Conservemos nuestras bibliotecas

Reductos se cultura y arte en el mundo físico, las bibliotecas y librerías públicas y privadas merecen un especial esfuerzo de conservación.

La historia del Hombre, leía el otro día refiriéndose a The Internet Archive, huele a biblioteca quemada. Y con cada libro perdido se pierde una parte de nuestra esencia.

Por ello, crear, ampliar, conservar y mantener una biblioteca es luna de las tareas más importante que pueden acometer los Humanistas, aquellos que aman a la Humanidad.

Cualquier tema es bueno, cualquier tipología de biblioteca siempre aporta algo fundamental que otras no tienen. Por ello, cuando lees noticias del cierre de una biblioteca, o de una librería ya de paso, que no son sino los proveedores de las bibliotecas públicas y privadas, un pedacito de nuestra alma muere con ellas.

Llevamos ya muchos pedacitos, muchas bibliotecas, perdidas o cerradas, y me pregunto cuánto transcurrirá hasta que toda esta pérdida no se lleve consigo el alma de la Humanidad.

Imagen de Forcola Ediciones

Silicon Valley disrupted

Silicon Valley ha recibido un meneo, o como ellos lo llaman, han sufrido una disrupción. La victoria de Trump revela lo alejados que estaban (estábamos) de la realidad, viviendo en una burbuja de bienestar tecnológico y, como leía esta mañana, con poca empatía por los problemas de los demás.

El otro día os hablaba de que, para sobrevivir a esto, debía emprender un camino que debía llevarles a dar más servicio a la sociedad, a crear más bienestar. Deben trabajar más duro si cabe, y en un sentido que beneficie más a la Sociedad.

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Pero hoy quiero centrarme en lo que yo llamo, Silicon Valley Distribuído. No se trata sólo de beneficiar a la Sociedad para sobrevivir, sino de que Silicon Valley se convierta en una presencia global. Y no sólo en sus servicios y su facturación, si no en todas sus facetas.

Me explico.

Algunas empresas como Apple, Google, etc. poseen una presencia mundial importante, pero si nos fijamos en su impacto económico de Silicon Valley en el mundo es muy reducido. Quiero decir, sí, sus servicios llegan a todas partes, pero su presencia física, en forma de trabajadores, centros de investigación, centros de datos, etc. no tiene un verdadero alcance global, por grande que nos parezca, tengo la sensación de que su presencia virtual y su impacto no va a acompasado con su presencia física.

Y puede que eso esté en su naturaleza, pero debe cambiar.

Si tienen miedo a que Trump les afecte es porque son vulnerables, y mucho, a lo que pase en Estados Unidos, y eso significa que no son verdaderas empresas globales. De lo contrario, sí, podrían verse afectados por las políticas en un país, pero desde luego no tendrán esa sensación de desesperación que, al parecer, les embarga ahora mismo.

Enlazo esto con las investigaciones que empresas como Uber, Facebook, Google, Amazon o Apple están sufriendo en Europa. También creo que son debidas a que Silicon Valley ha creído poder disociar (disruptir, como dirían ellos) actividad económica de presencia física.

Y la verdad, sobre el papel suena muy bien, pero claro, como todos los planes, cuando se produce el choque con la Realidad no es ésta última la que pierde. La gente se enfada y vota lo contrario de lo que beneficia a tus teorías sobre el crecimiento, o los legisladores crean leyes que al final vas a obedecer, o los organismos anti competencia ponen la lupa en ti, o China no te deja entrar en su mercado.

La solución a todos estos problemas en Silicon Valley, no sólo a los que ahora afronta en USA, sino a los de todo el mundo, es que estas empresas, desde las más pequeñas a los gigantes (y empezando por estos últimos) se conviertan en colosos globales no sólo en nuestros ordenadores y teléfonos, o en los despachos de Bruselas o Washintong, o en los paraísos fiscales o países con tasas fiscales laxas. Que su presencia tangible en el mundo crezca, y supongo que querrán hacerlo sin aumentar su número de empleados dramáticamente.

Ésa es la solución que deben encontrar. ¿Cómo lo harán? Mediante robots, vehículos sin conductor, bots, centros de coworking, embajadores voluntarios, micropagos, infraestructuras tecnológicas distribuídas… supongo que, cada empresa del Valle, deberá encontrar su camino para hacerlo.

Es la única forma de conseguir que sean realmente inmunes (o relativamente) a normativas locales, presiones de un Gobierno o tendencias localizadas. Creciendo, trabajando más a nivel mundial, teniendo más presencia y generando más conocimiento, valor, información e inteligencia en todas partes del mundo, ese miedo que sienten nos les habría ni tocado.

