Elige (1 de 3): Análisis estratégico de la situación económica en España

La Humanidad se encuentra en una encrucijada, vemos cada día las noticias con las que nos bombardean los medios, y tratamos de ignorar el miedo que esto nos provoca, o permanecemos inconscientes del mismo gracias al consumo y a los medios de entretenimiento de masas.

Afrontamos un futuro en el que nuestros hijos estarán no sólo viviendo peor que nosotros, sino que la cosa va a empeorar, en el que el medio ambiente es masacrado sistemáticamente para producir lo que demandamos, creando enormes problemas como migraciones masivas, escasez de pesca, olas de calor, desastres naturales, falta de recursos naturales. Nos hemos acostumbrado a ver cómo países otrora democráticos viran hacia el autoritarismo e incluso hacia una dictadura, y cómo nuestras grandes potencias vuelven a amenazarse con armas nucleares, megabombas fálicas y retórica de patio de colegio.

Los fascismos y el comunismo asoman de nuevo sus feas caras totalitarias amenazando la libertad, mientras las instituciones que nos ha costado casi un siglo construir se derrumban o se ven amenazadas y cuestionadas, la UE, la Seguridad Social, la OTAN, el comercio mundial…el mundo parece mucho más inestable y terrible, y los países vuelven a rearmarse, lo que me hace preguntarme si nuestros hijos no serán la primera generación del siglo en tener que ir a la guerra por nuestra falta de inteligencia y por nuestro egoísmo.

Aceptamos que el trabajo va a ser escaso, y por lo tanto, vamos a vivir peor de lo que lo hemos hecho nunca, mientras la crisis continua expulsando a gente de sus hogares, o les mantiene viviendo a oscuras, o perdemos derechos en sanidad, educación y atención social.

Creemos, en España, otros países no tienen ni siquiera ese falso consuelo, que estamos saliendo de la crisis, con cifras de crecimiento aceptables, pero con una distribución de la riqueza que deja en la cuneta a los más pobres, que ya no son sólo la clase baja. Profesionales liberales, autónomos y trabajadores de cuello blanco que en su día vivían holgadamente y veían el futuro con optimismo ahora forman parte de las capas más débiles de la sociedad y lo contemplan con temor. Pero ese panorama nefasto acecha incluso a los grandes beneficiarios de esta “recuperación”. Olvidamos la ciencia y la innovación como motor del crecimiento, volvemos a la especulación inmobiliaria (del alquiler o de la venta de pisos) creyendo que esta vez será distinto, o al menos pensando que esta vez seremos los más listos y no nos pillará, capamos el desarrollo de aquello que podría alimentar el crecimiento de forma sostenible, las energías renovables y el turismo de alta calidad, mientras nos fiamos de un sector turístico que se ha visto beneficiado por el terror en nuestros competidores, Egipto, Turquía, Túnez…

Porque ahí está la clave. Una gran parte de nuestra recuperación se debe a tres factores, principalmente.

El primero, el aumento del turismo, que cesará tanto si las cosas se tranquilizan y otros países turísticos vuelven a la normalidad, como si empeoran reduciendo los movimientos internacionales y los flujos del turismo (el Brexit es sólo una faceta de ello).

El segundo factor al que debemos la mejora de nuestra sensación económica es la bajada de los precios del petróleo. Reducir de 100 dólares el barril Brent en 2014 a poco más de 40 dólares en unos pocos meses ha insuflado unos esteroides a nuestra economía, esteroides de los que nos hemos vuelto muy dependientes, porque nos hemos salido de la carrera para aprovechar los avances en la energía solar que están reduciendo los costes y que podrían crear cientos de miles de empleos en España. Y eso es un problema, aunque no lo veamos, porque los precios del petróleo no van a estar siempre bajos, ahora están a 55 dólares el barril, y subirán (al igual que el gas natural), y lo único que puede hacer que el precio de la energía no suba es la energía solar.

Seguro que el Gobierno está pensando, no importa perder el tren de la energía solar, otros países están invirtiendo en ella, lo que aumentará la oferta de energía y me beneficiará a mí sin gastar un duro en ello…se están frotando las manos. De lo que no se dan cuenta es de que ahora mismo, en muchos países (incluyendo España) el coste de producción de electricidad solar es más barato que el de otras fuentes, incluyendo el gas. Eso no sólo nos hará perder empleos en nuestro país, (45.000 millones de dólares en importación de productos energéticos dan para pagar muchos empleos en España) si no que vuelve nuestra economía menos competitiva.

