Sobre la cumbre de París y la mediocridad política

Vivimos tiempos mediocres, y para mí pocas cosas lo demuestran más como el resultado de la reunión sobre el Clima de París.

Sí, no se ha celebrado, y sí, ya sabemos lo que va a pasar. Todos van a acordar reducciones y a anunciar a bombo y platillo acuerdos mediocres, que, además, no tienen ninguna intención de cumplir.

Nuestro país no es una excepción, y no le otorgo al Gobierno la más mínima credibilidad en cualquier compromiso sobre reducción de emisiones que anuncie.

Pero todo esto me hace pensar sobre la mediocridad de los tiempos actuales. Políticos mediocres, empresarios mediocres y una sociedad gris y simplona, es lo que hemos construído entre todos. Con honrosas excepciones, los ciudadanos del mundo actual nos conformamos con resultados falsos y engañosos que prometen solucionar nuestros problemas…lo vemos en la crisis Siria, en el Cambio climático, en la exploración espacial.

Hemos perdido las ganas de hacer cosas grandes, la épica de convertirnos nosotros mismos en grandes,y nos conformamos con ser secundarios de nuestras propias vidas, ahítos de jugar con videoconsolas, de ver series y de ir de bares, intentamos llenar nuestro vacío interior (y exterior, porque nuestras relaciones de amistad son igualmente grises y mediocres aunque pensemos que son la leche potenciadas por Facebook y Twitter) haciendo más de lo mismo. Yendo de bares, jugando a consolas y viendo más series.

En lugar de trazarnos un objetivo en la vida, un objetivo ambicioso, “cambiar el mundo”, “recuperar un bosque”, “escribir un libro”, “diseñar un producto”, pensamos que hemos venido aquí a disfrutar, a viajar y a ser la leche, cuando somos mediocres, como mucho.

Y es que ninguna de estas actividades que he descrito son incompatibles con las otras. Se puede salir o viajar y cambiar el mundo. Se puede jugar y arreglar un problema. La verdadera mediocridad se alcanza cuando no eres capaz de gestionar tu propio tiempo, tu futuro y tu agenda.

Y reflejo de la mediocridad de una sociedad gris, conseguimos precisamente tener unos representantes y unas empresas mediocres.

No creo que la Cumbre de París sea el éxito que nos van a vender, ni por un segundo.

No tenemos los representantes políticos ni empresariales con capacidad suficiente, ni con responsabilidad suficiente, como para ponerse sobre sus hombros el destino del mundo, como para cambiar la agenda.

¿Los que lo pagarán todo, lo nuestro y lo de los políticos que elegimos?

Pues vuestros hijos. Lo siento por ellos, pero sois tan responsables de lo que pase como el resto de nosotros, así que cuando llegue el momento de explicarlo, sed valientes y decidles: “Elegí ser mediocre y elegí escoger a mediocres para que dirigiesen mi vida”.

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