Una nueva etapa
Comienza una nueva etapa de Guerreros de la Singularidad, una etapa más positiva pero también más dura.
Más positiva porque pretendo centrarme en ayudar al desarrollo humano, pero también más dura porque esta ingente tarea requiere ser menos condescendiente con quienes me impidan esta tarea.
También he terminado casi completamente con la migración de mis principales blogs a éste. ¿Por qué? Porque en Guerreros de la Singularidad voy a intentar abarcar todo el conocimiento humano, todas las áreas de interés. Cuando llegue la Singularidad, abarcará ámbitos an diferentes como la ciencia, la tecnología, la economía, la política, el medio ambiente…pero también beberá de la fantasía y la ciencia-ficción.
Una nueva etapa, espero que queráis formar parte de ella.




Soñando despiertos DESPERTEMOS YA
Hola a todos,
aquí os dejo un articulo que he traducido lo mejor que he podido de la revista WIRE MAGAZINE.
Creo además, que situa la singularidad en un marco de referencia mas razonable.
WIRED MAGAZINE
Never Mind the Singularity, Here’s the Science
By Mark Anderson, Email 03.24.08
Traducido por Etual Ojeda.
WHY TECNOLOGICAL SINGULARITY WILL NOT TAKE PLACE
(Porqué La Singularidad no ocurrirá)
Muchos científicos relacionados con las tecnologías de la información, dan por seguro que algún día las máquinas se volverán conscientes. Conducidos por el futurista Ray Kurzweil, los proponentes de la autodenominada “strong-AI school”, (línea Pro – de las teorías de la inteligencia artificial) prevén que una cantidad suficiente de neuronas simuladas digitalmente, funcionando a una velocidad suficientemente alta, pueden devenir en conscientes. Una vez que la velocidad de computación alcanza 1016 operaciones por segundo — aproximadamente por 2020 — el truco será entonces simplemente dar con un algoritmo para la mente. Cuando lo encontremos, las máquinas se volverán conscientes, con consecuencias impredecibles. Este evento es conocido como “La Singularidad Tecnológica.”
Éstos tecno-utópicos, deberían prestar más atención a los últimos avances en neurociencia. Seguramente las técnicas de inteligencia artificial en forma de redes neuronales habrán conducido al diseño de mejores filtros spam, pero las investigaciones sugieren que la actual aproximación a la inteligencia artificial, no resultara en una máquina consciente, o cualquier cosa parecida a los plazos predictivos de Ray Kurzweil.
Las últimas evidencias muestran que, cuando se trata de la conciencia, el cerebro simplemente no funciona de la manera en que los científicos computacionales creen. Casi nada se sabe de como el cerebro produce la conciencia, y los actuales modelos de las funciones del cerebro, no se corresponden con lo poco que se sabe.
Los adeptos a la Singularidad, responderán prediciendo que el crecimiento exponencial de la ciencia, rellenará esa laguna. Esta noción, oculta bajo la alfombra un complejo problema filosófico: un algoritmo sólo es un conjunto de instrucciones, incluso la más sofisticada máquina ejecutando las más elaboradas instrucciones, sigue siendo un autómata inconsciente. Filosofía aparte, una constelación de recientes descubrimientos científicos, indican que no importa cuán rápido las CPUs sean en futuras décadas, aún así, no serán más conscientes que una tostadora. Construir una máquina consciente seguramente requerirá un cambio de paradigma en la ciencia del cerebro. Un cambio conceptual, que por definición no ocurrirá predeciblemente. Y he aquí cinco razones por las que la Singularidad seguramente no este cerca.
La mente está sincronizada, pero nadie sabe cómo.
El neurólogo de la Universidad de Nueva York, E. Roy John ha establecido, que indicativo de la conciencia es una oscilación eléctrica regular, ó onda gamma detectable a través de electrodos sujetos al cuero cabelludo. Más recientemente, Wolf Singer del Instituto de investigaciones del cerebro en Francfurt Alemania, confirmaron que las células del cerebro oscilaban sincronizadamente con las ondas gamma.