Porque el tercer factor de mejora relativa de nuestra economía es el precio del trabajo. Hasta ahora hemos capeado la crisis a costa de bajar el precio de nuestros factores de producción, principalmente el del trabajo, pero también los costes financieros. Pero esa forma de competir se va a terminar, y puedo afirmarlo por varios motivos.

Primero, porque en España seguiremos pagando unos elevados precios de la energía (y más cuando venzan los plazos de operación de las centrales nucleares peninsulares, a menos que nuestro gobierno quiera jugar a crear un Fukushima ibérico manteniéndolas operativas), mientras que nuestros principales competidores aprovechan el enorme tirón de la energía solar que está bajando de precio de forma exponencial.

También subirán nuestros precios de producción porque los intereses de la deuda van a subir en los próximos meses, y eso no sólo afecta a la deuda pública que pagamos todos, sino también a los costes de financiación de las empresas (esto podría considerarse incluso un factor independiente a tener en cuenta, pero dejadme englobarlo como factor que afecta a los precios de producción, por favor).

El tercer motivo para perder competitividad a pesar de la bajada de salarios es la productividad. En España siempre hemos tenido una productividad/hombre baja, pero con la crisis la cosa ha empeorado. el coste/hora ha mejorado por la bajada de los salarios, pero la productividad de cada persona no (incluso me preocupa que tras tantos años de ajustes salvajes los trabajadores, cansados y rendidos, terminen siendo menos productivos). Porque lo que está claro es que el miedo, la presión y la incertidumbre sólo pueden sustituir a la ilusión, las ganas, la implicación y la motivación durante cortos períodos de tiempo. Como se suele decir, si pagas con cacahuetes, contratarás monos.

El cuarto factor que incrementará nuestros precios de producción y nos hará menos competitivos es la falta de innovación. Relacionado con el punto anterior, debo decir que estoy totalmente desilusionado con cómo España ha dado la espalda a la revolución industrial digital. Salvo contadas excepciones hemos ignorado las herramientas que el nuevo mundo nos exige usar para adaptarnos a la nueva realidad internacional. En general hemos vuelto a ver el ladrillo como una inversión segura, y dejado de lado proyectos de investigación e inversión más arriesgados pero que podrían sacarnos del agujero y hacernos competitivos a nivel mundial en calidad, precio y servicio. Puede que creamos que pagar 600 euros la hora a un empleado nos haga competitivos, pero pensad en que un simple robot o un algoritmo, cobran cero euros, son más rápidos y trabajan las 24 horas. Hay que innovar para convertir nuestras empresas en punteras en tecnología y a nuestros trabajadores en expertos en desarrollar, aprovechar y trabajar junto a estos desarrollos tecnológicos, u otros países que ya lo están haciendo se nos comerán vivos.

El quinto y último factor es, no quería dejar de mencionarlo, la crisis ambiental y la sequía. No sólo porque la falta de lluvias aumente los precios de la electricidad por una menor generación hidroeléctrica, sino porque incrementa los precios de los alimentos. Con unas magnitudes de inflación fundamentales al alza por los precios de la energía y los alimentos, no sólo las personas sufrirán, sino también la competitividad de las empresas.

En resumen, tenemos por delante un panorama desolador que va a pillarnos sin recursos para afrontarlo, ya no hay fondo de la Seguridad Social, Europa no podrá prestarnos ayuda financiera (puede que ni exista) con países mucho más competitivos en industria, turismo y servicios que nosotros, con una sequía y una serie de problemas medio ambientales que nos van a devastar, con nuestras instituciones en pleno descrédito, y el apoyo familiar ya estirado al máximo. Y éste Gobierno será recordado como el Gobierno que no hizo nada para evitar la gran Crisis, a pesar de las advertencias de crisis anteriores que nos dejaron muy claro lo que no debíamos volver a hacer.

No quiero seguir, no quiero seguir pintando este panorama desolador, creo que ya os habéis hecho una idea de hacia donde vamos si no mejoramos, si no cambiamos individual y colectivamente.

Por que hay un camino para evitar este futuro desastroso, y en nuestra mano está el elegir ese sendero, o seguir cuesta abajo y sin frenos hasta el precipicio, un precipicio que será mucho peor de lo que he descrito aquí.

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En resumen

Tenemos por delante un futuro shock económico que empequeñecerá la crisis anterior, debido principalmente a:

  • Pérdida de afluencia de turistas
  • Subida relativa del precio de la energía
  • Aumento de los pecios de los factores de producción (energía, intereses de la deuda, falta de innovación, baja productividad, incremento del precio del agua y las materias primas, etc.).
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