Esperemos que, por el bien de todos, no sea demasiado tarde para que reaccionen. Sería paradójico que aquellos que iban a disrumpir el mundo, que iban a extinguir al dinosaurio de la vieja política/economía/sociedad, que nos iban a convertir en obsoletos a los trabajadores, bueno, que finalmente sean ellos los aplastados por no saber adaptarse a los tiempos.

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Ocio

Tengo la costumbre de mirar cada semana los nuevos videojuegos que se sacan.

Esta semana unos 11.

También se han lanzado un buen número de Crowdfundings de juegos.

Pero es que además llega a España HBO, y en teoría, pronto, Amazon Prime Video.

Eso me ha hecho pensar.

Si añadimos los 10 u 11 estrenos de cine de esta semana, las series añadidas por Movistar, Netflix, Wuaki y las cadenas en abierto, las revistas, libros y cómics que se publican esta semana…bueno, en una semana las posibilidades de ocio han crecido muchísimo.

¿No es fantástico vivir en un mundo en el que tenemos tantas posibilidades de entretenimiento nuevas cada semana?

Ya sólo falta que entre todos construyamos un mundo en el que la renta básica universal sea una realidad y tengamos tiempo de disfrutar de esas posibilidades de ocio.

Lentillas de visión modificada

En el futuro se podrá alterar la visión y mezclar lentillas para ver sobre la realidad una capa de realidad aumentada.

Podremos superponer, o dejar que otros superpongan, objetos y cosas sobre lo que estamos viendo.

Así, un tiranosaurio podría recorrer las calles de tu ciudad, o el bar de la esquina podría aparentar ser una taberna medieval para uno, un bar ciberpunk para otro y un salón imperial para ti.

Antes de llegar a eso imagino que conseguiremos lentillas que superpongan una sencilla capa sobre la realidad que vemos, y que nos permitan ver el mundo de forma distinta. Una capa HDR, otra vintage, otra de color sepia. Cada una dándonos la posibilidad de ver las cosas, pero con un ambiente/tema distinto al normal.

Será interesante verlo.

¿Se está quedando Europa atrás en las tecnologías de la Singularidad?

Es un tema que me preocupa profundamente, el retraso en las investigaciones e inversiones europeas en todo aquello que nos va a llevar a la Singularidad (recordad mi teoría de Las Guerras Grises, las guerras por la inteligencia, que ya están empezando a producirse).

Y es que Europa no está a la altura ni en cuanto a investigación básica (invierte mil millones de euros en proyectos que son un desastre absoluto, por ejemplo), ni en inversión privada (no hay un Google, Facebook o Tesla europeos).

Y no sólo eso, sino que pretende protegerse impidiendo que estas empresas extranjeras no funcionen a pleno rendimiento (aquí no puedo opinar sobre si es positivo o negativo, la línea entre libertad de empresa y abuso de poder no puedo ponerla yo).

Pero todo esto no es sino un conjunto de síntomas de un problema mucho mayor, la menor tendencia (no capacidad) europea a la innovación y al emprendimiento de nuevos sistemas de negocios.

Algunos lo achacan a nuestro estado del bienestar, otros a nuestra historia milenaria y otros a una clase política mediocre y burocratizada.

Quizás sea una mezcla de todo esto. Lo que está claro es que o lo cambiamos, o conseguimos darle la vuelta a esta situación, y convertimos Europa no en una nación innovadora, sino en un continente innovador, o nos quedaremos atrás en la carrera por el futuro.

Y las consecuencias son muy claras. Cuando la tecnología empiece a destruir empleos, y eso es imparable, pero todos los medios de creación de riqueza digital estén fuera de Europa, ¿quién va a pagar los impuestos necesarios para mantener la renta básica universal?

¿China, Estados Unidos, Rusia?

Nadie.

Necesitamos generar en Europa el tejido productivo de la nueva industria y los nuevos servicios, construir laboratorios de inteligencia artificial, gygafactorías propias, centros de datos, un ecosistema innovador, un sistema de patentes que funcione sin ser limitativo (¿porqué cuesta tanto una patente europea?, ¿no debería un inventor de cualquier país de la UE estar protegido en toda Europa?).

Las consecuencias de fracasar en esta labor van mucho más allá del paro y la pobreza extremos, mucho más duros que los que hasta ahora henos sufrido en la crisis. La cosa va mucho más allá.

Si China, Rusia, Estados Unidos o cualquier país o empresa consigue una Inteligencia Artificial General operativa con ve taja suficiente sobre el resto, las consecuencias para todos los demás podría ser terribles.

Si se produce el fin de la era del petróleo y los medios de extracción, refino y transporte nos pillan sin una alternativa energética (centralizada o descentralizada) estamos jodidos.

