Amazon sube el precio de algunos de sus servicios: ¿El fin de la civilización occidental?

Amazon ha decidido subir, tras nueve años sin hacerlo, el precio de sus servicios Premium.

Evidentemente este cambio de política le viene impuesto a Jeff Bezos por la presión de los accionistas y del mercado para empezar a dar rentabilidades.

Pero independientemente de eso, debemos fijarnos en los fundamentos profundos del modelo del gigante de ventas por internet, para comprender bien lo que está pasando.

Ayer hablábamos de crear un proceso deflacionario en España para salir de la crisis, poniendo como ejemplo la industria de la informática e internet.

Amazon tal vez no sea el mejor ejemplo de ello, pero nos sirve para ilustrar lo que ocurre si los límites a la tecnología se imponen a las necesidades reales de una industria.

Amazon ha basado su filosofía como empresa en dar servicio al cliente y en invertir de forma continua para mejorar sus procesos.

Su enfoque en mejorar el futuro, apostando por bajas rentabilidades en el presente es admirable.

Esto se ha traducido en la realidad en tras fuerzas de ahorro y de mejora:

• Inversión tecnológica.
• Apoyo en las redes sociales (Amazon es en si una red social de recomendaciones)
• Ahorro de costes, principalmente exprimiendo al capital humano y con austeridad permanente.

Pero por mucho que admire algunas facetas de la empresa, y por mucho que no comprenda otras, creo, viéndolo desde fuera, que algo está fallando.

Ese algo, claro, es el no comprender del todo la Naturaleza Humana. Las protestas en Alemania (y en todo el mundo) pos las condiciones de trabajo, las presiones de los accionistas, etc. imponen límites a la filosofía de Jeff Bezos para Amazon.

Y lo peor es que esos límites no pueden ser suplidos con la tecnología actual (o en Amazon no saben hacerlo).

Me pregunto si como decía Henry Ford, los trabajadores (de Amazon) podrían vivir y a la ver usar los servicios del gigante comprando sus productos.

Eso nos lleva al artículo de ayer sobre la mejora de la competitividad. Hay un límite a lo que las rebajas de salarios pueden conseguir.

Es por ello que si se apuesta, como se está apostando en España, por una política de baja innovación y de apretar a los trabajadores, al final, se llega a ese límite. Y cuando se llega, los accionistas, en este caso Alemania y su cohorte, nos pedirán más sacrificios para que paguemos nuestras deudas.

Y habrá que vender la Giralda, la Sagrada Familia, el Escorial, el Canal o Aena.

Esperemos que el Gobierno recapacite y dedique aunque sea sólo un uno por ciento de su legendaria inventiva dialéctica y su florida metafórica, en mejorar el desarrollo tecnológico y científico de España.

Veremos.

Al final, reo que Amazon no dominará la venta por internet, otros se están poniendo en marcha para hacerles sombra, pero también creo que será el principal actor en este mundillo durante muchos años.

Y lo hará apostando por más tecnología e innovación, y menos por austeridad salarial. Quizás al final esto se traduzca en que muchos miles de empleados acabarán en el futuro sustituidos por máquinas.

Sea como sea, las restricciones de las que hemos hablado sólo reforzarán en Bezos y el resto de sus directivos la idea que de hay que seguir mejorando para ofrecer rentabilidades importantes sin subir los precios.

Este paso atrás es sólo un traspié que, esperemos, les servirá para coger impulso.

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