La Singularidad Dorada

Llevo dándole vueltas un tiempo a la idea de la Singularidad Dorada.

Uno de los términos que desarrollo en mi libro, White Singularity, y que creo que encontraréis interesante.

Una Singularidad Dorada no es sino un cambio fundamental en lo económico y lo tecnológico dentro de nuestra sociedad, pero que no conlleva la superioridad de la inteligencia artificial. Es decir, un futuro de naves espaciales, de colonización de planetas, de mega edificios, de prolongación de la vida, de realidad virtual, pero en el que la IA no aparece, o lo hace de forma no superior a la humana.

Sinceramente no sé si esto es posible, pero merece la pena pensar sobre ello.

Quizás el futuro de la Humanidad no sea llegar a la Singularidad Oscura, ni a la Blanca, como yo las llamo. Quizás nuestro destino final no sea ni emerger como una nueva inteligencia, ni perecer por la aparición de la IA, sino vivir las viejas historias de la ciencia ficción.

En ese futuro veremos cosas como exoesqueletos, ciborgs, drones, etc. Pero también mundos de realidad virtual, energías renovables mezcladas con fusión fría, bases en la Luna, en Marte y empresas mineras en los asteroides.

Se lanzarán misiones de exploración a otros planetas del sistema solar, e incluso fuera de él. Desarrollaremos mundos increíbles gracias a la realidad aumentada, la virtual, la tecnología háptica y la informática vestible.

Crearemos una miríada de mundos, más de los que podemos soñar, gracias a la inmensa creatividad humana, y a las energías y materiales extraídos del espacio.

Quizás incluso veamos megaarquitecturas como ascensores espaciales, o incluso orbitales, y touros. No creo que se pueda crear una esfera de Dyson sin la participación de inteligencias artificiales, pero espero equivocarme.

No es un mal futuro, pero la cosa no termina aquí.

Es posible que veamos un movimiento masivo de colonización espacial basado en movimientos lentos de arcas, o espomos habitables, que tomarán miles de años para trasladarse de un sistema a otro.

Es posible que la prolongación de la vida nos permita asistir a las primeras salidas de estas arcas, y quizás, incluso a sus llegadas. Sería éste, según Asimov, un movimiento que daría origen a una civilización espacial múltiple, variada y dispersa, pero que permitiría una variedad sin límite en la diversidad Humana.

También es de esperar que antes de eso asistamos a la colonización de Marte. Para quienes no hayan leído la trilogía de Marte de Kim Stanley Robinson les diré que es una lectura muy recomendable si quieres saber cómo sería una posible colonización del Planeta Rojo por parte de la Humanidad. Y eso que en ella no se habla de una tecnología de inmenso potencial para ello, la impresión 3D.

Otro de los pensamientos que me surgen al divagar sobre la Singularidad Dorada es si será necesario que para alcanzarla desarrollemos la nanotecnología avanzada, o podremos conseguirla sin meternos en esta prometedora pero muy peligrosa tecnología de lo pequeño.

La gran duda que me asalta, al final, es si en última instancia nos conformamos con esta opción, y paramos el desarrollo de ciertas tecnologías (si eso es posible, cosa que dudo), si conseguimos la Singularidad Dorada, no estaremos renunciando a conocimientos fundamentales sobre el Universo y sobre nosotros mismos.

Quizás podamos desarrollar tecnologías increíbles con métodos humanos, no basados en la IA o en la Nanotecnología. Quizás podamos dominar el viaje espacial a velocidades superiores a la luz si esto es posible, o controlemos formas de energía que ahora desconocemos. No en vano el ser humano llegó a la Luna con apenas un ínfima parte de los conocimientos que hoy en día poseemos.

Pero las dudas me asaltan sobre lo que dejaremos de conseguir por no desarrollar esas tecnologías.

¿Qué pasará cuando encontremos una sociedad, o una civilización que sí haya alcanzado la Singularidad Tecnológica, controlada o no, y sea infinitamente superior en capacidades a nosotros? ¿O cuando nuestro sol, nuestra galaxia o nuestro universo lleguen a su fin?

¿Será posible saltar de universo, prolongar nuestra civilización? ¿O habremos renunciado a esta posibilidad al negarnos algunas de las ciencias y tecnologías más avanzadas?

Como veis, en este blog no encontraréis muchas respuestas al futuro de la Humanidad, sólo más preguntas. El muro de la Singularidad sigue ahí, en pie, impidiéndonos ver el futuro que nos espera.

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