Usando el iPad 2 septiembre 13, 2011
Posted by Francisco in Informática, Internet, Lujo.add a comment
Recientemente compramos un iPad 2 en Darty, con la idea de usarlo para los diversos proyectos que tenemos en marcha. queremos darle un uso productivo cuando éstos arranquen.
Sin embargo, antes incluso de empezar a darle un uso más profesional, me ha sorprendido la pasmosa potencia en materia de entretenimiento y ocio.
Muchos e ha hablado ya de él, sin duda, no diré nada nuevo, excepto que mi experiencia personal, aunque corta, ha sido reveladora, y que el iPad es todo lo que prometía.
Fui uno de los críticos cuando Jobs y Apple lo anunciaron como una revolución cuando no es más que un iPod Touch/iPhone de gran tamaño, sin embargo, el uso me ha convencido de que precisamente ahí está su mayor virtud. su tamaño soluciona los principales efectos de estos aparatos para convertirse en una plataforma de ocio móvil.
Combinando éste o cualquier tablet con otros dispositivos del hogar, se amplía enormemente el acceso a formas de ocio, y las capacidades de nuestros propios dispositivos.
Para leer revistas, libros, ver programas, videos, navegar por Internet, hablar por teléfono o chatear, mantener tu presencia en redes sociales, jugar…lo único que le falla a los tablets con el Ipad son los contenidos en castellano.
Faltan libros que comprar, las ofertas de las revistas son irrisorias en cuanto a rebajas de dinero, tanto, que no compensan el ahorro de espacio, y en general, los proveedores de contenidos, editoriales, productoras de televisión, etc. están bastante fuera de este medio.
Están quedándose atrás de nuevo, y lo curioso es que, lejos de ser su mayor amenaza la piratería, se acerca una mucho más peligrosa, con la forma y la presencia de empresas nuevas que les van a comer el bocadillo.
Netflix, Amazon, Blio…cada uno de ellos va a desembarcar en España trayendo toda una cohorte de contenidos y medios de los que, voluntariamente, se han despojados nuestras empresas patrias. Es su problema, no el nuestro, excepto que luego nos quejaremos de que aquí no se innova y hay despidos en el sector.
Sea como sea, ante la pasmosa potencia del iPad no puedo sino quitarme el sombrero. Es un pequeño lujo, sí, pero abre todo un mundo de posibilidades que cualquiera puede aprovechar de forma fácil, sencilla, y sobre todo, libre.
El Toro de la Vega en Tordesillas septiembre 13, 2011
Posted by Francisco in Ecología.add a comment
Media hora de sufrimiento con resultado de muerte.
Para cualquiera que no sea un psicópata en potencia, incapaz de sentir empatía ni ningún tipo de sentimientos, o un acérrimo seguidor de tradiciones “ancestrales”, leer estar breve frase en tono forense supone inmediatamente entrar en un estado de aflicción y, me atrevería a decir, de pena.
Y es que el sufrimiento de cualquier ser vivo, con el objetivo único de entretener y divertir a gente que no atiende a más razón que su deseo de diversión, no puede dejar de ser criticado y abolido.
Nos acogeremos a cualquier razón basada en la tradición, en el dinero, o en la “fiesta” y la diversión que supone, pero la realidad es que en el siglo XXI causar la muerte salvaje y despiadada, cruel hasta la saciedad, no sólo es anacrónico, sino que pone muy por debajo de donde debería estar nuestra catadura moral como personas civilizadas.
Lo comparo, si me lo permiten, a la caza de ballenas con “fines científicos”, porque el hombre siempre ha sido muy dado a los eufemismos y a tirar de tradiciones e intereses económicos para justificar las mayores barbaridades.
Y quizás ese sea el problema, que anteponemos nuestro disfrute egoísta a valores como el respeto a la vida, o nuestro bolsillo a cosas como la sostenibilidad del medio ambiente que nos da de comer y el aire que respiramos.
