Funcionarios Enero 17, 2009
Posted by guerrerosdesingularidad in Economía y Crisis.trackback
Leo en PC actual que el 85% de los jovenes encuestados responden que cuando sean mayores quieren ser funcionarios municipales.
¿Veis el problema que representa para un país que necesita talento, innovación y trabajo para salir de la crisis que su juventud (realmente entre los 18 y 40 años) quiera pasar su vida laboral detrás de una ventanilla, de conserje en un ayuntamiento o poniendo sellos?
¿Comprendéis el problema que supone la falta de iniciativa para montar empresas, estudiar una ingeniería, medicina, altas finanzas, o carreras de ciencias? Ya ni siquiera se trata lo que se estudie, sino que tampoco queremos mejorar en el trabajo, o trabajar, aspiramos a no hacer nada durante una buena parte de nuestras vidas.

Yo creo que el problema no es la falta de iniciativa. Creo que el problema va por el miedo a no tener trabajo.
Durante años, se ha dicho que el funcionariado es trabajo seguro para toda la vida. Si eso no fuese verdad, mucha más gente acabaría arriesgandose en investigación.
Según mi punto de vista, Kano, el ser funcionario lo único que te asegura es aburrimiento para toda la vida, y que la vas a desperdiciar gran parte del tiempo.
El trabajar en la empresa privada o por cuenta propia no te garantiza que no, pero al menos te da la oportunidad de demostrar lo que vales.
Y de hacer cosas grandes.
[...] 22, 2009 a 21:08 · Archivado en Política, Sociedad Recientemente he leído en Guerreros de Singularidad que el 85% de los jóvenes tienen como objetivo profesional llegar a ser funcionarios municipales. [...]
¿Quieres que la gente se arriesgue?
Obliga a que, en cada pareja, uno de los dos sea funcionario, y el otro no pueda serlo.
Tendrá dos opciones:
a – Ser mantenido toda la vida por la pareja funcionarial.
b – Arriesgarse.
Personalmente, te aseguro que si mi pareja fuese funcionaria y en los momentos de crisis pudiera mantenernos a los dos (con austeridad, obviamente, no viviendo a todo trapo) yo me arriesgaría mucho mas.