White Singularity: Nanotecnología… ¿o un billón?

Nanotecnología… ¿o un billón?

El siguiente paso es mucho más complejo, y por suerte más lejano.

La robótica y la biotecnología son conceptos que sabemos y podemos manejar a nivel diario. Intuitivamente comprendemos que se pueden modificar las leyes de la vida, o crear máquinas y robots.

Todos entendemos cómo puede cambiar el mundo si metemos un robot asistente en casa, si nuestro coche es autónomo o si tenemos miles de productos nuevos que compramos en el supermercado.

Pero la nanotecnología es más compleja de manejar.

Es cierto que al principio comenzará a implantarse a través de pequeñas mejoras en los productos, pero el gran cambio que supone, el shock radical que esta tecnología propone, merece que nos detengamos un momento a explicarlo.

La nanotecnología es la ciencia de lo pequeño, la técnica de manejar, ensamblar, reconstruir, estudiar, mover, ver y crear objetos a partir de átomos.

La biotecnología podría parecer algo revolucionario porque puede tra- bajar con genes, bacterias y virus, pero la nanotecnología está varios órdenes de tamaño por debajo de eso.

Maneja átomos, maneja moléculas y promete construir máquinas del tamaño de estas piezas fundamentales de la materia.

De hecho, ya lo está haciendo.

¿Y por qué esto es al mismo tiempo tan peligroso y tan fantástico? Porque durante su desarrollo último, si alcanzase el máximo potencial que se la supone, permitiría hacer cualquier cosa. Cualquier cosa.

Repito. Cualquier cosa.

Espero que la idea haya calado hondo, por si acaso, volveré a repetirlo, si me lo permitís.

Cualquier cosa.

En sus comienzos, siguiendo una evolución lógica, se crearán productos con métodos de fabricación nanotecnológicos, que incorporarán propiedades únicas. Ropa que no se ensucia o arruga, mejores procesadores, discos ópticos con mayor capacidad, sensores ambientales y toda una panoplia de productos, que competirá con los obtenidos mediante biotecnología, por tener un espacio destacado en los estantes de los su- permercados.

Después, a medida que vaya avanzando la tecnología y la industria, serán los mismos productos que consumimos los que se creen a nivel nano para llenar nuestros hogares de aplicaciones comerciales, sanitarias, ambientales…pasaremos de tener miles de robots en casa a tener billones de ellos.

No es descabellado especular con que se podrán crear edificios en un sólo día, de la nada, usando sólo arena y polvo como materia prima y luz solar como fuente de energía. Utilizando para ello el increíble potencial de replicación a nivel molecular de los nanorobots.

Podrá construirse comida a partir del aire y el agua, y agua e infraestructuras a partir de arena del desierto y el aire.

Se especula que podrán crearse máquinas que repararán nuestras células, o las sustituirán, o que se unirán a nuestras neuronas formando parte de nuestro sistema nervioso. Tendremos en nuestro interior una miríada de máquinas diminutas que ampliarán nuestras capacidades, extenderán la vida y multiplicarán nuestra inteligencia y nuestras capacidades mentales.

Se estudia enviar sondas con cargamento nanotecnológico e impresoras 3D a otros planetas para que creen ciudades completas y autosuficientes, por si el ser humano desea expandirse. Los viajes espacia- les adquirirían una nueva dimensión cuando los colonos lleguen a un nuevo planeta y encuentren todas las infraestructuras que necesiten construidas y en funcionamiento. Huertos en invernadero, ciudades, fábricas de nanoensambladores, aeropuertos, medios de transporte, laboratorios, bosques, selvas y cualquier cosa cuyos planos (tecnológicos o de ADN) puedan viajar grabados en las memorias de los discos duros de los nanites, o serles transmitidos.

Podrán también desmantelarse asteroides a distancia, para fusionarlos en materiales con características que sólo pueden darse en el espacio.

Veremos materiales increíbles, creados molécula a molécula, y podremos conectar nuestras mentes y cerebros durante reuniones de trabajo, o durante el sexo.

Tendremos un paraíso en la Tierra, y seguramente podríamos colonizar el espacio con rapidez, expandiéndonos a otros planetas.

La nanotecnología nos permitiría obtener todo lo que necesitemos, allí donde vayamos.

Sin embargo, es posible que en el camino de búsqueda de este paraíso encontremos nuestra propia muerte, a manos de una plaga blanca y otros peligros, que se explicarán en su capítulo correspondiente.

Pero antes de que esto ocurra y de que la nanotecnología sea una técnica tan dominada y extendida como puedan ser hoy en día la fabricación de automóviles, la informática, la telefonía móvil o la agricultura, veremos pequeños pasos en pos de la consecución de la visión de una industria nanotecnológica completamente operativa. Pasos diminutos que serán, sin embargo, grandes para la Humanidad.

El campo de la medicina es uno de los que primero notarán la presencia de esta nueva revolución. Veremos cómo se crean máquinas y sensores minúsculos que nos ayudan en el hogar, y cómo se encuentran aplicaciones médicas para combatir el cáncer y otras enfermedades reduciendo sus efectos secundarios.

La quimioterapia cambiará completamente, en la medida que los pro- ductos que ahora se difunden por todo el cuerpo afectando a células sanas y enfermas por igual, serán aplicados únicamente a las células cancerosas, reduciendo al mínimo los efectos secundarios y aumentando enormemente la eficacia de los tratamientos, y la esperanza de curación.

Con el tiempo, nuestros hogares también se verán revolucionados. Productos cotidianos hoy en día verán sus capacidades aumentadas por esa tecnología y su aplicación a ellos. Detergentes mucho más eficaces y ecológicos que los actuales, ropa inteligente y productos de consumo de capacidades ampliadas.

Células solares mucho más eficientes y baratas alimentarán las ansias de consumo energético de nuestros hogares. Discos duros cien, mil o diez mil veces más potentes estarán conectadas por conexiones ultrarrápidas de nanotubos de carbono, y serán alimentados por una plétora de fuentes externas e internas, que tomarán la forma de sensores de datos también creados mediante nanotecnología.

Estos sensores recogerán datos de todo tipo en el ambiente que nos rodea. Enviarán información útil para la sociedad. Redes de meteorología que aumentarán enormemente su precisión, sistemas de extinción de incendios, biorritmos de toda la familia para añadirlos a los datos médicos de la casa. Cualquier cosa que merezca la pena y sea útil de medir.

Pero nuestros hogares no se verán afectados únicamente por estos nuevos productos, sensores y conexiones, sino que éstos serán sólo un primer paso que se unirá al avance de otras tecnologías, y permitirán el desarrollo de otra tecnología casi tan interesante como las vistas hasta ahora.

La fabricación en casa.

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