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Doctor en Alaska, esencia de vida junio 9, 2010

Posted by Francisco in Uncategorized.
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Pocas cosas son mejores para reconfortar el alma y el espíritu que revisionar un capítulo de Doctor en Alaska.

Cualquier capítulo.

La serie destila filosofía en cada uno de los tramos de su metraje, hasta el punto que es imposible ver uno sin que llegues a aprender algo fundamental de la vida o de ti mismo.

En sus “páginas”, esta epopeya que terminó demasiado pronto, nos habla del amor, de la vida y de la muerte, de la mujer y las parejas gays, de los sueños y de la vida, de Hacienda y del Estado, de la envídia y la amistad, del orden, el caos y la entropía…los temas son tantos que no se nos acaban.

Quizás parezca simplón comparar una serie de televisión con textos de filosofía, pero apuesto a que la gente de la calle aprendemos más viendo las peripecias de Joel, Maggie, Chris, Ed, Ruth Anne, Marilin, Bernard, Maurice, Shellie, Hollin y compañía que leyendo a los clásicos.

Y es que quizás a la televisión de hoy le falta precisamente eso, ese toque, que hace trascendente lo supuestamente banal, real lo onírico y un sueño de lo faltal.

Quizás lo que necesitemos para salir de la crisis existencial que nos acosa no sea otra cosa que la pervivencia del mito encarnada en una serie de televisión que nos trae de vuelta, y nos arroja a la cara al tiempo que nos acaricia con ella, la poesía de la vida y los sentimientos humanos.

Quizás lo que necesitemos sea recuperar lo que oleadas de egoísmo, avaricia y materialismo nos han hecho enterrar bajo capas y capas de consumismo y estupidez. Quizás necesitemos recuperar la condición humana que algunos se empeñan en arrojar por los suelos, y glorificar, más allá de los estereotipos que nos imponen la actual bazofia televisiva, valores como la verdadera amistad, el amor, la atracción.

Es hora de que recordemos que debemos mirar a la vida, y a la muerte, a los ojos, cara a cara, y emprender el viaje de nuestras vidas, y no esperar ni que otros las vivan por nosostros ni que nadie nos imponga el cómo hacerlo.

Es la hora de afrontar el universo que nos ha tocado vivir, repelto de belleza, riqueza, personas, sentimientos y contradicciones, y celebrar nuestra existencia cada segundo. Llenar el mundo y las vidas que nos rodean de sueños, y nuestros sueños, y los de los demás, de vida.

Y eso, amigos conocidos y amigos desconocidos, puede que sea la solución a los problemas del mundo. Yo no lo sé, pero mirando en mi interior, y estoy seguro que si miráis en el vuestro llegaréis a esta misma conclusión, creo que nuestra inteligencia colectiva sí que lo sabe.

Sí, creo que nadie que quiera decir que ha vivido una vida plena y completa debe perderse esta serie.

Yo, por suerte, y parafraseando el anuncio de una popular consola, ya puedo decir que he vivido.

Ahora sólo me falta convenceros para que lo hagáis también.

La tasa Tobin junio 9, 2010

Posted by Francisco in Uncategorized.
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Que los bancos y agencias inversoras imponen su ley con ayuda o directamente burlándose de gobiernos como el aleman, el español, el norteamericano, el inglés, es ya conocido por todos.

Que es necesario un control sobre ellos es de pura lógica de supervivencia.

Que ese control no va a ser fácil por los inmensos grupos de presión que han montado para acosar a nuestros políticos o incluso comprar voluntades, también es verdad.

Dejadme hacer una pregunta. ¿No va ya siendo hora de que pongamos coto a los desmanes de estos señoritos feudales, que con la versión moderna del derecho de pernada nos dan por saco a todos?

Cada ciudadano, mujer, hombre o niño debería concienciarse de que debe presionar a sus representantes, a sus bancos y a los medios de comunicación para que se implante una tasa contra la especulación.

Sé de lo que hablo. He visto a directores de banco arrastrarse ofreciendo créditos, para años después quejarse de que tienen problemas para cobrar. He visto cómo fallan las agencias de calificación y tasación y como los mercados se muestran mucho más ineficientes que el Estado.

Los “mercados”, bonito eufemismo para referirse a personas con nombres y apellidos (y a veces incluso ridículos apodos como fab fab) cuya única motivación en la vida es forrarse. Ganar dinero a costa de familias empobrecidas, de empresas que luchan por su supervivencia o de gobiernos que intentan mantener el chiringuito en pie.

Cada uno de nosotros debería presionar al gobierno por sus propios medios para que imponga una tasa contra la especulación al tiempo que beneficia a la inversión productiva.

Cada uno de nosostros debería decirle a su alcalde que si un banco quiere monta una sucursal nueva en nuestras ciudades, y no os engañéis, cuando pase la crisis volverán a llenar nuetras calles con sus horribles logos, entonces debe pagar por ello más de lo que ha venido pagando en la actualidad.

Así conseguiremos dos beneficios, ralentizaremos, que no pararemos, a los especuladores. Y además obtendremos dinero para mejorar la economía real, la que de verdad debería importarles a nuestros políticos.

Mucho más que los beneficios de las sanguijuelas que venden a su especie por un puñado de papel, unas pocas monedas o unos bits en la pantalla de un ordenador, mientras condenan a miles de personas a la ruina, a pasar penurias, a la pobreza o incluso al hambre.

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