Si Asia consigue (y ya va muy por delante) aplicar técnicas como La edición genética CRISPR o la clonación, ¿cómo podremos competir con ellos?

Si Estados Unidos de Trump, Rusia o China logran colonizar la Luna por el Helio 3, el Ártico por sus recursos naturales y líneas comerciales, Marte o el espacio…y nos vetan el acceso encerrándonos en nuestro rinconcito del Universo…¿cómo podríamos salir de esta jaula si sus ejércitos están mucho más tecnificados y son muy superiores en experiencia, número y tecnología?

No. Europa no puede permitirse el seguir parada y desunida. Y como ciudadanos tenemos el deber de decírselo a nuestros gobernantes, sean del color político que sean y de ayudar en esta tarea todo lo que podamos.

Nos falta compromiso con los demás

Suelo dedicar los paseos con mi perro, Nacho, a pensar sobre los problemas de la Humanidad,y sobre qué podría hacer yo para solucionarlos.

Ni que decir tiene que la cantidad de ideas, de problemas y de inquietudes es tan grande que para poder pensar en ellas tengo que ir reduciéndolas a sus causas fundamentales.

Y al cabo, cuando reduces, y reduces, y reduces, te das cuenta de una cosa, de que cuando logras simplificar las causas lo más que puedes te quedan dos muy interrelacionadas, la pobreza y la falta de compromiso con los demás, el egoísmo.

La pobreza por cuando representa una serie de necesidades no cubiertas que son imprescindibles para vivir, y el egoísmo, como la necesidad imperiosa de anteponerme yo a todo aunque dañe a los demás.

Quizás éste último sea el gran mal de nuestro tiempo, pues la pobreza parece que estamos reduciéndola (con mucho esfuerzo). Además, nadie podría acusar a gente como Trump de hacer y decir estupideces a causa de las necesidades que genera la pobreza.

Por lo tanto, aún cuando consigamos terminar con la escasez, cuando cumplamos el objetivo singularista de crear un mundo de abundancia ilimitada para todos, nos quedará otro paso mucho más importante, una labor ardua y casi imposible: limitar el egoísmo humano.

Porque ése debería ser nuestro objetivo en los países desarrollados. No crear más riqueza, no subir el PIB, nada de eso. Nuestro principal objetivo debería ser conseguir el compromiso de todos los ciudadanos para con los demás, con el bienestar común.

Ambas cosas no son incompatibles. De hecho, creo que sólo desde una posición en la que se valora a uno mismo se puede valorar a los demás. El capitalismo, con sus motores internos de progreso, deseo, innovación, necesita también un fuerte compromiso ético por parte de sus agentes para no derivar en lo que se ha convertido, un sistema injusto, avaro y monopolista en muchas de sus áreas.

Sólo desde el convencimiento de que nuestros actos deben mejorar la sociedad, al mismo tiempo que nos garantizan bienestar personal, podremos solucionar los males que aquejan a nuestra sociedad.

Curiosamente, el impulso suele ser al contrario. Ante la perspectiva de un mundo de avaricia rampante, de problemas creados por la desigualdad y del sentimiento generalizado de soledad, la gente no suele volcarse en apoyar y apoyarse en los demás, sino en opciones extremistas que le prometen más de lo mismo.

Y esa es, precisamente, la inercia que debemos cambiar para que los mecanismos de la Historia, que tienen a repetirse, no deriven en problemas internacionales de primer orden, o incluso, en una guerra.

Ante la perspectiva de un mundo triste y solitario para cada uno de nosotros, debemos volcarnos en el compromiso con los demás y en el bienestar de la Sociedad para evitar que el mundo revierta a tiempos mucho peores.

Como suelo decir, sólo puedo prometeros esfuerzo y tesón.

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Fuente de la imagen: susanacaceres.com

No esperes la automatización mañana

Por muy filotecnólgo que uno sea, debo reconocer que, para nuestra desgracia, la automatización y robotización de nuestra economía no va a llegar mañana.

Eso quiere decir, por supuesto, que no habrá renta básica, ni la posibilidad de hacer ese trabajo/hobbie soñado y que tendrás que seguir trabajando para comer.

Y es que por mucho que se hable de que millones de puestos de trabajo van a desaparecer en los próximos años, creo que el proceso será más lento de lo que muchos tecnólogos, consultores y futuristas esperan.

Tendemos a sobreestimar nuestra capacidad de acometer proyectos cuando nuestras mentes intentan pensar en términos exponenciales.

Por ello creo que no seremos sustituidos por máquinas en los próximos años, aunque sí que ese mismo proceso es inevitable y debemos prepararnos como Sociedad y como individuos, para ello.

Más tiempo libre, nuevos trabajos y una sociedad son pobreza. Aunque no mañana.