Carta de un “neocon”

El otro día llegó a mi buzón de e-mail una carta que por su interés, tengo que reproducir aquí.

Creo que habla por si sola, así que sin más, os la transcribo.

“Queridísimo amigo:

Hoy casi tengo que contener la risa en una comida de negocios. Y digo casi porque al final el resto de comensales ha comenzado a reírse y la carcajada ha sido generalizada.

Uno de los invitados de fuera de nuestro círculo habitual, un liberal de izquierdas que tiene bastantes contactos dentro de ciertos círculos cinematográficos, ha comentado de forma casual que el capitalismo había muerto y que terminábamos una década perdida para la Humanidad y los ciudadanos del mundo.

Como puedes comprender, las risas han sido de órdago.

Una década perdida.

En los últimos diez años he movido más dinero del que tienen muchos países, he ganado y he perdido cantidades ingentes de dólares, euros, barriles de petróleo, yenes y yuanes. He traficado con casi todo lo que se podía comerciar legalmente en los países del mundo y siempre, ganase o perdiese, me he llevado mi buena comisión.

He estado con alguna de las mujeres más bellas del planeta, que siempre, siempre, querían mi dinero, a las que he mandado con cajas destempladas cuando otra más atractiva, o más nueva, me ha llamado la atención.

Década perdida, dice.

Hemos conseguido la riqueza de bosques y mares, de millones de trabajadores, del subsuelo de la tierra, de granjas y ordenadores, y la hemos moldeado, movido, acaparado, liberado, reducido, multiplicado y poseído para nuestro beneficio.

Somos más ricos cada día, mientras que en el mundo campa la pobreza, qué nos importa en nuestras urbanizaciones exclusivas y clubes de campo. He comprado apartamentos con vistas, obras de arte, yates, el incluso casi compro un avión privado. ¿Te acuerdas?

Si aquella operación en Beijín no se me hubiese jodido por aquel empleado al que tuve que despedir. El muy cabrón hizo que los precios bajasen al no hacer una cosa muy simple que le pedí. “Que era ilegal” – decía.

Pude conservar posiciones y ganar un buen dinero, pero siempre que mire al cielo veré la estela de ese avión que se me escapó por los escrúpulos de un pobre pringado que debe estar ahora en la cola del paro.

Pero por lo demás, sigo veraneando en los mismos lugares de antes de la crisis, he perdido algo de dinero, pero por suerte pude deshacer posiciones antes de la caída, y luego ganar una fortuna a costa de jugadores alcistas incapaces de ver cuando hay que dejarlo y se ha perdido.

Hemos hundido empresas, y bancos, y alguna nación, somos como dioses del dinero. Millones de personas en el paro, o pasando calamidades nos odian por ser más listos que ellos.

Les hemos vendido la idea de una riqueza sin límite, pero no han leído la letra pequeña. Debían trabajar más, producir más, consumir más, follar más, pero los que nos quedábamos con el dinero, la riqueza y la mejor parte de la vida éramos nosotros.

Década perdida, dicen.

Espero que haya muchas más décadas como esta, y que los pobres idiotas incapaces no se queden por el camino. Mis ganancias se reducirían si no hay nadie para producir y consumir.

Siempre debe existir una élite.

Espero verte pronto, si viajas algún día a Europa avísame, y me hago una escapada, recordamos viejos tiempos, y quizás podamos hacer algo interesante.

Un afectuoso saludo”

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