Reconstruir la economía productiva

Es una de las tareas más titánicas que tenemos por delante, junto con la lucha contra la destrucción del medio ambinete.

Sin una victoria en ambas (perdonad si utilizo este lenguaje bélico, pero ahora que lo pienso, quizás sea lo más apropiado, pues si no vencemos esta “guerra”, será nuestro fin)…decía que, sin una victoria protegiendo el medio ambiente que nos mantiene y la economía que nos proporciona seguridad y bienestar, estamos abocados a pasar penurias como no se han visto en España y en Europa desde las Guerras Mundiales.

Creo que gran poarte de este razonamiento se puede extender al resto de regiones y continentes, incluso con más motivo. Si no paramos la destrucción del medio ambiente, y reconstruimos una economía próspera y sostenible basada en conceptos reales, pues entonces todos retrocederemos hacia un mundo mucho peor.

Y cuando digo que una economía debe basarse en conceptos reales me refiero a lo que los expertos llaman la economía real, en contraposición a la economía no financiera.

Es decir, aquella economía que crea riqueza no financiera…bienestar real.

Hablo de agricultura, comercio, industria, minería, tecnología, investigación, servicios de salud, ocio, etc.

Durante décadas, los mejores talentos de la Humanidad se han ido a empresas financieras para crear productos, algoritmos, procedimientos, tácticas, influencias y operaciones que han multiplicado por muchos órdenes de magnitud el peso de las finanzas en la economía.

Esto hace que me surjan dos preguntas. Cómo se sentirán estas personas cuando comprendan que su vida ha sido completamente desaprovechada, y no dejan tras de si un verdadero legado por el que serán recordados, y la segunda, cómo hubiese sido el mundo si hubiésemos empleado el talento de esa gente (economistas, matemáticos, ingenieros, físicos, estadísticos, actuarios, empresarios, etc.) en mejorar las condiciones del mundo real.

Quizás se pueda decir lo mismo en la actualidad con los programadores y emprendedores de software. Si nos dedicamos sólo a hacer apps para teléfonos móviles, quizás en un par de décadas nos encontremos con que hemos dedicado nuestro mejor talento a hacer mejores colorines en la pantalla, o a matar más caramelos explosivos.

No me entendáis mal, tanto las finanzas como el diseño de APP´s es fundamental para el bienestar económico del país, de Europa y del mundo, pero para que todo esté en orden debemos encontrar un equilibrio, y como pasó en el pasado con la burbuja inmobiliaria, si potenciamos una sola faceta de la economía, y nos olvidamos de las demás, creamos burbujas que termina explotando y nos destrozan como simples bajas colaterales. (ya sean burbujas financieras, inmobiliarias o “.com”).

Sea como sea, ya es tarde para ello, sólo podemos pensar en el futuro, e intentar que no nos ocurra lo mismo durante las próximas décadas.

¿Pero cómo podemos conseguir que la economía real atraiga el talento si tanto el ladrillo, como las finanzas como el diseño de aplicaciones y software “sencillos” permiten ganar infinitamente más dinero?

Es una tarea complicada.

Complicada porque cuando el “mercado” está diciendo que lo que la gente quiere son pisos (para invertir o comprar, o para especular), o nuevos efectos en su teléfono móvil, o empresas de inversión en forex y bolsa en lugar de otro tipo de empresas, es muy complicado hacerle entrar en razón. No es fácil pinchar una burbuja, creedme, lo intenté.

Así que supongo que, mal que les pese a algunos, ahí entra el estado para con su legislación, subvenciones y control evitar esta formación de burbujas y potenciar sectores de la economía real que aporten riqueza a largo plazo al país (renovables, agricultura, construcción de rascacielos y ciudades inteligentes, investigación, ciencia, industria aeroespacial, robótica, etc.).

El Estado, a través de sus ministerios de Economía, Industria, Hacienda, Educación, Agricultura y Medio Ambiente…bueno, realmente es una tarea para todos los ministros, debe tener cierta capacidad para influir en el devenir económico del país y ayudar a reducir los desequilibrios.

No se trata de intervenir a lo bestia, sino de ayudar a tecnologías incipientes, entender las señales del mercado, evitar monopolios como el energético, e influencia sobre la política como las de las constructoras, para crear un tejido productivo real sano y vibrante.

Recuperar la industria no en forma de altos hornos ni astilleros (aunque también podría ser, ¿por qué no?), sino utilizando las nuevas tecnologías para ello. La llamada Industrialización 3.0. Fabricación digital, impresoras 3D, reparto por drones (diablos, ¿por que no tener una empresa de paquetería sin vehículos costosos de mantener y sustituir los vehículos por drones tripulados?, los empleados entregarían los paquetes sin moverse de las oficinas, con su café al lado y siendo mucho más productivos y baratos), etc.

