Elige (2 de 3), Análisis estratégico de la situación económica en España

El otro día hablábamos del camino destructivo que está siguiendo el mundo y de cómo parece que nos encaminamos hacia el abismo. Pero dejábamos abierta la posibilidad de un camino distinto, uno de esperanza y bienestar…uno que nosotros mismos podamos elegir y construir.

Porque no nos damos cuenta, pero nosotros somos parte del problema. Cuando nos comportamos de forma egoísta, o directamente mal, cuando nos peleamos por un partido de fútbol, le deseamos la muerte a alguien, nos colamos en el metro, o hacemos la puñeta a alguien en el trabajo, estamos colaborando para que el mundo sea peor. Estamos haciendo el mal. No valen justificaciones ni autoengaños, nosotros también ayudamos a llevar el mundo por derroteros oscuros que nos conducen al sufrimiento aunque ahora obtengamos una satisfacción temporal. Lo pagaremos en el futuro, y peor, lo pagarán nuestros hijos.

Peo dejemos este tema, este no es un post sobre las consecuencias de nuestros actos, sino un post en el que pretendo transmitir esperanza en el futuro.

Porque todavía queda esperanza si el Ser Humano elige otro camino, el camino del respeto, la innovación, la creatividad, el trabajo y la ciencia. Un camino que nos llevará a terminar con el hambre en el mundo (hace un par de décadas decir esto hubiese sonado utópico, pero ahora mismo, con las herramientas que tenemos, es posible). Un camino que nos permitirá restaurar el medio ambiente a su estado anterior, conservando aquello que perdimos. Un mundo donde no sea necesario trabajar, y cada persona pueda expresar sus inquietudes con sus proyectos personales, ya sean éstos entrenar un equipo de fútbol, escribir, dirigir su propia tienda, crear artesanía, hacer obras de teatro. Podemos tomar el camino que mejorará nuestra salud, aumentará nuestra esperanza de vida, nos hará más ricos y más sanos de lo que jamás pensamos que seríamos. Seremos más ricos, cada uno de nosotros, que los reyes más poderosos de cualquier momento del pasado.

Podemos elegir entre vivir en un mundo de miedo continuo o en uno donde nosotros y nuestros hijos seremos felices y donde ese miedo no exista.

¿Qué se nos pide para que eso sea así? Pues es simple, que nosotros y nuestros países apuesten por la ciencia, la innovación, el respeto, y no el conflicto. Es decir, un cambio que nos una al resto de ciudadanos del mundo  al tiempo que potenciamos las virtudes y el trabajo que han convertido al Ser Humano en lo que es hoy…la ciencia, la cultura y el trabajo honrado.

Nada más, y nada menos.

Se trata de que cada uno de nosotros apoye cosas como la ciencia, la cooperación y la cultura, que nuestros gobiernos tienen abandonados, de que seamos ciudadanos más creativos (dentro y fuera del trabajo), de que cada familia se esfuerce de verdad en la educación de sus hijos para que estén preparados para el futuro, de que reduzcamos los conflictos en nuestro alrededor, creando Paz, con nuestros vecinos, compañeros y gente cercana. Se trata de que traigamos de nuevo la esperanza de un mundo mejor a un mundo que parece estar perdiéndola.

Redirijamos el camino destructivo que hemos tomado olvidándonos del Brexit, de Trump, del mal que acecha en el mundo bajo muchas formas, y pensemos en ayudar a los demás ciudadanos del mundo, creando una cultura global que trascienda bloques.

Ése es el objetivo, nuestra meta. Un mundo unido, en paz, sin hambre, ni escasez, ni enfermedad, repleto de riquezas para todos, de abundancia de bienes, experiencias, salud y bienestar.

¿Y cómo conseguiremos esta utopía (no me gusta utilizar este término, llamémoslo, Sociedad de la Abundancia? Bien, estaréis pensando que esto que digo es una estupidez, que no es posible conseguir una Sociedad de la Abundancia en un mundo como el que vivimos.

Os equivocáis. Y os daré razones para convenceros.

  • Energía

La Energía es fundamental para nuestra sociedad, es lo que nos proporciona nuestro bienestar y mueve nuestra economía. También es, si se usan combustibles fósiles, lo que amenaza nuestra vida por la contaminación, nuestra sociedad por el cambio climático, y nuestro pasado y futuro por la destrucción de ecosistemas.

Pero hay razones para la esperanza.

Las energías renovables han experimentado un crecimiento espectacular en los últimos años, haciéndolas competitivas con el resto de combustibles para la generación de electricidad (ya en muchos lugares son más baratas que el carbón, el gas natural y el petróleo).

