El sentido de nuestra civilización Mayo 7, 2008
Posted by guerrerosdesingularidad in Aeroespacial, Singularidad.trackback
Mientras las naciones discuten por petróleo, por la crisis alimentaria, por la energía, los biocombustibles, las guerras, el terrorismo, la religión, por quien detenta epoder, y quien debe asumirlo, yo quiero ponerme por encima de esas disquisiciones y hablar del verdadero sentido de nuestra civilización.
Para ello, quiero establecer res marcos en los que encuadrar nuestro desarrollo futuro.
a) Que estemos solos en el Universo
b) Que existan otras civilizaciones hostiles
c) Que existan otras civilizaciones no hostiles
Ante cada una de ellas quiero demostrar que existe una única respuesta común obvia, racional y que garantiza unas posibilidades mínimas de supervivencia y/o realización como civilización y como personas.
a) Estamos solos.
O lo que es lo mismo, la vida es tan rara, y la vida inteligente tan escasa que la posibilidad de encontrarnos con otra civilización tiende a cero.
En este caso, cabe preguntarse qué estamos haciendo.
Si somos, como personas, como sociedades y como civilización, tan valiosos, tan sumamente raros y preciosos, cómo es posible que estemos desperdiciando un acontecimiento tan único como es la vida y la inteligencia en disputas estúpidas, en acumulaciones de poder sin sentido, y en guerras fratricidas (porque no creo que en esas circunstancias nadie dude de que todos somos hermanos).
Ante nuestra soledad compartida, el destino del hombre se abre más claro que nunca ante nosotros. De la Humanidad depende dejar una huella permanente, grandiosa y hermosa en el Cosmos. Cada uno de nosotros es una valiosa joya en un collar de gemas único, y cada uno de nosotros debe aspirar a alcanzar su máximo potencial para poder ganar la carrer contra un tiempo que nos lo está poniendo todo en contra.
Trabajar juntos no es sino conseguir que la Humanidad alcance su potencial global (no el de unos pocos, ni el de una meritocracia, ni tecnocracia, el de toda la gente de este planeta).
b) Vecinos hostiles.
Debido a las leyes físicas, si encontramos un caso de existencia de otra civilización en el universo, entonces podemos suponer que no sólo existirá una, sino una miriada de ellas surgiendo por doquier.
Y de entre ellas, lo más probable es que encontremos alguna que nos sea hostil y que esté más avanzada que nosotros. De hecho, dado lo tarde que se formó nuestro planeta, y la vida en él, y lo que tardó en surgir la inteligencia, podemos suponer que estamos a punto de entrar a formar parte del grupo de civilizaciones de cola.
De ser así, los esfuerzos de unos pocos por acumular la riqueza, o lastrar el desarrollo de el resto de la especie, no son sino un suicidio colectivo.
Llegados a este punto no hacen falta 500 años, ni mil, para garantizar una victoria sobre bosotros a esta civilización hostil. Incluso sin alcanzar la singularidad, bastarían 100 años para convertirnos en un registro de fósiles. Y caso de alcanzarla una diferencia de 12 meses sería más que suficiente.
Leí una vez, en la obra de Carl Sagan “Cosmos” la posibilidad de que si el espíritu Jonio hubiese triunfado hace 2.500 años, el ser humano hubiese adelantado un milenio su desarrollo.
Bastaría también que hubiese una especie un 10% más inteligente, más apta o menos belicosa con sigo misma para garantizar una ventaja casi insalvable.
Entonces, ¿qué sentido tiene discutir sobre nimias diferencias cuando nuestra extinción, muestra muerte, está sólo a un paso de distancia? ¿No tendría mucho más sentido intentar llevar a la especie humana al máximo desarrollo posible para garantizar nuestra supervivencia?
c) Vecinos amigables.
Igual que en el caso anterior, nos encontramos con la posibilidad de que si existe una sola civilización cercana con la que podamos contactar, las existentes sean muchas más, y alguna o muchas de ellas sean avanzadas.
Si las teorías sobre la depredación de las especies inteligentes (que nos llevaría al punto “b”) son erróneas, y a civilizaciones pueden desarrollarse sin destruirse, y sin destruir a las demás el resultado no dejaría de ser, cuando menos, curioso.
Imagino a todos los Rockefeller, Onasis, Kissinger, Bush y demás famosos rompiéndose la cabeza por ganar más y más dinero, por dirigir a los hombres bajo su batuta, por tener el control.
Y luego contempo la posibilidad de que haya una sola especie que nos supere, cien años en desarrollo tecnológico.
Cien años bastarían para dejar las más grandes fortunas del mundo empequeñecidas por el tamaño que dicha civilización alcanzaría.
Sería como sentirse orgulloso toda la potencia de cálculo de un supercomputador de 1950, y que llegase un chaval con un ptátil y nos derrotase.
Ante esta posibilidad, se me antoja también como única salida que todos los hombres y mujeres del mundo intenten lograr su máximo desarrollo, alcanzar su potencial, y conseguir logros de renombre sin par para el resto de los ciudadanos del mundo.
La riqueza, al final, resulta vacua y triste en el lecho de muerte. El gobierno sobre los hombres es penoso si con tu labor empequeñeces a tus congéneres en lugar de engrandecerlos.
La vida, al fin y al cabo, vivamos como vivamos, no es sino una medición de los logros individuales que se suman a los éxitos comunes para dejar nuestros nombres escritos en el Universo.
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