No nos preocupan más cosas que nuestro propio bienestar a corto plazo, y ese pensamiento estúpido, que nos han enseñado a anteponer a cualquier cosa en esta sociedad, ese pensamiento que sitúa mi bienestar de hoy por encima del bienestar de todos de mañana es el mismo que nos ha metido en estra crisis, y que nos impide salir de ella.
Esa falta de valores humanos, esa renuncia a escuchar la razón y los sentimientos positivos, como la compasión, la humildad, o la admiración de la belleza de la Naturaleza. Esa renuncia, decía, a todo lo bueno, en pos de lograr la gratificación inmediata de unas modedas de plata en el bolsillo, o de las breves risas por el campo mientras mana la sangre y el sufrimiento de un ser vivo a borbotones, es lo que nos ha hecho merecedores de todos los males que hoy nos aquejan.
No puedo sino pensar que nuestra situación actual es consecuencia de una interrelación de cosas, el egoísmo personal, la estupidez crediticia, la sobrevaloración de nuestra propia importancia frente a valores comunes. Todo ello está intrínsecamente unido a la burbuja inmobiliaria, pero también, a la defensa de la tradición del Toro de la Vega.
Ved las imágenes con frialdad, ved la tortura de un animal, y pensad si, dadas las circunstancias, esta turba descontrolada no podría cometer las mismas acciones contra, por ejemplo, otra persona, por el hecho de oponerse a sus deseos.
Son muchos los periodistas que dicen haber sido amenazados, su derecho a informar pisoteado, entre otros muchos derechos, incluso con violencia. Me pregunto si esa gente, que cree que la Ley no debe poder decir nada de la validez de la tortura a los animales amparándose en mil escusas, pensará también que pueden coartar las libertades de los demás para defender lo que cada día que se levante les apetezca hacer sin que la opinión pública, o la Ley, les juzgue.
¿Hasta donde vamos a llegar en esa anteposición de nuestro interés? ¿No va a haber nadie en este país que renuncie al egoísmo ante el sufrimiento de un ser vivo?
Por que lejos de palabras, críticas y contracríticas, defensas cerriles o críticas feroces, lo único cierto, lo único demostrado y verídico, es que hoy, un bello animal, noble e inocente, ha sido perseguido y atormentado durante media hora, con resultado de muerte.
Especulación bursátil vs inversión septiembre 13, 2011
Posted by Francisco in 02 - Economía y Empresa, Ensayos, Mercados financieros, Riqueza.Tags: empleo, Especulación, Mercados de Valores
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Uno de los grandes males que sufre nuestra sociedad es la especulación.
Tendemos en general a pensar que los especuladores son aquellos entes desconocidos que desde sus torres de negocios mueven la economía mundial, y algo hay de ello. Pero realmente el problema de a especulación abarca muchos ámbitos y muchos sectores.
Es probable que a más de uno le suene una conversación en un bar, o en el trabajo, o en la calle, o en una cena familiar, donde alguien diga que las acciones de tal compañía están muy bajas y que va a invertir porque cuando suban…también es probable que unas semanas después en el mismo lugar esté quejándose de que “quien lo iba a decir, que iban a bajar más”, pero eso es otra historia.
Y es que precisamente ese es el mal que aqueja a nuestra sociedad, y del que acusamos a esos entes abstractos malignos (muchas veces formados por fondos de pensiones de ancianos, e incluso ONG´s). el problema no es quien está detrás de una inversión en bolsa, sino la naturaleza de esa inversión.
Y es que yo separo a los inversores en dos naturalezas, en dos tipos.
El primero, el especulador, quien ve en las subidas o bajadas de precio a corto plazo, en tendencias, curvas, velas japonesas, gráficas y demás elementos de inversión, el objetivo de su actividad. Es decir, lo que le interesa es si la acción va a subir o bajar, si rompe soportes, si reparte dividendos aunque sea sin base, etc., etc., etc.
