuestras ciudades en el nuevo entorno del siglo XXI. Espacios más grandes, más sanos y cómodos para todos aquellos que quieran disfrutar de nuestra ciudad.

 

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Imagen de la estupenda película de 2012 “Dreed”

¿Para cuándo la clonación de mascotas?

Quedan pocos años para que la clonación de mascotas sea comercialmente rentable, si no lo es ya.

Por lo tanto, los únicos obstáculos para el desarrollo comercial de esta tecnología serán nuestras propias objeciones morales y su plasmación en leyes y políticas.

En otras palabras, nuestros propios miedos.

Imagino que cuando la tecnología de clonación de mascotas se desarrolle en China, o en Singapur, o donde sea…en Occidente pondremos todas las pegas del mundo para que llegue aquí.

Religiosas, morales, ambientales, políticas…lo que se nos ocurra con tal de que nada cambie. Como siempre.

Y perderemos de vista el fin con el que deberíamos adoptar esa tecnología, darle una segunda vida a nuestras mascotas.

El amor trasciende la muerte, y el amor por nuestras mascotas no es una excepción. Ellos viven mucho menos que nosotros. Su pérdida es una experiencia dolorosa y terrible para aquellos que los quieren…¿por qué no perpetuar su existencia si la tecnología lo permite? ¿Por qué no ahorrar ese dolor a las familias que pierden a uno de sus miembros?

Imagino que este argumento dará igual cuando quienes no tienen mascotas lo lean. Ellos antepondrán su religión o su ética personal a las necesidades de los demás, al dolor de los demás.

Es una batalla más que tendremos que luchar.