El futuro de la Humanidad: la Ley de Desastres Acumulados de Murphy

El pensamiento humano tiene un defecto muy grande, y es que no es capaz de comprender el futuro de forma intuitiva.

Siglos de evolución y aprendizaje cultural han convertido nuestros cerebros y nuestras sociedades en organismos incapaces de detectar lo que se ha venido a llamar Cisnes Negros. Eventos extraordinarios que cambian lo que pensábamos que iba a ser un futuro relajado y comprensible.

El 11S, el surgimiento del Terrorismo Islámico y la crisis financiera y económica, por ejemplo, han creado una amenaza a Occidente mayor que la que a día de hoy representa China, al menos en la percepción pública. y esto hace que países enteros olviden sus responsabilidades y las verdaderas amenazas que se ciernen sobre el horizonte.

Se ha dado la espalda al auge de China, al Calentamiento global y la pérdida de biodiversidad, al ascenso de tecnologías cada vez más poderosas (IA, vigilancia masiva, control de los ciudadanos), y todo ello en pos de la defensa ante acontecimientos que hace 10-15 años apenas eran conocidos por la población en general (terrorismo islámico) o despreciados por nuestros gobernantes (burbujas financieras, tecnológicas, inmobiliarias).

Todo ello surgió sin que nadie, excepto unas pocas mentes más abiertas que el resto, lo anticipasen.

En el futuro nos puede pasar lo mismo, pero nuestra mente tiende a minimizar, o incluso olvidar, las lecciones del pasado.

¿Quién nos dice que que no está surgiendo una nueva burbuja inmobiliaria, o tecnológica, o financiera ¿Quién nos asegura que el mundo en el que vivirán nuestros hijos se parecerá al nuestro?

Nadie.

Y no me estoy sólo refiriendo a grandes catástrofes incontrolables, como enormes tormentas solares, la caída de un asteroide, etc. Me refiero a algo mucho más sutil, y casi más dañino.

Veréis. Igual que la Ley Kurzweil de Rendimientos Crecientes Acelerados predice que la tecnología llegará a alcanzar un día un punto de crecimiento que nos asombrará y nos dejará atrás, es posible establecer la teoría contraria.

Yo la llamo, la Ley de Desastres Acumulados de Murphy.

Igual que los seres humanos no somos conscientes de lo que implica el cambio exponencial de la tecnología, tampoco lo somos de las amenazas a nuestro futuro. Oh, sí, nos alucina que un disco duro sea cien veces más rápido que hace diez años, y que tenga mil veces más capacidad que hace quince. Nos sorprenden nuestros teléfonos móviles, nuestros ordenadores, nuestras redes sociales…pero no comprendemos los cambios que implica esta evolución acelerada.

Si sobrevivimos, dentro de 15 años los discos duros tal vez sean no cien, sino diez mil veces más potentes que los de principios de siglo (hace 15 años, ojo), nuestros ordenadores ya no tendrán un núcleo, como hace una década, tal vez tengan 1.000, y tal vez veamos aparecer los primeros ordenadores personales cuánticos.

La realidad virtual inmersiva habrá sustituido a los monitores, y juegos como Second Life, WoW y otros muchos habrán tomado un cariz diferente. Lo mismo pasará con las redes sociales. Las reuniones de empresa, o las quedadas virtuales con amigos adquirirán un nuevo matiz.

Y todo ellos nos parece imposible como nos parecía imposible en 1999 tener iPads, iPhones y un internet ubicuo.

¿Por qué? Porque entendemos el futuro de una forma lineal. Pensamos que mi ordenador será un poco más potente el año que viene, y un poquito más el siguiente, y un poco más el siguiente…y así hasta doblar sus capacidades en una década o dos. Tal vez pensemos, quien no está acostumbrado a la industria de informática que en veinticinco años tendré un ordenador 3 veces más potente, y en 40 años uno 4 veces ma´s potente, pero no es así.

La informática, si logra superar los límites de la llamada Ley de Moore, se doblará cada 18 meses, esto significa un crecimiento que intuitivamente no somos capaces de imaginar. Debemos forzar nuestra consciencia para entenderlo.

Dejadme que os ponga un ejemplo numérico en el que veréis la diferencia entre el resultado de pensar linealmente y exponencialmente:

Hagamos un total de veinte evoluciones:

Pensamiento lineal:

1/2/3/4/5/6/7/8/9/10/11/12/13/14/15/16/17/18/19/20

Pensamiento exponencial:

1/2/4/8/16/32/64/128/256/516/1.024/2.048/4.096/8.192/16.384/32.768/65.536/131.072/262.144/524.288/1.048.576

Si cada evolución se produce, como en informática, cada año y medio, entonces en 30 años, para el 2.045 pronosticado por Ray Kurzweil, tendremos ordenadores no veinte, sino 1 millón de veces más potentes que los de ahora.