También se podrían mejorar la agricultura invirtiendo en infraestructuras hídricas contra la sequía, la construcción innovando con edificios en altura inteligentes y con mayores servicios, el comercio permitiendo rebajas en los alquileres, y en la generación de energía reduciendo las importaciones de petróleo.

Por supuesto que es un tema complejo, pero pagamos cientos de millones a gente que ya debería estar haciendo precisamente el trabajo de estudiar esto precisamente.

La otra pata sobre la que podemos actuar para conseguir ese cambio, ese giro del talento hacia la economía real, es favoreciendo un cambio de mentalidad en la Sociedad. Y eso es algo que no sólo depende del Gobierno, sino de cada uno de nosotros.

Tenemos que comprender que la riqueza de nuestra sociedad, que el construir un estado del bienestar, no es algo abstracto que se haga simplemente pagando nuestros impuestos (que también). Una sociedad rica se construye creando pilares fuertes y creando valor en cada una de las ramas que la componen. Cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de hacer más por la Sociedad, escudarnos en que si pagamos ya impuestos, que si la sociedades esto, que si los políticos lo otro…eso son meras excusas que nos damos todos para no hacer más, para no tomar decisiones difíciles.

Porque seamos claros. Cuando elegimos un trabajo que nos paga más, pero en el que nuestro talento está desaprovechado, bueno, eso puede ser una necesidad cuando no llegamos a fin de mes, pero cuando tenemos las necesidades básicas completamente cubiertas, el no hacer nada, el hacer cosas inútiles por un poco más de dinero, eso es lo que nos ha llevado donde hoy estamos.

Esto no es un alegato contra el dinero, al contrario. Tengo la convicción de que el dinero vendrá a espuertas una vez creemos una nueva base industrial y de servicios y seremos mucho más ricos. No, esto es un alegato contra escoger el camino fácil, quedarnos en nuestra zona de confort y no hacer nada (porque algunos trabajos son precisamente el equivalente a no hacer nada).

Tenemos que conseguir cambiar el chip, aunque para algunos ya sea tarde, al menos de las nuevas generaciones. Tenemos que enseñarles esta cultura del esfuerzo, y devolver a España y Europa la idea de que tenemos un futuro que construir. Porque eso es precisamente de lo que va todo esto, de construir un Futuro que hemos olvidado pensando sólo en el Presente.

Esto va de que en Europa nadie nos va a dar nada, ni en el mundo. Al contrario, si pueden, te lo quitarán. No hay nada garantizado. Ni estado de bienestar, ni pensiones, ni salud, ni educación, ya ni la vacunación contra enfermedades básicas. Todo esto tenemos que volver a construirlo, no porque nos lo hayan quitado, sino porque hemos dejado que nos lo quiten. Y no se va a recuperar pataleando ni quejándonos, se va a tener que construir de nuevo, creando una sociedad más justa, más productiva, más equitativa, más moderna y científica.

A la mayoría de vosotros os sonará a chino, nuestra mentalidad es más, pilla lo que puedas, vive el momento y vívelo bien. Una vez más debo recordaros que esta mentalidad nuestra es la que ha causado tantos problemas estos años.  A otros, aunque les suene bien, les será imposible cambiar su vida fácilmente, quizás lo logren trabajando mucho. Pero a un pequeño porcentaje, en su mayoría jóvenes, gente de cierto nivel adquisitivo que tienen una vida holgada, e incluso jubilados que no se resignan a apartarse y saben que pueden dar mucho más a la Sociedad. A ese pequeño 5%, quizás decidan pensárselo, y si sólo un 1% de gente con talento y ganas puede o quiere cambiar su vida, y lo hace, entonces tendremos cien mil personas más creando verdadera riqueza para España, y un millón para Europa, y diez millones en el mundo.

Gente que innovará, que creará bienes de calidad, que creará industrias sostenibles, que irá al espacio, que diseñará una nueva terapia génica, que construirá granjas verticales, y puentes, que escribirá libros, que investigará el espacio, o los fondos marinos, o que protegerá los bosques…en lugar de estar haciendo informes y cuadros que muy poca gente lee.

Porque a fin de cuentas, de esto va la vida ¿no?

No va de divertirse hasta el día en que mueras, aunque sea lo que nos dicen que debemos hacer. No va de comer más, de follar más, de ganar más, o de viajar más.

La vida, tu vida, va de hacer grandes cosas, de construir algo que deslumbre al mundo. De crear cosas increíbles, productos o servicios únicos, de inspirar sueños y hacerlos realidad. Eso es lo que la vida te exige, y si comprendes eso, tendrás la mitad del terreno recorrido.

Y tu vida tendrá sentido.

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