El Mundo En Dubai (El Hombre 0, Naturaleza Compleja 1) febrero 13, 2011
Posted by Francisco in Arquitectura, Inteligencia Ecológica, Medioambiente.trackback
Iba a ser la joya de la corona de Dubai. Junto con las tres palmeras artificiales que tenían en proyecto construir (creo que dos sí se terminan), el edificio más alto del mundo, el hotel más caro del mundo, un hotel submarino y otras tantas maravillas arquitectónicas, El Mundo iba a convertir a Dubai en la City de los países árabes, la capital turísica, económico y financiera del mundo árabe.
En cada una de las docenas de islas proyectadas, que conformaban un mapa del mundo artificial visto desde el cielo, se iba a edificar un complejo de hoteles, residencias de lujo, mansiones exclusivas y demás instalaciones dedicada a más absoluto y complejo desmadre urbanístico lujurioso. Una envidia, vamos.
Sin embargo, el ser humano no es bueno midiendo su capacidad para realizar proyectos a largo plazo, y en ocasiones debe luchar contra la complejidad en una batalla que de antemano tiene perdida.
El Mundo era todo un diseño costoso de mantener, y con un impacto ambiental que, sincreamente, creo que ni se estudió rigurosamente.
Tampoco se midieron los riesgos que la naturaleza representaba, ni las dificultades a las que los ingenieros y constructores iban a enfrentarse.
Por último, la crisis financiera, como expresión definitiva de la complejidad económico-social de nuestra sociedad global, ha terminado por poner un clavo en el ataud de este megaproyecto.
No me entendáis mal. Admiro profundamente la hermosura de sueños como el Mundo, y la voluntad que hay que tener para llevarlos a cabo. Sobre todo si respetan el medio ambiente, evalúan con dedicación y rigurosidad los riesgos y tienen en cuenta el impacto que un proyecto así va a tener en el mundo y en el medio.
Dudo mucho que esto haya sido hecho así, ni que se hayan tenido en cuenta criterios de inteligencia ecológica, ecotecnología o sostenibilidad para levantar el proyecto. De la misma forma que dudo que los responsables del proyecto estuviesen preparados para acometer la lucha contra la complejidad a todos los niveles que ha terminado por pararlo.
Y aún así no me alegro de su probable fracaso, expresado no sólo en su abandono, en las quiebras de empresas y en que el mar haya empezado a reclamar las islas, llevándose lo que tanto esfuerzo y dinero costó crear.
No me alegro porque representa un fracaso de la naturaleza humana, porque nos muestra nuestra falibilidad, nuestra imprecisión y nuestro deseo por hacer las cosas deprisa sin tener en cuenta todos los ángulos de una cuestión, obviando cosas como el impacto ambiental, la sostenibilidad económica y ecológica y los fallos tecnológicos de bulto que implican inversiones en tecnología que nunca se acometieron.
Me apena la situación de El Mundo, y espero que resurja de sus cenizas. Pero si lo hace, espero que sea atendiendo a todos los puntos olvidados hasta el momento.
¿Qué impacto tendrá en el medio ambiente de la costa de Dubai? ¿las playas artificiales son sostenibles en el tiempo? ¿el beneficio económico es continuado y productivo o meramente especulativo?
Quiero que El Mundo salga adelante, pero el que lo haga bien dependerá de que sus promotores se den cuenta de los errores de diseño, concepto y planteamiento que han cometido, tanto o más como del acceso a las fuentes de financiación necesarias para volver a embarcarse ene se proyecto.
Quiero estar orgulloso del lo que el hombre puede hacer, pero quiero estar seguro de que podemos hacerlo sin dañar más nuestro amado mundo.





Comentarios»
No comments yet — be the first.