Muchos ya conoceréis estas ideas si me habéis leído en el pasado.

Lo que hoy quiero enseñaros es qué pasa si pensamos al contrario. De forma pesimista, y establecemos que la Ley de los Desastres Acumulados derrota a la de los Crecimientos Acelerados.

¿En qué consiste la LDAM?

Pues básicamente en la interacción negativa de eventos que están ocurriendo en la actualidad.

Hablo por ejemplo de cosas como las de esta lista:

  • Terrorismo islámico
  • Migraciones masivas
  • Cambio climático
  • Crisis alimentaria
  • Crisis del Agua
  • Contaminación
  • Acidificación de los océanos
  • Pérdida de biodiversidad
  • Declive de Occidente
  • Militarismo de Rusia y China
  • Radicalización de Israel
  • Auge de extremismos de derecha e izquierda en Europa
  • Populismo en Latinoamérica
  • Cibercrimen
  • Descenso de la disponibilidad del petróleo e inestabilidad de los precios
  • Deuda pública mundial
  • Recortes sociales
  • Reducción del empleo disponible
  • Desafección de la política
  • Nuevas burbujas financieras, inmobiliarias y tecnológicas
  • Auge militar nuclear
  • Crisis del Ébola y otras enfermedades
  • Guerras Locales

Bueno, es sólo una lista, añade los que quieras.

Cualquiera de ellos es un duro desafío para el mundo en general, pero no sería imposible pensar que nuestra voluntad, la racionalidad, la cooperación y el progreso podrían conseguir solventar la mayoría.

Pero, ¿y si no es así?

¿Y si cada uno de ellos retroalimenta a los otros haciendo sus efectos mucho más graves, en una suerte de alimentación exponencial de los efectos adversos?

Tal vez la burbuja económica en China aumente los efectos de la contaminación, pues deberán quemar todavía más carbón para intentar seguir impulsando el crecimiento. O tal vez las guerras locales, el terrorismo, el cambio climático y la pobreza fuerce migraciones masivas que hagan que aumenten los radicalismos en Europa y el resto de Occidente.

Esto a su vez puede que chocase contra las ambiciones expansionistas de Rusia, lo que aumentaría la carrera armamentística mundial, impidiendo el progreso civil, y poniéndonos de nuevo al borde de una guerra mundial abierta.

La complejidad de las iteraciones que esta retroalimentación negativa pueden causar son inmensas, y más si estos cambios adquieren también tintes de empeoramiento exponenciales.

¿Y si hoy se destruyen mil puestos de trabajo en india, mañana dos mil, pasado mañana 4.000, y dentro de una década hay millones de parados hambrientos que han saboreado las mieles del bienestar? Se crearía una mayor inestabilidad en Pakistán y la India, arrastrando tal vez a China y Rusia? Tal vez la III Guerra Mundial comience en Asia, no en Europa, si no ha comenzado ya.

Y sólo estamos hablando de problemas que conocemos a día de hoy. Desconocemos los cisnes negros que aparecerán mañana.

Estos pensamientos me llevan a ver que la realidad es compleja, de una forma que no nos imaginamos. Igual que no estamos acostumbrados a pensar en crecimientos exponenciales, nuestras mentes no pueden entender de forma intuitiva las conexiones entre problemas aparentemente separados. Se requiere un inmenso esfuerzo de análisis para relacionarlos, y lo que es peor, muchas veces esos análisis dejan fuera factores como los cisnes negros y los retornos acelerados.

Imaginad todos estos problemas y los otros muchos conocidos, añadidle las influencias de unos en otros, sumad los cisnes negros que vayan surgiendo, y el cómo éstos infulirán en los demás problemas, y todo ello aderezado por la capacidad de los problemas de crecer exponencialmente.

Se va a necesitar mucha voluntad, esfuerzo y bondad humanas para salir de ésta.

Nos queda otra esperanza, la Matemática del Caos aplicada a la resolución de problemas. cualquier pequeño acto de bondad local, cualquier acto positivo en cualquier parte del mundo, puede suponer la diferencia entre que todo se derrumbe o que prosperemos hasta límites insospechados.

Pero de eso hablaremos otro día.

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