Además, se están instalando paneles solares de forma acelerada (a pesar de desincentivos como los que tiene España para ello, o los que podría poner Trump) y el crecimiento de sus capacidades es exponencial. Ahora mismo la energía solar fotovoltaica, por ejemplo, abastece sólo entre el 3,5% y el 7% de las necesidades eléctricas de Europa, y si sigue a éste ritmo, se doblará para 2020, para 2030 se habrá multiplicado por 18, es decir, sólo la energía solar fotovoltaica abastecerá el 60% de nuestras necesidades actuales de energía para 2030, siendo conservadores.

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Fuente: Renewables 2016 Global Status Report

 

China e India, sabedoras de la riqueza llueve en este caso del cielo, están apostando muy fuerte por ella, mientras que países como España preferimos escarbar bajo tierra y quemar nuestros pulmones. Bueno, supongo que las cosas no serán tan blancas y negras, pero duele que tu propio país luche contra la riqueza del futuro.

Si a esto sumamos otras fuentes de energías limpias, como la solar térmica, la eólica (que actualmente abastece el 5% de las necesidades mundiales de electricidad y se incrementa un 20% anual, es decir, el año que viene abastecerá un 6% de nuestras necesidades, el siguiente, un 7,2%, en cinco años lo hará un 12,4% y en diez años un 31%, para 2025), la geotérmica, los biocombustibles, la maremotriz, la de biomasa y la hidroeléctrica (si logramos que las lluvias no desaparezcan por el cambio climático) y las medidas de eficiencia energética, podremos abastecernos de energía limpia completamente a mediados de la década de 2030.

A esto ayudarán, por supuesto, los enormes avances en precio, capacidad y duración de las baterías, lo que ayudará a absorber picos de demanda y reducción de oferta por las noches.

Por ejemplo, Tesla y Panasonic están construyendo lo que llaman la Gigafactoría 1, una planta de producción de baterías de ion litio que reducirá en un 30% el coste de estas baterías, permitiendo el lanzamiento de modelos de coche eléctricos asequibles, y siendo a su vez, alimentada por energía solar.

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Un vistazo del tamaño de esta planta comparado con los edificios más grandes del mundo. Es colosal, ¿verdad? Su creador, Elon Musk, dice que con cien de ellas se abastecería de baterías a todo el mundo, es decir, si cada una de las grandes empresas cotizadas se plantea construir una haríamos la transición energética en sólo unos años. el coste es de 5.000 millones de dólares, y el mayor problema de crear cien de estas fábricas en que hay que abastecerlas de litio, por lo que se necesita una gran inversión en éste área también, aunque la misma planta se encargará de reciclar las baterías usadas, y eso, en el futuro, ayudará mucho.

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No sólo eso, Solar City, empresa ahora parte también de Tesla, está construyendo otra Gigafactoría que producirá paneles solares en inmensas cantidades, rebajando también el precio de los paneles solares más todavía.

También debemos mencionar dos tipos de energías, una del pasado que tomará nuevos bríos, y otra del futuro. Me refiero a las energías nuclear de fisión y a la de fusión, por supuesto. La ciencia revitalizará a la primera haciéndola más segura y productiva, y desarrollará la segunda, multiplicando nuestra disponibilidad de energía para nuestros proyectos en el futuro.

Llegados hasta aquí querría mencionar una teoría (no sé si es de Ray Kurzweil, Peter Diamandis, o Jeremy Rifkin) que dice que una vez todas las inversiones en eficiencia, energías renovables, nuclear y de transporte de energía hayan sido realizadas, así como muchos de sus costes automatizados, el coste de la energía se va a desplomar (ayudado a demás por la reducción de los costes de inversión e instalación, ya en 2016 se instaló más potencia solar que en 2015, a un menor coste). Es decir, producir un kilovatio/h de energía nuevo tendrá un coste cercano a cero, por lo que vaticinan que el precio de la electricidad bajará casi a cero, lo que cueste sólo el mantenimiento. Personalmente no creo que veamos esto hasta la década de los 40, dentro de unos 25 años, pero lo veremos.

Y bien, llegados hasta aquí, con energía gratuita para nuestros hijos y nuestros hogares, ¿qué más podemos esperar?

  • El hambre en el mundo

Actualmente ya podríamos terminar con el hambre en el mundo. La Tierra produce alimentos para los casi 7.400 millones de habitantes que alberga hoy, pero tanto su distribución desigual, como su producción que daña el medio ambiente, tienen mucho que mejorar.