Y este tipo de inversor especulador puede ser desde una megafinanciera, un banco de inversiones, un edge fund (¿se traduce como “fondos al filo”, necesitáis más para saber a qué se dedican?), una compañía de inversiones o un gestor de fondos, o bien puede ser tu compañero de trabajo que dice que va a meter su dinero en el Santander, mil euros, para ganar algo en cuanto suba.
El segundo tipo, el inversor, es un inversor que mira las raices fundamentales de una empresa o de un negocio para realizar una inversión a largo plazo. es ésta una forma de invertir más tradicional, y que ni de lejos ahora prima en los mercados internacionales, y así nos va. Entre ellos hay desde cajas de ahorros y bancos, fondos de inversión y de pensiones, bussines angels, empresas de capital riesgo y algunas otras empresas que todavía conservan algo de cabeza y criterio.
Porque la diferencia entre el inversor y el especulador es que mientras que el primero mira las posibilidades de negocio a largo plazo, la sostenibilidad de la compañía, la capacitación de los administradores, la solvencia de su capital humano y el recorrido de sus unidades de negocios, el segundo, el especulador, sólo atiende a criterios cortoplacistas en su búsqueda de beneficios.
Y esto no sería un problema si el mundo entero no hubiese decidido estúpidamente que la opción de la especulación es más válida para hacer dinero que una inversión fundamentada. Porque, ¿quien va a perder el tiempo trabajando de verdad en estudiar una empresa, sus cuentas anuales, los informes de gestión, sus memorias, el sector, la competencia, los proyectos germinales que está empezando, el ciclo de vida de sus productos, la evolución futura de la legislación, las implicaciones fiscales, su política de captación y retención de buenos empleados, cuando puede jugárselo todo a la Bolsa y luego si sale mal que pague el Estado?
El problema no es que existan especuladores, el problema es que nos estamos convirtiendo todos en especuladores (alcistas o bajistas, da lo mismo), en lugar de trabajar honestamente y convertirnos en la clase de inversores que dan estabilidad y solvencia a un proyecto empresarial.
Yendo incluso un poco más lejos, me atrevería a extender esta clasificación a otras áreas de la creación de riqueza, la política, el empleo…porque, ¿quién no cree que existen dos tipos de trabajadores, los que aportan a la empresa y los que la sustraen recursos?
Exactamente igual que en la inversión, con los trabajadores ocurre que hay dos tipos. Aquellos que ven el empleo como una forma de ganar dinero rápido, o de estrujar a la empresa, y otros que creen que su trabajo puede dejar una impronta y construir algo importante.
Realmente el trabajo es una forma de inversión. Inviertes en capital humano, en unas hora de trabajo, y puedes hacerlo por construir un futuro seguro, lleno de trabajo y esfuerzo, pero gratificante, o ir al beneficio rápido y no casarte con nada ni con nadie.
E igual que en el caso de la inversión, existen ejemplos de malas y buenas prácticas en todas las áreas de la empresa, desde los propietarios y directivos a los trabajadores recién incorporados. Todos conocemos casos de malas prácticas y falta de compromiso en todas las escalas de la jerarquía empresarial.
E igualmente, como entre los inversores, se ha puesto de moda en las últimas décadas el ir a trabajar para pegar el pelotazo, subir rápido, ganar mucho y después irme a otro sitio mejor, o el ir a trabajar, hacer el paripé, cobrar el sueldo, y que el trabajo duro lo hagan otros. Aunque eso perjudique no sólo a la empresa, sino el trabajo de los compañeros y el de uno mismo a medio plazo. Ya se verá…
Este gran mal que aqueja a nuestra sociedad es una profunda falta de valores de futuro. Tanto a la hora de trabajar como a la hora de invertir, la elección que hemos hecho ha sido la misma que a la hora de consumir. Vivir el día a día, quemar las naves, y en el futuro dios dirá y proveerá.
Lo malo es que el futuro es ahora, y dios no aparece por ningún sitio. Le han echado los especuladores.
Y ahora permíteme que te haga una pregunta. ¿Tú de qué tipo inversor eres?



