White Singularity: Nanotecnología y enjambres invisibles

Nanotecnología y enjambres invisibles

 

La nanotecnología tiene un inmenso potencial comercial, pero también, la terrible capacidad de destruir el mundo. Revolucionará nuestra forma de consumir y los productos y servicios que consumimos. También puede poner en peligro nuestra existencia si se descontrolase.

Pero no acaban aquí los efectos que el desarrollo de esta tecnología podrían tener en nuestro mundo. Como ya se ha comentado, se especula con la posibilidad de crear robots minúsculos capaces de conectarse con nuestras neuronas y amplificar su potencial. Podrían incluso conectar nuestros cerebros con máquinas y ordenadores, amplificando nuestras capacidades hasta un punto en el que alcanzaríamos la singularidad.

Sin embargo, existe otra vía por la que la tecnología podría llevarnos por el camino de la Singularidad.

Los nanoenjambres.

Imaginemos una abeja solitaria, o una hormiga, o una termita. A simple vista no parecen nada impresionante en los términos de su inteligencia.

Sin embargo, la inteligencia individual no es la única forma de conocimiento que la Naturaleza ha desarrollado. Cuando observamos las abejas como grupo, la cosa cambia.

Su capacidad se multiplica cuando se agrupan, creando sociedades verdaderamente inteligentes, sin que exista realmente una inteligencia central, sólo un propósito común.

Los programadores están haciendo lo mismo con pequeños programas de software. Actuando de forma individual, pero dentro de un gran conjunto de ellos, emulan las decisiones de colmenas y enjambres.

Los nanites, o nanoides, pequeñas máquinas robóticas del tamaño de átomos, podrán estar conectados a un ordenador central, que los dirigirá en sus tareas mientras se afanan en ellas. Pero también se les puede dotar de una cierta autonomía y de una inteligencia rudimentaria que actuaría como la de las abejas. Trabajarían en grupo construyendo aquello para lo que han sido diseñados, ganando inteligencia a medida que sumasen más y más unidades.

¿Recordáis los terribles efectos de la Plaga Blanca que describimos? Espeluznantes, y ocurrirían si alguno de estos enjambres con capacidad de multiplicarse se escapase del control de alguna de las inteligencias centrales o de los parámetros de su programación colectiva.

Pero de la misma forma que su capacidad de destruir es ilimitada, lo que la nanotecnología promete en su lado bueno es así mismo increíble. Técnicamente podemos especular con la idea de levantar ciudades en medio del desierto en una noche, recolectar la inmensa riqueza mineral del cinturón de asteroides, curar el cáncer o crear ordenadores diez mil veces más poderosos, usando estructuras creadas con nanoensamblaje.

Podríamos lanzar sondas, no sólo a otros planetas, sino a otros sistemas solares, y al llegar a ellos, se desplegarían para construir antenas emisoras que nos contarían todo sobre ese planeta y sobre su viaje. Podrían recoger muestras y, al no estar constreñidas por los límites normales de las cápsulas espaciales ni por la vida humana, volver a traerlas a la Tierra.

Es factible que, con ellas como arquitectos fundamentales de la materia, podamos transformar unos materiales en otros. No sería fácil, pero imaginad las consecuencias de disponer de lo que necesitemos al segundo de desearlo.

Yendo más allá incluso, podríamos usar estas fábricas de nanoensamblaje para crear materiales con propiedades mucho más resistentes. Todos esos materiales maravillosos que han ideado en la ficción escritores y guionistas de televisión serán posibles gracias a la nanotecnología.

Su potencial es tanto que, si uno de estos enjambres autónomos alcanzase una masa crítica suficiente, podría surgir una inteligencia artificial completamente distinta a lo que hemos visto y a lo que entendemos como inteligencia al modo tradicional.

Un enjambre como éste, con quizás billones de nanites interconectados, y el tamaño de un banco de nubes, podría volverse inteligente y dedicarse a observar a la Humanidad. O tal vez podría alcanzar tal grado de inteligencia que trataría de comunicarse con nosotros, o tener sus propios planes.

Dada su peculiar naturaleza de enjambre, pasaría mucho tiempo hasta que la entendiésemos, llegando incluso a suponer una dificultad el reconocerlos como seres vivos, debido a sus características casi alienígenas.

La nanotecnología está aquí, sus posibilidades son muchas, y si bien no se materializarán hasta dentro de unos años o décadas, sería conveniente que se abriese el debate sobre ella.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s