Espero que nuevas inversiones e innovaciones científicas y tecnológicas (como las granjas de peces nómadas, la agricultura vertical en las ciudades, las redes automatizadas de transporte y los nuevos cultivos ecológicos a gran escala) permitan reducir estos problemas. El objetivo es poder alimentar (y dar de beber) a 9.000 millones de seres humanos para 2050.

Queda mucho por hacer, y más cuando los países desarrollados parecen estar dando la espalda a la cooperación internacional, embarcados en sus ínfulas de poder, y su deseo de pasar a la posteridad. No comprenden que la mejor forma de lograr esto último es ser parte de la generación de líderes mundiales que logró la paz mundial y erradicar el hambre y la pobreza.

Pero soy optimista, y creo que a pesar de los baches en el camino, gracias a la ciencia y la innovación, y al trabajo y la cooperación de todos, podremos lograr este objetivo.

  • Trabajo

Sio lo hacemos bien, tus hijos no van a tener que trabajar por un sueldo. Podrán dedicarse a aquello que les apasione, y podrán desarrollarlo como un hobby, como una tarea con la que realizarse o incluso montar una empresa si son realmente buenos con ello. Si eres joven y no tienes hijos todavía, es probable que a ti también te llegue.

Por supuesto, olvídate de eso de que no habrá dinero para las pensiones, el futuro, si lo guiamos por el buen camino entre todos, está lleno de abundancia. No necesitarás pensión, pues cualquier cosa que desees la podrás tener sin pagar por ella.

Al principio habrá un período intermedio, en el que esto sólo afectará a las cosas básicas, vivienda, luz, comida…es lo que se llama renta básica universal. Por supuesto que si tienes habilidad y te lo curras, ganarás dinero con tu trabajo y tendrás acceso a mayores bienes y servicios (viajes, coches, etc.), pero al principio la renta básica universal sólo cubrirá las necesidades básicas. Después los servicios y bienes disponibles gratis se irán ampliando.

Fijaos lo que hemos visto de la luz, enormes inversiones en plantas generadoras, en redes de distribución (y no hemos comentado el software de distribución inteligente) podrían llevar el precio de la energía hasta casi cero.

Lo mismo podría pasar con muchos otros bienes y servicios. Mirad los telediarios y las revistas, no hacen más que hablar de cómo la automatización destruirá puestos de trabajo, del coche autónomo, la impresión 3D, los algoritmos y la inteligencia artificial, la digitalización y la automatización, la economía colaborativa…un panorama desolador ¿no? Bueno, no, sí gracias a ello, podemos disfrutar de una inmensa variedad de bienes de forma casi gratuita.

Imaginad granjas automatizadas que recolectan la comida de forma automática, la procesan y la sirven mediante vehículos autónomos, drones y robots a supermercados (sin empleados) a los que se puede ir simplemente y coger lo que se necesite, a precios diez o cien veces más baratos que hoy en día.

Pensad en que se están desarrollando máquinas inteligentes de reciclaje, que aprovecharán perfectamente los residuos, y máquinas y sistemas productivos en minería que bajarán los precios de las materias primas.

Imaginad que no necesitáis coche, que podéis simplemente prescindir de la inversión en un vehículo, de pagar el mantenimiento, el seguro, etc. simplemente cuando necesites uno se lo dices a tu asistente virtual y en unos minutos tienes en la puerta un vehículo autónomo de forma gratuita (si aceptas publicidad) o pagando una cantidad simbólica si no.

O que necesitas algo rápido, usar una vajilla original. Te metes en internet, encuentras un diseño original de un diseñador de otra parte del mundo, Indonesia, por ejemplo, te la descargas por la mañana, y al medio día ya la tienes impresa por tu impresora personal en 3D. La usas y si lo deseas, la reciclas.

Y para aquellas cosas demasiado grandes o complejas como para ser impresas en casa, las fábricas oscuras, es decir, aquellas fábricas automatizadas en las que no hay personas, y por lo tanto tampoco necesidad de iluminación, producirán bajo pedido aquello que necesites y te lo enviarán a casa también a precios de derribo (si los materiales, la energía, el coste de la mano de obra, la ausencia de stocks, la logística y la comercialización de un producto ven reducidos sus costes casi a cero, la competencia impulsará la bajada rápida de los precios).

En resumen, podremos obtener todo aquello que necesitemos de forma gratuita o con precios cercanos a cero (y que muchas veces no tendrán que ser pagados en euros o dólares, sino con nuevas monedas, como la atención, la reputación, la inteligencia o monedas virtuales).

Y tú podrás dedicarte a desarrollar aquellas cosas que te apasionan.

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