Matrimonios

Veinte mil millones de años de preparativos iban a dar sus frutos esa noche.

Argento, ése era el nombre de pila que había elegido, ya le costaba recordar su nombre primigenio, contempló la maquinaria que había ayudado a producir.

Trillones de masas estelares de yocto, pico y nanotecnología alimentadas por fuentes de energía oscura y otros motores aún más exóticos, distribuidos por todo el Universo.

En otros tiempos se llamó a esta maquinaria materia oscura.

Un universo que esta noche haría 30.000 millones de años desde su nacimiento, y que en su cumpleaños cambiaría para siempre.

Argento no había ideado el plan, pero cuando su especie, los llamados humanos, alcanzaron el punto de desarrollo necesario para unirse a la comunidad galáctica, se había unido a él con entusiasmo.

Todas las razas de su galaxia origen, y de los 125.000 millones de galaxias restantes, habían trabajado en el proyecto.

En poco tiempo, la maquinaria, minúscula y colosal al mismo tiempo, sería conectada a los supercomputadores de los agujeros negros y a los cerebros de las estrellas, y por todo el Universo, a lo largo de sus docenas de miles de años luz de diámetro, se abrirían portales en la superestructura que lo soportaba.

En poco tiempo también una reacción a escala universal conectaría su universo con otro, para terminar por fusionarlos.

Ambos universos desaparecerían para dar paso a otro mayor, algunos llamaban al proceso “matrimonio”.

Un nuevo universo nacería con la incorporación de galaxias y elementos de sus dos progenitores, y de esta forma se evitaría la muerte de ambos, el llamado big rip.

Argento, como muchos otros, sospechaba que ése era precisamente el destino del multiverso. Fusionarse o morir. Aquellos que no despertaban inteligencia suficiente en su seno para realizar el proceso morían, los que sí, se unían para formar una comunidad mucho mayor que, al cabo, fusionaría todos los universos del multiverso en una sola entidad.

Las pruebas así parecían demostrarlo, aunque increíblemente, y con todo su conocimiento y poder, su sociedad no había podido comprobarlo con certeza.

¿Qué pasaría después, cuando ya no hubiese más universos que fusionar en unos dos o tres billones de años?, esa era una pregunta que le atormentaba. ¿Habría otros multiversos? ¿O quizás algo más extraño y grande?

Argento no lo sabía, pero sí podía especular que lo descubrirían a tiempo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s