Google y Amazon deberían entrar en el mundo de las finanzas personales

El otro día leía un artículo de opinión que decía que Apple y Facebook iban a ser los ganadores de la carrera armamentística tecnológica, mientras que Google y Amazon serían los perdedores.

No puedo poner el artículo por la nueva ley española que prohibe los enlaces, así que tendréis que buscar vosotros en medios internacionales.

Bien, el caso es que tiene cierto sentido lo que dice el análisis, pues estas dos empresas dominan su ecosistema y parece que no sólo han conseguido adaptarlo a los nuevos tiempos, sino que incluso son promotores del mercado. La telefonía y navegación móviles, principalmente, y pronto los wereables, los pagos por móvil (tanto de Apple como de Facebook).

Google y Amazon andan mientras tanto sin lograr adaptarse a esto nuevos tiempos de movilidad como su potencial requeriría, y realizan lo que se llama en terminología del Silicon Valley, “Moon Shots”, experimentos arriesgados como los coches autónomos, móviles de compra, robots, etc. Pero hasta ahora ninguno de ellos ha demostrado poseer la capacidad real de volver a ponerles en cabeza de nuevos mercados.

Amazon, por su parte, se enfrenta a los enormes costes de distribución y operación, por mucho que trate de rebajarlos con recortes, inversiones en tecnología y drones.

El caso es que ambas deben comenzar de una vez a plantearse seriamente profundizar en sus negocios, lograr nuevas cotas de excelencia allí donde ambas dominan, si quieren salir de la crisis.

Mientras sus proyectos alternativos, de los que soy un auténtico fan, van dando resultados, deben tener clara una cosa. No pueden olvidar el núcleo de su negocio ni que su obligación para con la sociedad, sus clientes y sus accionistas, es mejorarlo.

Creo que ambas entidades deben tener claro que una de las potenciales salidas para el atasco creativo que sufren, un atasco más a nivel práctico que de inventiva, pasa por convertirse en aquello que muchos llevan reclamando, y otros temiendo, durante años. compañías financieras mundiales.

De la misma forma que Apple se ha metido de lleno en Apple Pay, y Facebook en los pagos por su plataforma, Google debería convertirse en una compañía de servicios financieros a nivel global, y Amazon, de igual manera, ofrecer servicios financieros y monetarios dentro de su catálogo de servicios.

Ambas pueden utilizar sus poderosas infraestructuras digitales y analógicas para ello. Poseen más servidores que cualquier banco, más información de sus clientes que la mayoría de las empresas, y capacidades de distribución que nadie más en el mundo posee. Seguramente sea necesario algo más que todo esto para conseguirlo, quizás se necesiten alianzas empresariales con otros colosos que puedan aumentar los datos disponibles de sus clientes, hasta hacerlos fiables, como sería el caso de LinkedIn. O la contratación de empresas de análisis de inteligencia como Palantir. O quizás simplemente algo más anticuado, como la captación de talento financiero a gran escala y en todo el mundo para incorporar este “know how” a sus capacidades, ya de por si impresionantes.

Tal vez el flamante nuevo fichaje en la dirección financiera de Google vaya encaminado hacia esta evolución, pero no contaría con ello.

Tampoco estoy seguro de que nadie en estas dos empresas tenga claro como hacerlo, no es tarea sencilla, desde luego, pero pensando a medio plazo, creo que es una de las pocas formas que tienen para sobrevivir al cambiante entorno mundial en el que ellas mismas nos han metido a todos.

De la misma forma, ambas deberían plantearse seriamente que si no pueden acceder a este mercado, deben buscar soluciones alternativas a su crisis de identidad. Así a bote pronto se me ocurren dos. Convertirse en operadoras de internet globales (Google ya está en ello), o convertirse en generadores y distribuidores de energía. La tercera, ser gestores masivos de contenidos ya han comenzado, aunque a mi modo de ver, a pequeña escala para lo que requiere el mercado.

Desde luego, si yo tuviese en mis manos la decisión, sé lo que haría. Adquiriría Tesla o Solar City antes de que Apple se adelante, no sólo por el valor de futuro de sus coches, y las promesas que que sus megafactorías y baterías para hogares cambien el panorama energético global, sino por fichar a su director, Elon Musk. Con el genio tecnológico cofundador de Paypal podrían acceder a los conocimientos necesarios para adentrarse en estos mercados (energías limpias, conocimiento sobre finanzas globales, etc.).

De hecho, Google ya se ha convertido en inversor en otra de las compañías de Elon Musk, Space X.

Sería por lo tanto sencillo para ambas (Google y Amazon) integrar estas compañías en su interior, aprovechándose de los conocimientos de su muy preparada plantilla para preparar un producto financiero respaldado por una enorme cantidad de centros de datos seguros, cuyas comunicaciones irían a través de una flota de satélites propios.

O crear una enorme base de datos de clientes con placas solares e idear un sistema de distribución inteligente que les permita distribuir la producción y el consumo de forma mucho más eficiente.

O establecer un sistema de micropréstamos personales, y un servicio de envío de dinero en efectivo a casa (o donde sea) utilizando a otra compañía, Uber, o coches autónomos, o drones.

El futuro va a ser muy extraño, ciertamente.

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