Este parpadeo tiene lugar entre neuronas ampliamente dispersas a través del cerebro, sin ningún patrón espacial aparente. ¿Qué mantiene estos grupos de células siempre cambiantes y ampliamente distribuidas en sincronía? Las reacciones neuroquímicas tiene lugar de una manera demasiado lenta para explicar el fenómeno.
Tan sólo este misterio, parece demandar un replanteamiento a la baja de las expectativas de la inteligencia artificial.
Los actuales mapas del cerebro, son de poca utilidad para explicar la conciencia. Por más de un siglo, las células del cerebro o neuronas, han sido vistas como un interruptor con múltiples señales entrantes a través de muchos cables, conocidos como dendritas, pero una sola señal de salida a través de un solo cable, o axón. La inteligencia artificial está basada en este modelo de circuito.
Cuando se trata de la conciencia empero, al circuito se le cruzan los cables. Singer ha descubierto que las ondas gama, (el indicador de la conciencia) son emitidas a través de las supuestas entradas de las neuronas, no a través de sus salidas. Confundiendo aún más el asunto, algunos investigadores, incluyendo a Takaichi Fukuda y Toshio Kosada de la Universidad japonesa de Kyushu, han descubierto muchas de esas entradas interconectadas y formando en conjunto diferentes grupos de redes. En otras palabras, los vastos avances hechos por los neurólogos en su intento por revelar los mapas del cerebro, han revelado muy poco acerca de la conciencia.
El cerebro es más rápido que lo que los teóricos de la Singularidad piensan. La inteligencia artificial asume que una neurona es análoga a un simple bit de computación. Pero ocurre que cada neurona está respaldada por la costosa circuitería adicional de un súper ordenador. El bio-ingeniero del MIT. Andreas Mershin la psicóloga Nancy Wolf de la UCLA. Han confirmado de manera independiente la importancia de los microtubulos, – el andamiaje que soporta a cada neurona – en la memoria y el aprendizaje animal.
El físico Jack Tuszynski de la Universidad de Alberta, ha desarrollado modelos computacionales que sugieren que esas aparentemente torpes estructuras pudieran ser más inteligentes de lo que se ha reconocido hasta ahora. Stuart Hameroff en la Universidad de Arizona, argumenta que trillones de procesos por segundo tiene lugar en los microtubulos de cada neurona. Si está en lo cierto, la velocidad del cerebro es 1028 operaciones por segundo _ un trillón de veces más rápida de lo que generalmente se ha pensado. Lo cual retrasa la jactanciosa Singularidad por décadas.
El interruptor on/off no está donde se supone que debe estar. Aún así, los médicos tienen a mano una manera de pulsar el interruptor de la conciencia: la anestesia. Cuando se está bajo sus efectos, la conciencia está deshabilitada, pero todo lo demás en el cerebro funciona normalmente. ¿Entonces, cómo funciona la anestesia? Hamroff ha dado con un modelo simple, en el cual anestesia interactúa casi exclusivamente con los microtubulos; el resto de las neuronas sólo juegan un papel marginal. Este modelo es el más cercano a una teoría unificada de la anestesia al que ha llegado nadie _ aún así, contradice categóricamente la versión de que la conciencia surge de neuronas excitadas.
Entender la conciencia pudiera requerir una física nueva. En su libro, “The Emperor´s New Mind” 1989. El físico de Oxford Roger Penrose, propuso que las reglas clásicas de la física en las que se basa la neurobiología, no pueden explicar la conciencia. La mente, declara, se sirve de la imprevisible mecánica de la física cuántica.
Aunque su postura es controvertida, las evidencias en su favor se acumulan.
Más recientemente el físico Efstratios Manousakis de la universidad del estado de Florida, ha mostrado cómo ciertas rarezas de la percepción visual, son explicadas de la manera más sencilla por la mecánica cuántica. Si la conciencia es verdaderamente un fenómeno cuántico, entonces la inteligencia artificial se convierte en un juego totalmente nuevo.
La Singularidad tendrá que esperar a que los ingenieros se pongan a la altura.
Interesantísimo artículo, etual Ojeda.
Hace pensar sobre que el camino a la Singularidad no va a ser un lecho de rosas.
Nos queda mucho trabajo por delante para conseguirlo, y para conseguir hacerlo bien y que el ser humano pueda sobrevivir y enriquecerse con la experiencia.